Nº 720 - 11 de diciembre de 2006
 
Hemeroteca Esta semana

De Carmen Martínez-Bordiu, Caffarel
y el cardenal Cañizares

¡Qué cosas! ¡Cosas veredes, amigo Sancho! Doña Carmen Caffarel, todavía directora general de RTVE, ignora cuánto dinero cobra Carmen Martínez-Bordiu, nietísima de Su Excelencia (actualmente difunto), por participar en el concurso ¡Mira quién baila!, que emite la primera cadena de la televisión pública cada lunes por la noche. Se puede mirar cómo baila, pero no se puede mirar lo que cobra la hija del marqués de Villaverde (también difunto) y de Carmen Franco, la hijísima del Caudillo y de doña Carmen Collares. RTVE es una empresa que está en ruinas, que se encuentra en gravísima crisis económica y laboral y que, al fin y al cabo, la financiamos todos los españoles con nuestros impuestos. Pues nada, la transparencia es nula. ¿Como cuando mandaba el abuelo de esta madurita bailadora? Un poco más transparente lo es ahora, hay que reconocerlo, pero no mucho más.

Ni sabe Caffarel lo que se le paga a Martínez-Bordiu ni tampoco, mira por dónde, lo que ha percibido José Campos,  marido reciente de la nieta del dictador, y también colaborador de RTVE. Colaboraba Campos en otro concurso, que ha sido un fracaso, titulado El primero de la clase. Allí el maridísimo ejercía de profesor de gimnasia. Y, mientras, Caffarel, en la higuera. Ha justificado la presencia de Martínez-Bordiu en el concurso de baile porque “como referente social es similar al que representan otras personas procedentes del mundo de la crónica social que aparecen en éste y otros programas”.

“No tenemos ninguna razón objetiva para impedir a la productora la contratación de Carmen Martínez- Bordiu”, argumenta la directora general, preguntada al respecto por la diputada de IU Isaura Navarro. Caffarel puntualiza sobre los honorarios de la nieta que “no conoce el importe de las partidas, que son responsabilidad de la productora, y por tanto, desconocemos la cantidad que cobra la señora Martínez-Bordiu por su participación”. La productora es Gestmusic, en manos de los antiguos trincos (La Trinca) y ha sido objeto de increíbles pelotazos multimillonarios desde que fue adquirida por la holandesa Endemol, a su vez comprada a precio de oro por la Telefónica de Villalonga.

Isaura Navarro le ha preguntado también por el marido de Martínez-Bordiu, ya citado. En este caso, la productora es Europroducciones, con italianos en su puente de mando, y tampoco ha podido, al parecer, acceder Caffarel a los secretos del contrato de Campos. RTVE se hunde como el Titanic, pero las productoras, las mencionadas y otras, le chupan la poca sangre que le queda e incrementan las vías de agua que inundan el navío. Y, además, Caffarel no sabe, no contesta, con el agravante para ella que ha de dar la cara en el Congreso de los Diputados por una gestión que ni siquiera controla.

Todo esto es delirante. Lo es más si tenemos en cuenta que las canonjías del matrimonio Martínez-Bordiu-Campos y la recuperación de la memoria histórica que preconiza el Gobierno de Zapatero son realidades de todo punto contrapuestas. Estamos hablando de una persona como Martínez-Bordiu que hubiera sido una ciudadana anónima, una desconocida, si no fuera por su muy estrecha vinculación familiar con el palacio de El Pardo en la época naturalmente de su abuelo, el Generalísimo. ¿Cuáles son sus méritos? Los expuestos de carácter familiar y su azarosa vida sentimental, que ella ha explotado en la prensa rosa durante décadas.

No menos peculiar o surrealista resulta que el cardenal Cañizares, arzobispo de Toledo y primado de España, que no es especialista en historia ni tiene obra escrita sobre esa materia, haya ingresado en la Academia de la Historia. Lo han avalado los ya académicos Luis Suárez, Quintín Aldea y Carmen Iglesias. Tres conservadores sin complejos. Luis Suárez, gran defensor de la Reina Isabel la Católica, declaraba al diario asturiano La Nueva España, a propósito de no haberse conmemorado el V Centenario de ella: “No ha sido así porque en torno a Isabel entran en juego dos cosas que no están nada de moda. Por una parte, era una reina católica no sólo en cuanto al título, sino también porque efectivamente era una ferviente católica. Por otra parte, consigue la unidad de España”.

Por su lado, Carmen Iglesias ideológicamente coincide con no pocos postulados del PP. Sobre la memoria histórica es hipercrítica. Sobre los nacionalismos asegura que “siempre tienden al totalitarismo” y sostiene que ahora mismo “se ataca a la Iglesia de una manera gratuita y trasnochada”.  ¿Puede llamar la atención que Cañizares, empeñado en lograr que la unidad de España sea reconocida por la Iglesia como un bien moral, haya entrado en la Academia de la Historia sin ser historiador? No, en absoluto, sobre todo a la vista de quiénes han sido sus padrinos. ¡Menudos nuevos episodios nacionales!

Luis G. del Cañuelo

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