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Nº 719 - 4 de diciembre de 2006

Dónde se agrupan los inmigrantes

Rumanos en AlcalÁ, ecuatoriano en lorca, marroquÍes en el ejido, chinos en santa coloma...

La inmigración es un fenómeno relativamente reciente para nosotros, pero que España es ya un país en el que convivimos decenas de nacionalidades es una realidad incuestionable e irrefrenable. De los 44,4 millones de personas que vivimos en España, 3,9 son extranjeros, cerca del 9% de la población. La presencia de marroquíes (más de 535.000), ecuatorianos (unos 400.000), rumanos (más de 380.000) o chinos (100.000) prueban que atraemos a gentes de todo el mundo, personas que, concentrándose básicamente en los principales núcleos de actividad económica, Madrid y Barcelona, están repartiéndose geográficamente, adquiriendo cada vez más importancia en las sociedades locales, donde en el futuro la fuerza de trabajo que ofrecen tiene que tener el mismo valor que su voz y pronto, seguramente, su voto. En algunas localidades ya hay comunidades extranjeras con fuerza suficiente para que los alcaldes tengan que tenerles en cuenta.

Por Vera Castelló y Pedro Antonio Navarro

No será en las próximas elecciones locales,, pero tanto PSOE como Izquierda Unida son proclives a que en un futuro cercano los emigrantes residentes en nuestro país puedan tener, como cualquier español y europeo comunitario, derecho a pronunciarse sobre el devenir de su país en las urnas. Algo muy lógico si se tiene en cuenta que su importancia,  en números absolutos y relativos, es cada vez más significativa, según los últimos datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

De hecho, no son pocas ya las ciudades o pueblos españoles en los que algunas nacionalidades, con su cultura y su forma de pensar, son tan numerosas que cuentan con organizaciones bien estructuradas -incluso algún partido político- y capaces de hacer sentir su voz y opinión en las respectivas sociedades. Aquí presentamos algunos de los casos más significativos.

Al calor de los invernaderos

Al menos estadísticamente, los ciudadanos de nuestro vecino país del Magreb conforman el colectivo más numeroso de ciudadanos extranjeros residentes en España. A los 535.009 que registra el Instituto Nacional de Estadística (INE) a finales de 2005, ha de añadirse un número flotante, que algunos han cifrado en otras 300.000 personas. Los hábitos residenciales de los nacionales de ese país reflejan una expansión más indiscriminada que la de inmigrantes de otras nacionalidades, aunque Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid son, por este orden, las áreas de mayor concentración. Sin embargo, sí se da una mayor repercusión sobre los índices poblacionales en los casos de algunos municipios concretos, aunque muy significativos. En la provincia de Almería, cuatro núcleos urbanos con una importante actividad agrícola han visto incrementarse notablemente su población con la llegada de mano de obra inmigrante de diversas nacionalidades, pero con un especial protagonismo de ciudadanos con pasaporte marroquí.

En la localidad de Garrucha, a escasos tres kilómetros de la turística Mojácar, casi el 20 por ciento de la población censada es de origen marroquí. Algo similar ocurre en el municipio de Níjar, en las estribaciones del Cabo de Gata, e importante centro de producción en invernaderos. 4.612 de sus 24.435 habitantes son ciudadanos del Reino de Marruecos, o lo que es lo mismo, el 18,87 por ciento de la población, según datos del INE de diciembre de 2005.

En El Ejido, epicentro del boom de los “mares de plástico”, nada menos que 10.418 de un total de 68.828 habitantes censados, poseen la nacionalidad marroquí, y no sólo son el colectivo más numeroso de los inmigrantes residentes en el municipio, sino que sobrepasan el 60 por ciento de todos los ciudadanos extranjeros que han fijado su residencia en esa población. Sin salir de Almería, Vícar constituye otro ejemplo de esta concentración, con una población marroquí que representa el 10,20 por ciento del total.

