Nº 723 - 8 de enero de 2007
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Los periodistas, ¿cuándo?

por Miguel Ángel Aguilar

SZapatero emplazado
los líderes se les conoce en las dificultades. De manera que ahora, tras las que han aflorado el 30 de diciembre con el atentado etarra al aparcamiento de la T-4 de Barajas, vamos a conocer a José Luis Rodríguez Zapatero. Ante los hechos se han desencadenado los pronunciamientos. Por ejemplo, en el editorial del miércoles día 3 de enero el director de El mundo, Jota Pedro, escalona sus exigencias al presidente. La primera es la inmediata convocatoria del Pacto Antiterrorista; la segunda, que se someta a la cuestión de confianza ante el Congreso; la tercera, la convocatoria de elecciones anticipadas. Enseguida añade que "sólo si el presidente del Gobierno se negara a pactar o someter su política al debate y a las urnas, estarían justificadas otro tipo de iniciativas, ya que un amplio sector de la sociedad española podría llegar a la conclusión de que para hacer frente a ETA sería preciso desembarazarse de Zapatero".
Así que o Zapatero se encadena a las exigencias del PP enunciadas por Jota Pedro o "estarían justificadas otro tipo de iniciativas para desembarazarse de Zapatero. Consultada la Constitución ha sido imposible identificar a qué "otro tipo de iniciativas" puede referirse el periodista que mayores muestras de predilección ha recibido de Moncloa. El uso del condicional y del subjuntivo para nada desactiva esta clara llamada al golpe de Estado que atendería la demanda de ese "amplio sector de la sociedad española", una vez que hubiera llegado a la conclusión de que "para hacer frente a ETA" procede "desembarazarse de Zapatero". Pero que nadie se alarme porque la propuesta debe destilar sentimientos amistosos, los mismos que han movido al proponente a designar personaje del año a María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno.
Algunos rencorosos habrán pensado que en esas condiciones estaría fuera de lugar aceptar el galardón y mucho menos acudir a recogerlo de manos del instigador de un golpe de Estado, que hay elogios que por su procedencia no son de recibo, que se impone rehusarlos sin ambages. Pero semejante proceder, lo que Arturo Soria y Espinosa llamaba "la clarificación sancionadora", el antídoto que recomendaba frente a los intentos de "asimilación tergiversadora", sería impropio cuando se ha optado por evitar que Jota Pedro pueda considerarse incurso en malditismo alguno y se ha proclamado que sólo se le combatiría matándole a besos. Así que permaneceremos atentos al festolín que nos preparan.
Entre tanto, empieza la cuenta atrás para las elecciones municipales y autonómicas de mayo, que ofrecerán una fotografía real de las inclinaciones de los votantes a escala de todo el país. De modo inmediato debería abandonar el gabinete el actual ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, que ha sido preconizado como candidato socialista al gobierno de Canarias. Además, si persistieran los usos establecidos en la anterior remodelación cuando la salida de José Bono, deberíamos esperar un modus operandi basado en reservarse el placer de la sorpresa súbita y una utilización del relevo obligado para añadir de paso algún movimiento adicional.
Así en Trabajo, donde Jesús Caldera, al decir de algunos observadores, habría alcanzado el punto de saturación. Además de que nada desestabiliza más a un ministro que sacar adelante un proyecto de gran calado del tipo Ley de Dependencia. Recordemos a María José Sansegundo separada de su cartera al día siguiente de la LOE. Mientras, los partidarios de una remodelación más amplia han aumentado después del atentado de la T-4 en Barajas. Veremos.

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