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Nº
723 - 8/1/2007
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Los retos de Luis Fernández para una RIVE neutral ADIÓS A
TELE-MONCLOA'
Tras años de promesas por parte de Ejecutivos de todos los colores, ha sido el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero el que ha asumido el sacrificio de deshacerse de un arma de influencia política tan importante como ha sido durante anteriores legislaturas RTVE. Arropado por un nuevo Consejo de Administración elegido por el Parlamento, el máximo responsable de la nueva Corporación, Luis Fernández, tiene ya en sus manos lograr la cuadratura del círculo: mejorar la calidad de la programación cumpliendo el objetivo de servicio público, recuperar el liderazgo de audiencia, asegurar la neutralidad política en los informativos y no endeudarse, y todo cuando de aquí a dos años la plantilla quedará reducida a casi la mitad. Por Vera Castelló Cuando el leonés ganó las elecciones de 2004 expresó su compromiso de regenerar la televisión pública de forma que se impidiera subordinarla al servicio del Gobierno. Un proceso de renovación que distintos ejecutivos prometieron y siempre evitaron. Y lo cierto es que durante este tiempo de legislatura socialista rara vez TVE o RNE ha sido acusada de partidista, un adjetivo que acompañó a la información pública durante los gobiernos de Aznar, sobre todo en los últimos cuatro años de mayoría absoluta. Por el contrario, el espectador que ha seguido optando por los informativos de la cadena pública con el PSOE ya en Moncloa ha podido comprobar como el "miedo" a caer en sectarismo ha llevado a los responsables a, incluso, pecar de lo contrario -la directora General en funciones, Carmen Caffarel ha asegurado que en este tiempo la información sobre la oposición ha aumentado un 7%- o bien a evitar ciertas cuestiones de información política para evitar suspicacias. Quizás ha estado ahí la clave de pérdida de audiencia de los telediarios de TVE, cuya conseguida neutralidad ha dejado fríos a los espectadores, quienes o bien han mudado sus preferencias hacia las nuevas teles -en esta legislatura ha empezado a emitir Cuatro y más recientemente La Sexta- o bien hacia informativos con línea editorial más definida. De ahí que el reto de Luis Fernández, el periodista que estos días se convertirá en el primer presidente de RTVE elegido por el Parlamento, no sea fácil, ya que ha de conseguir que la neutralidad política -en el caso de que esta sea realmente posible- también sea atractiva. A este respecto, Fernández, cuya carrera profesional ha incluido medios de una y otra tendencia política, ha asegurado que "No existen fórmulas mágicas para el pluralismo. Yo voy a aplicar la única que conozco, que es hacer buen periodismo". Y no sólo la información, entre sus deberes también se encuentra regenerar la programación tanto de la tele como de la radio para aunar servicio público y competitividad en un espectro cada vez más plagado de opciones y más que lo estará en el futuro con la progresiva consolidación de la televisión digital. Tras la etapa de transición que ha supuesto el mandato de Carmen Caffarel -aún directora general en funciones- con un perfil más institucional y académico que ejecutivo, y que ha coincidido con el plan de saneamiento de RTVE y su reconversión en corporación, ahora se ha buscado un profesional con amplia experiencia en la gestión audiovisual. En su desembarco en RTVE, Fernández se encuentra con una plantilla de 9.000 personas que en poco tiempo quedará reducida a 5.000 gracias a un expediente de regulación de empleo pactado con los sindicatos y que asegura a los mayores de 50 años un retiro percibiendo el 92% de su salario. De momento el Tribunal de Cuentas ya ha advertido, a raíz de un estudio de la anterior regulación de plantilla afrontada por RTVE, que el criterio de edad seguido en el plan de saneamiento del ente público no debería ser empleado de manera exclusiva, sino que "sería altamente recomendable que se fomentase la permanencia de los profesionales eficientes y productivos", según las necesidades del grupo. De hecho,estos días hay nervios en RTVE. El presidente y el nuevo consejo no tomarán posesión hasta el 15 de enero y mientras tanto se vive cierta sensación de vacío. El nuevo equipo será el encargado de diseñar el calendario de prejubilaciones, de maneraque la descapitalización de recursos humanos se realice de manera paulatina para evitar lo que sería un evidente caos. Además, el nuevo presidente de RTVE iniciará su gestión con una empresa libre de deuda, al haber asumido el Tesoro Público los más de 7.800 millones de endeudamiento que acumulaba. Para el próximo ejercicio, está presupuestado un déficit cercano a los 600 millones de euros, en circunstancias excepcionales por el coste de la reestructuración. En definitiva, Fernández tiene que ser capaz de hacer que la radiotelevisión pública sea un servicio viable. Para ello cuenta con un equipo de otras 11 personas, el consejo de administración, elegidas por el Parlamento a propuesta de los partidos y los sindicatos. Un consejo que ha sorprendido por su heterogeneidad -seis periodistas, tres licenciados en derecho, un economista, un veterano gestor de TVE y un director de cine- y que incluye un pacto de actuación conjunta entre los representantes de las fuerzas progresistas. Y es que el PSOE tuvo que ceder uno de los cuatro sillones que pretendía ocupar para que pudieran acceder a la gestión de RTVE también IU, ERC y CiU, partidos todos con los que el Gobierno se había comprometido. El mandato de estos consejeros -ocho elegidos por el Congreso y cuatro por el Senado- será de seis años para no coincidir con la duración de una legislatura. Sin embargo, no tiene el puesto asegurado ya que la ley prevé la destitución automática de los miembros del Consejo de Administración en el caso que durante dos ejercicios consecutivos no cumplan los objetivos presupuestarios marcados. Con estos mimbres, el nuevo equipo gestor se enfrenta al reto de devolver a RTVE a una posición de liderazgo en audiencia que ha perdido en esta etapa de transición, al tiempo que respeta el equilibrio entre la misión de ofrecer un servicio público plural y alcanzar el equilibrio financiero. El empeño de Zapatero por despolitizar los medios públicos es tan claro que se sopesa la posibilidad de ofrecer un pacto al PP para trasladar el modelo de la nueva RTVE a las 13 televisiones autonómicas que actualmente funcionan. Esta posibilidad ya la sugirió el comité de sabios que propuso la reforma del ente público estatal.
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