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Nº 721
18/12/2006

Soraya Sáenz de Santamaria, secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del PP

"LO QUE SON NAVARRA Y ESPAÑA NO PUEDE DECIDIRLO ETA"


Secretaria ejecutiva de Política Autonómica y Local del PP, Soraya Sáenz de Santamaría apela al consenso entre los dos grandes partidos frente a las reformas constitucionales. Dice que el informe del Consejo de Estado es un buen lugar de encuentro para la negociación. Y que ese mismo texto del órgano consultivo ha servido de base para los ajustes que acaba de proponer su partido en su reciente conferencia sobre el modelo territorial, donde se contemplan, entre otras, la modificación del artículo 150.2, que permite descentralizar muchas competencias pero que, dice, también permitiría dejar"bien claro" que no todas son transferibles. A Zapatero le reprocha no saber "cómo es la nación a la que representa". Sobre el conflicto vasco, asegura que "lo que es Navarra y lo que es España no puede decidirlo ETA".

Por Virginia Miranda

En su conferencia sobre el modelo territorial, el PP propone una serie de ajustes de la Constitución. Llama la atención uno de ellos, el que modifica el artículo 150.2 y que permitiría descentralizar muchas competencias.
—Hemos propuesto un ajuste en el artículo 150.2 para que quede bien claro que no todas las competencias son transferibles. Hay un núcleo esencial que es lógico que sean ejecutadas por parte del Estado en garantía de un mejor funcionamiento, entre otras cuestiones, del principio de igualdad. La política exterior, una cierta política de sanidad, la defensa, la coordinación de la representación ante la UE, lo lógico es que sean asumidas por el Estado sin posibilidad de transferencia. Hay otras que sí son transferibles y es lógico que se lleven a cabo por parte de las Comunidades Autónomas, como la Administración más cercana. Igual que hay otras competencias que lo lógico es que las lleven a cabo las corporaciones locales.
—ZEI PP aceptaría ahora la anexión de Navarra al País Vasco?
—Para nosotros, lo que es Navarra y lo que es España no puede decidirlo ETA. Está bien claro lo que es Navarra, así lo dicen sus instituciones y su Ley de Amejoramiento, y es lo que el pueblo navarro y la Constitución decidieron en su día que fuera. Lo que no puede ser es que penda la espada de Damocles sobre Navarra en el intento de anexión de una organización terrorista que con sus métodos no puede decir ni lo que es otra Comunidad Autónoma, ni lo que es el conjunto de España.
—¿Con estos retoques le han tendido la mano al Gobierno, que quiere pactar el paquete de reformas de la Constitución?
—Buena parte de nuestras propuestas están basadas en el informe del Consejo de Estado que esperamos que el Gobierno tenga en cuenta; al fin y al cabo lo solicitó para que le ayudara a elaborar la reforma de la Constitución. Por tanto entendemos que este informe, en su conjunto, es un buen lugar de encuentro. Por otra parte, el Gobierno planteó una reforma que, a nuestro juicio, exige verse desde el enfoque global del informe del Consejo de Estado y, por tanto, habría que hacer una serie de precisiones. En primer lugar, y sobre la reforma de la Corona, todos los partidos en general nos mostramos unánimes en cuanto al fondo, y lo que hay que hacer es ponernos de acuerdo en cuanto a la forma. Sobre la reforma de la Constitución para adaptarlo a la Constitución Europea, ésta no es una realidad y el propio Tribunal Constitucional dijo que no era necesario hacerlo. Quizá deberíamos plantearnos una coordinación más eficaz de la voluntad de las Comunidades Autónomas respecto a la formación de la voluntad del Estado en la UE. Sobre incluir el nombre de las Autonomías en la Constitución, siempre hemos mantenido que, por un lado, esa inclusión puede ser superflua si se lleva a cabo de determinada manera y, por otro, puede llevar incluso a un cambio del modelo. Es en este punto donde más ha incidido el Consejo de Estado y así lo destacamos en nuestra propuesta de reforma, ahondando en la necesidad de garantizar el consenso a la hora de emprender reformas estatutarias y, como dice el informe, fortalecer los mecanismos que garanticen la igualdad entre españoles y la solidaridad entre Comunidades Autónomas, así como un núcleo de competencias estatales esencial. Es el propio Consejo de Estado el que pone encima de la mesa el debate del artículo 150.2.Y sobre la reforma del Senado, me gustaría conocer el grado de compromiso del Gobierno, porque el propio presidente planteó una ponencia que quedó formalmente constituida pero que no ha tenido ningún interés ni en incentivar ni en reunir.
—¿Las reformas de Estatutos son complicadas de digerir? Me refiero a asuntos como la realidad nacional del andaluz, o al pacto entre el PP y el PSOE de Castilla-La Mancha para poner fin al trasvase Tajo-Segura.
—Para nosotros cualquier reforma estatutaria tiene que hacerse por consenso y dentro de un principio claro de lealtad a la Constitución. En el Estatuto andaluz no se pudo lograr ese consenso en el Parlamento autonómico, entre otras cosas porque el PSOE incluyó 130 enmiendas en el último trámite copiadas literalmente del Estatuto de Cataluña. Cuando ya llega a Madrid, el PSOE plantea enmiendas a 87 artículos y nosotros abrimos una vía para el entendimiento, porque entendemos que las reformas estatutarias no deben ser un problema para los ciudadanos. El PSOE supo ser generoso y logramos un acuerdo dentro de nuestros márgenes. Sobre el tema de la realidad nacional dejamos bien claro a los socialistas que no podíamos votar que Andalucía se definiera constitucionalmente de ese modo, y en el Estatuto ha quedado como una referencia histórica. Respecto al de Castilla-La Mancha, hay un principio de acuerdo entre los partidos regionales, el socialista y el popular, pero a ese Estatuto le queda todavía una larga tramitación en las Cortes autonómicas antes de llegar aquí.
¿Temen en Génova los efectos que puedan tener casos como el de Andratx sobre las candidaturas para 2007?
Hay que poner en valor el trabajo honrado de la inmensa mayoría de cargos públicos que prestan un servicio por vocación y no para enriquecerse espuriamente. En el PP, a aquellos que utilizan su cargo para meter la mano en la caja, se les abre expediente de expulsión y se les pide que abandonen sus cargos. Esa es una política en la que vamos a ser absolutamente rigurosos. Pero hay que saber que la utilización de la corrupción como argumento electoral no es muy correcta para el adecuado funcionamiento de la democracia, porque extiende una sombra de duda sobre el comportamiento de la clase política. Respecto a Baleares, hay que poner en valor el trabajo de Jaume Matas. Eso será lo que los ciudadanos valorarán especialmente. Y también la rapidez, diligencia y rigor con que el partido actuó con el alcalde de Andratx.
—¿Confían en conquistar alguna plaza importante en las autonómicas y municipales?
Confiamos en conquistar bastantes. Tenemos buenos candidatos, vamos a tener un buen programa y lo que hay que hacer es trabajar a tope para contárselo a la gente y que lo descubran.
¿Daría el nombre de alguna ciudad o región que puedan conquistar?
No soy dada a las quinielas y no quiero gafarlo. Pero confiamos en ganar Ayuntamientos importantes y alguna Comunidad.
¿Cómo viven en el PP las desavenencias entre Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre?
En el PP somos 700.000 militantes que estamos de acuerdo en lo esencial. Y luego
hay otras cuestiones en las que todos no podemos coincidir. Además, Esperanza y Alberto tienen el aval de lo que han hecho en estos años de Gobierno y están absolutamente comprometidos con su Comunidad Autónoma y su ciudad. Eso la gente lo ve. El resto me parece más anecdótico que relevante.
—El 11-M ya no centra el debate político de su partido. ¿Existe la posibilidad de que el PP cambie su postura respecto al proceso de paz y se sume a él?
—Nuestra posición sobre el 11-M es muy clara y es la misma de siempre; estamos ante el mayor atentado terrorista que ha padecido este país y lo que demandamos es que se conozca a fondo la verdad de lo que ha pasado, porque es la única manera de evitar que esto vuelva a suceder. En relación a la política antiterrorista tenemos una idea también muy clara; cuando se declaró el alto el fuego, Mariano Rajoy le dijo al presidente del Gobierno que tenía nuestro apoyo para derrotar a ETA sin concesiones políticas. Y ahí estamos.
—El PP se ha aproximado e incluso ha igualado al PSOE en intención de voto según las encuestas. ¿Mérito de Rajoy o fallo de Zapatero?

