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Nº 723
8/1/2007
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¿Quién manda en ETA?

Por José María Benegas

C uando estas líneas vean la luz mucho se habrá escrito sobre el tremendo atentado, por sus daños y consecuencias políticas, de ETA en Barajas. Kepa Aulestia publicó en el Diario Vasco el 31 de diciembre pasado una nota de sumo interés. Se plantea la pregunta sobre quién manda realmente en ETA y sólo encuentra una contestación: los comandos. A continuación señala que: "Ni los comandos alcanzan a dirigir las conversaciones que los interlocutores de ETA pueden mantener con el Gobierno ni los interlocutores de ETA saben exactamente qué pueden hacer los comandos. El desconcierto se apodera del colectivo cuando éste intenta adentrarse por un camino distinto al que ha conocido hasta entonces". Lo cual quiere decir, desde mi punto de vista, algo que también se desprende del análisis de los fracasos de los intentos anteriores: una vez declarada la tregua, el alto el fuego (...) la situación en ETA o Batasuna no es estática, sino que por el contrario todo se está moviendo y singularmente comienzan a hacerlo los que están en contra, que existen siempre.

Los interlocutores no tienen un control absoluto de su colectivo, sobre todo cuando tienen que tomar decisiones que, por inmadurez democrática, no habían previsto y, por lo tanto, tampoco debatido. Esta es una de las principales dificultades de un diálogo de las características del emprendido a partir de la declaración del 22 de marzo de 2006. ¿Se puede pedir madurez democrática a quienes fundamentaron su fuerza en la violencia y el terrorismo? Sólo es posible si se produce un liderazgo fuerte que marque el camino sabiendo que en un momento determinado se la tiene que jugar, siendo conocedor de que los principales escollos del recorrido surgirán de sus propias filas, no de un Gobierno que sí ha arriesgado al intentar una vía, sin duda difícil, para lograr la erradicación de la violencia en nuestras tierras.

Las propuestas de Batasuna, Navarra, sur de Francia, autodeterminación, etc., son inmaduras por ser inviables planteadas en los términos en que se formulan. Gerry Adams fue gradualista. Aceptó un gobierno en el Ulster que no alcanza ni el 10% de las competencias que tiene el gobierno vasco. Concluye Aulestia su reflexión con algo que aunque pueda ser cierto creo que no conviene sostener: " Digamos que Ternera no pudo más que tragar con la resuelta decisión de los comandos ; de atentar ayer en Madrid. Y, posiblemente, se acabó Ternera". Creo que centrar la responsabilidad de lo ocurrido en Otegui y en Ternera, independientemente de si podían haber hecho más por su parte, es un error porque, entre otras cosas, en caso de un fracaso definitivo, sus sustitutos no serán otros que los txerokis que quieren perpetuar la utilización de la violencia y el terrorismo.

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El análisis del mundo en que vivimos requiere de una actualización permanente y dinámica puesto que de esta naturaleza son los cambios que van marcando los nuevos parámetros entre los que se desarrolla nuestra existencia. Recientemente el periódico Le Monde ha editorializado sobre lapérdida de los monopolios tradicionales como consecuencia de la globalización. Señala cuatro ámbitos monopolistas que, según el diario citado, tienden a desaparecer:
1.- La del monopolio de la riqueza, situada antaño en América del Norte y Europa. Hoy las nuevas potencias económicas emergentes como China, India, Brasil, etc., se sitúan fuera de EE UU y de la UE.
2.- La del monopolio de las clases medias, que verán acceder al bienestar material, con una renta per capita similar a la de los países del Norte, a millones de personas del Sur.
3.- La del monopolio del imperialismo económico. China es la nueva potencia que va a desplegar, por ejemplo en el continente africano, un neocolonialismo económico que no tiene nada que envidiar al de los americanos y europeos. Por otra parte, la vuelta de Rusia a una política de "potencia", sin confrontación interna posible, lleva a la conclusión de que Europa, en ese flanco de sus fronteras, vivirá bajo una presión creciente.
4.- La del monopolio del relato de lo que acontece en el mundo, construido a través de nuestras agencias de prensa, televisiones, periódicos, etc. Por ejemplo, el imperio de la CNN está hoy contrapesado y a veces puesto en cuestión por el imperio naciente de Al-Yazira. "Las fronteras de la buena y de la mala conciencia van por lo tanto a cambiar".

Algunas de las anteriores aseveraciones son discutibles, pero no cabe duda de que apuntan tendencias de cambio sobre las bases en que se sustentaba el orden pasado y contienen un buen tema de reflexión y debate sobre nuestro futuro.

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