Nº 725 - 22 de enero de 2007
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Fuera, dentro

por Juan Antonio Barrio


Fuera (pero tan dentro por muchas razones), Venezuela. Dentro, lo que ustedes ya suponen.
En Venezuela Chávez remodela el gobierno y anuncia (re) nacionalizaciones para "radicalizar" la revolución bolivariana. Lo importante no es tanto la nacionalización de la energía o el teléfono. En un sistema democrático eso puede ser juzgado en las elecciones. Y las últimas fueron consideradas como libres por los observadores internacionales y el resultado reconocido por el principal contrincante de Chávez, Manuel Rosales. Un gesto importante, si se considera el anterior grave error de la oposición de no presentarse a las legislativas, lo que configuró un Congreso totalmente afín a Chávez. Este controla también de forma bastante clara el poder judicial. La remodelación gubernamental, con la sustitución de una figura dialogante como el vicepresidente Rangel, respetado incluso por la oposición; la intención de someter a aprobación una ley que permita su reelección indefinida, y la intención de configurar un Partido Socialista Unido de Venezuela totalmente afín son otros tantos gestos personalistas (¿o bonapartistas?) que no presagian nada bueno. Pero con todo no es lo principal mientras haya otros partidos, libertad de expresión o libertad de campaña en contra de la reelección indefinida. El problema es ése. La revocación de la licencia de emisión para una de las pocas emisoras opositoras puede marcar un punto de no retorno. Y no cabe apoyar en Venezuela lo que no apoyaríamos en Suecia o en España. Por muy real que sea la presión por parte de Estados Unidos, que, por cierto, había reconocido reciente-mente, por parte del principal responsable para Iberoamérica, la legitimidad del Gobierno de Chávez y de la reciente elección presidencial en un cambio de rumbo bastante interesante. Es necesario señalar que cualquier concepción de izquierda en mi opinión debe implicar una profundización de la democracia. La democracia formal no es la democracia real pero es una precondición necesaria para ella. Intentar atajos en nombre de una "democracia auténtica" sin democracia formal suele acabar en autoritarismo, no en "democracia de otra índole". Esta distinción (profundización de la democracia versus concepción puramente instrumental de la misma) me parece más operativa conceptualmente que la que se suele utilizar entre izquierda populista/izquierda "homologable". Los logros sociales de Chávez (las misiones y sus importantes esfuerzos sanitarios y educativos) y su legitimidad de origen no pueden permitir cualquier cosa.
Dentro de España, y en el campode la política antiterrorista, la actualidad está marcada por las manifestaciones y el debate. Lo más importante de las manifestaciones fue su carácter masivo y de contención. La gente respondió con un enorme comedimiento y sentido de lo principal: la unidad frente al terrorismo. Y el sectarismo desleal del PP no fue obstáculo para ello. Muy emocionante fue la acogida con grandes aplausos a la nutridísima representación ecuatoriana (nutrida pese a la amenaza explícita de Jiménez Lo-santos en la COPE). Lo más fuerte que se oyó fue "Zapatero, no estás solo". Lo que es una realidad, frente al ambiente de crispación que genera el PP y que luego ha extendido al debate del día 15. Para muestra, vale una frase de Rajoy: "Si Vd. no cumple sus compromisos le pondrán bombas... Y si no le ponen bombas es porque habrá cedido". Así es como ha decidido Rajoy apoyar al Gobierno en la lucha contra el terrorismo. Tiempo habrá de analizar las consecuencias.

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