Cada uno tiene su parte de culpa o parte de responsabilidad positiva. Mariano Rajoy, en estos dos años y medio, ha sabio mantener un equipo unido e ilusionado y e tá construyendo una alternativa que la gen entiende porque es lo que quiere. A los ciu dadanos les preocupa el tratamiento que ha, gamos de la inmigración, de su seguridad, c la subida de las hipotecas, de los continuos incrementos del coste de servicios esencial( como la luz. Nosotros estamos tratando d transmitir a los ciudadanos lo que haríamc si gobernáramos, y eso se observa positiva mente. En el otro lado tenemos un presider te del Gobierno enredado en debates y prc tesos que la gente no tiene muy claro a dón de llevan y se ha olvidado de los problema de la gente. Zapatero no está gobernando pa ra los españoles, está gobernando exclusiva mente para sus intereses.
zCómo valora la actuación de Zapaterc respecto a los Estatutos de Autonomía?
Es sorprendente que un presidente del Gobierno no tenga claro cómo es la nación a la que representa. Y sobre todo lo que me preocupa es que en Estatutos como el de Cataluña haya dilapidado algo que en este país era esencial y que nos ha dado tan buenos resultados, que es el consenso. En España, durante la época de Felipe González, durante la época de Aznar, no se reformó ningún Estatuto de Autonomía, y mira que hubo reformas y se construyeron consensos.
Acaban de pedir al Gobierno que retire la Ley de Memoria Histórica.
Con la memoria histórica no se busca reeditar el espíritu de concordia de la Transición, sino generar un debate que no está entre las preocupaciones de los ciudadanos y ni siquiera formaba parte del programa electoral del PSOE. Con los problemas que tiene este país y con lo que tenemos que seguir trabajando para generar más bienestar, no creo que debamos dedicarnos a repasar lo que ocurrió en otro tiempo en una tarea más propia de historiadores que de políticos.
—¿Es verdad que Rajoy se rodeará de dirigentes moderados para conquistar el espacio electoral de centro? ¿Es usted una de ellos?
—El PP es un partido de centro de siempre. Actuamos como tal y, hoy por hoy, estamos todos juntos trabajando en un proyecto de alternativa, cada uno dentro de su responsabilidad, y eso es a lo que vamos a dedicarnos.


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