Becker y Candar, autores de ‘Histoire des gauches en France’
“Reconocer el lugar de las mujeres en política es una noción de izquierdas”
Jean-Jacques Becker y Gilles Candar son los historiadores franceses que se han atrevido a dirigir el único estudio sobre la historia de las izquierdas francesas, Histoire des gauches en France. Ambos consideran que la elección de Ségolène Royal como candidata socialista a las elecciones presidenciales da cuenta de una “renovación basada en valores tradicionales” que tiene lugar dentro del Partido Socialista (PS) francés.
Por Salvador Martínez (París)
¿Qué significa ser “de izquierdas”?
—En Francia y en Europa es difícil definir qué se entiende por ser “de izquierdas o “de derechas”. Según el politólogo italiano, Norberto Bobbio, la aspiración a la igualdad es el fundamento de la izquierda. La izquierda busca la equidad y la horizontalidad en las relaciones sociales. Al contrario, la derecha implica una visión vertical de la política y, en consecuencia, la búsqueda de la jerarquización social. En un eje de coordenadas, a la izquierda le correspondería el eje de abscisas y a la derecha el de ordenadas.
—¿Cuántas izquierdas hay en Francia?
—Entre las familias políticas progresistas del siglo XX hay tres tendencias fundamentales. Una izquierda socialista que encarna el PS francés y que se caracteriza por comprender diferentes corrientes. Otra se identifica con el Partido Radical (PR), aliado ahora de los socialistas, y que, pese a su denominación, es una fuerza política más moderada que el PS francés y, en tercer lugar, la extrema izquierda que comprende a los verdes, los comunistas y los partidos trotskistas.
—Estas tendencias se podrían clasificar en función de la capacidad y la voluntad de gobernar que tengan los partidos con los que se identifican.
—Sí, pero hay que matizar. Aunque la izquierda de la izquierda ni quiera ni pueda gobernar, no es menos cierto que los comunistas participaron entre 1997 y 2002 en el gobierno de la izquierda plural de Jospin. La extrema izquierda es hoy día más antiliberal que revolucionaria. Gracias a este componente antiliberal intentan unirse, sin éxito, el Partido Comunista de Francia con los trotskistas de la Liga Comunista Revolucionaria o de Lucha Obrera.
—¿No es el antiliberalismo una de las grandes característica ideológicas del PS francés?
—Cuando el primer secretario de los socialistas, François Hollande, mantiene que los socialistas franceses son antiliberales no lo dice con intención de destruir el capitalismo. Los socialistas franceses pueden hacer este tipo de afirmaciones y es por eso que están más a la izquierda que cualquier otro partido socialista europeo. Pero esto no quiere decir que vayan a ser coherentes con ese antiliberalismo. En Europa, los partidos socialistas intentan hacer lo que prometen. En Francia, no ocurre lo mismo. Sólo François Mitterrand, cuando fue elegido presidente en 1981, fue coherente con un programa político antiliberal. Sin embargo, dos años mas tarde, ante el desastre económico, Francia tuvo que volver progresivamente a las prácticas liberales.
—La actual candidata socialista a las elecciones presidenciales, Ségolène Royal, es a menudo comparada con François Mitterrand. ¿Qué tienen en común?
—En el PS francés han existido siempre tres corrientes. Una muy próxima a la de la extrema izquierda. La otra corriente es la de la derecha del partido y que se identifica con la izquierda moderada capaz de alcanzar responsabilidades de gobierno. Por su parte, Ségolène Royal no se identifica con ninguna de las dos. Como François Mitterrand, ella pertenece a la corriente centrista del PS francés y que se nutre de la tradición política del socialismo y de una cultura de derechas.
—¿En qué consiste esa cultura “de derechas”?
—Es una cuestión de formación. François Mitterrand y Ségolène Royal han sido formados en instituciones religiosas. Esto tiene un significado muy preciso en Francia porque durante mucho tiempo los establecimientos religiosos eran las instituciones de la derecha. Esta formación no pone en entredicho el carácter socialista de ninguno de los dos. De hecho, a los franceses, y especialmente a los socialistas de Francia, les gusta el socialismo apoyado en una tradición más bien conservadora. Este hecho y el convencimiento de los militantes socialistas de que ella es la única candidata capaz de vencer al candidato de la derecha, Nicolás Sarkozy, explican la elección mayoritaria de Royal en las primarias del PS francés.
—Una de las citas ideológicas a las que la izquierda ha llegado tarde es la cita con el feminismo. ¿Significa un cambio en este sentido la elección de Ségolène Royal como candidata a las elecciones presidenciales?
—Un aspecto muy importante del éxito de Ségolène Royal es que sea una mujer. Ella confirma la irrupción de las mujeres en la vida política francesa. En teoría, reconocer el lugar de las mujeres en política es una noción de izquierdas. Sin embargo, en la práctica, la emergencia de las mujeres en el liderazgo político no es algo que se identifique exclusivamente con la izquierda o a la derecha. En Alemania es una mujer de derechas quien lidera el gobierno. En Chile, la presidenta es una mujer de izquierdas. Actualmente en Francia, la ministra de Defensa, Michelle Alliot-Marie, amenaza la candidatura conservadora de Nicolás Sarkozy cuando sugiere que podría ser candidata a las elecciones presidenciales.
—Una vez que los socialistas han elegido a Ségolène Royal como candidata, los analistas se preguntan si logrará unificar a toda la izquierda.
—Uno de los factores que explican la victoria de Royal en las primarias de los socialistas es que se ha impuesto como candidata que representa algo más que el PS francés. No hay dudas de que ella es socialista. De ello da cuenta su experiencia al frente de la región que preside, Poitou-Charentes, y el haber sido ministra durante la presidencia de Mitterrand y el gobierno de Jospin. Al mismo tiempo, nunca se ha reivindicado durante su carrera como dirigente del partido como lo han podido hacer otros. Esto la sitúa como la mejor de los representantes socialistas para satisfacer la diversidad de aspiraciones del conjunto de la izquierda.
—En la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2002, un 26 por ciento del electorado votó a candidatos de izquierdas diferentes al de los socialistas ¿Hasta qué punto es peligroso para Ségolène Royal que la izquierda esté atomizada?
—Los franceses viven bajo la amenaza de lo ocurrido en las elecciones presidenciales de 2002, es decir, que uno de los candidatos favoritos, en este caso, Lionel Jospin, fuera eliminado por el candidato de la extrema derecha, Jean-Marie Le Pen. El problema se presenta cuando hay varios candidatos que se identifican con la misma familia política. En 2002, hubo tres candidatos que representaban la izquierda pragmática y capaz de gobernar: Lionel Jospin, del PS francés, Christian Taubira, del PR, y Jean Pierre-Chevènement, el candidato independiente que fuera ministro del Interior de Jospin. Esto explica que, para la campaña de 2007, lo primero que han hecho los socialistas ha sido aliarse con los radicales. La diversidad de partidos de la izquierda de la izquierda, comunistas, trotskistas y verdes, no debe preocupar a la candidata porque, en la segunda vuelta, todos ellos votarán por ella.
—Desde que Le Pen accediera a la segunda vuelta en 2002, se habla de lepenización de las conciencias francesas. ¿Afecta esto a una candidatura progresista que desee gobernar?
—Hablar de lepenización de los franceses es excesivo. No obstante, si nos preguntamos si un candidato de izquierdas que quiera acceder al gobierno debe desplazarse a la derecha en caso de que el electorado se haya hecho más conservador, la respuesta es: sí. Es el caso francés. La sociedad francesa se ha hecho más conservadora debido, simplemente, al aumento de la calidad de vida. Por esta razón, Royal defiende desde la izquierda valores como la disciplina y el respeto a la autoridad y a la familia. Unos principios que se presentan como propios de la derecha.
—¿La defensa de estos valores significa una ruptura ideológica con el PS francés?
—Estos principios han sido defendidos por la izquierda en épocas anteriores. Royal renueva gracias a valores tradicionales las costumbres más liberales y urbanas con las que se identifican los socialistas desde que tuvo lugar el mayo del 68. Esta renovación tiene sentido porque las ciudades burguesas, como París o Lyón, son las que votan a la izquierda. Sin embargo, en los barrios populares y en las ciudades obreras, como Saint-Étienne o Drancy, se vota a la derecha y a la extrema derecha. Royal, defendiendo valores tradicionales, como el trabajo y la familia, pretende ganarse el voto de las clases populares.
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