En Cataluña, primera comunidad de destino de los inmigrantes de Marruecos, la distribución es mucho más difusa, aunque también se dan ejemplos de concentración, como en la localidad de Manlleu, donde los marroquíes censados alcanzan el 14,61 por ciento del total, o Vic, donde exceden ligeramente el 10 por ciento.

Algo similar ocurre en la Región de Murcia, donde, a finales de 2005 residían 45.000 marroquíes registrados. En la localidad de Torre-Pacheco eran casi 3.000 los marroquíes del censo municipal sobre una población total de 27.400 habitantes, es decir, casi el 11 por ciento. En San Javier, los 2.476 ciudadanos del Reino Alauita se quedaban a escasas décimas de alcanzar el 10 por ciento.

A diferencia de la tendencia observada entre la migración colombiana, la marroquí sí continúa en aumento, aunque su movilidad y hábitos residenciales son bastante más dinámicos. El modelo de integración varía enormemente, dependiendo, fundamentalmente del tamaño de las poblaciones de residencia. Mucho mayor en grandes ciudades, y con una acentuada tendencia a la conservación de la cultura de origen y a las relaciones entre nacionales en localidades como las anteriormente mencionadas o, en el caso de la Comunidad de Madrid, en poblaciones como Móstoles, Getafe o Villalba, en las que la concentración de población marroquí es mayor.

La huerta los necesita

Se calcula que de los 13 millones de habitantes que tiene Ecuador, hay 4,5 millones que viven en pobreza extrema. La grave crisis económica de 1997, cuando el PIB del país cayó un 30%, provocó que cientos de miles de ciudadanos se dirigieran a Estados Unidos, Italia o España, adonde emigró la mayor parte, convirtiéndose a principios de este siglo en la nacionalidad extranjera más importante de nuestro país, lugar que actualmente ocupan los marroquíes.

A 1 de enero de 2006, el INE calculaba que había en España 400.000 ecuatorianos, una cifra que ha aumentado extraordinariamente en los últimos años. En Madrid, por ejemplo, pasaron en sólo dos años de 5.000 en 1999 a 75.000 en 2001. Actualmente, sólo en la provincia de Madrid hay cerca de 115.000 ecuatorianos, en Barcelona casi 75.000 y en Murcia superan los 55.000, una cifra, esta última, que supone un tercio de todos los extranjeros de una provincia de 1,3 millones de habitantes. Las cifras son más significativas si tenemos en cuenta que en algunas localidades murcianas superan el 10% de la población total, ocupando una importancia en la sociedad local que no ha pasado desapercibida.

Es el caso de Lorca. Una población de que en 2005 tenía 87.000 habitantes, según el INE, y que incluía a 8.500 ecuatorianos. Una proporción del 10% similar a la de Jumilla o Mazarrón. Mayor es el porcentaje en, por ejemplo, Totana, donde había 3.700 personas de esta nacionalidad en una población total de 27.700 personas.

Los ecuatorianos han copado algunos nichos laborales como la construcción, los servicios o la agricultura, siendo este sector el que más empleo les da en Murcia.

Los primeros llegaron desde la Provincia de Loja y Otavalo, quienes se trasladaron a finales de los años ochenta y comienzos de los noventa. Estos son los que, según una asociación de ecuatorianos,  prepararon el camino para la familia y amigos una vez que la economía de aquel país se deterioró. Últimamente, sin embargo, parecen ser otras regiones de la sierra, incluyendo Quito, las que han enviado más emigrantes a España que las mencionadas provincias costeras.

El hecho de que no necesitaran visado para viajar como turistas hasta hace poco facilito su llegada de forma masiva, sin embargo, últimamente, se ha observado que estos latinoamericanos optan por entrar en Europa a través de Holanda, país menos riguroso en los controles, ya que son conscientes de que el grueso de este colectivo tiene como destino España.

Prueba de su importancia en nuestro país es la relevancia que han tenido estos emigrantes en las reciente elecciones generales de su país de origen. Un total de 90.000 ecuatorianos residentes en España estaban llamados a ejercer su derecho al voto la pasada semana. De ellos, 32.000 pertenecían a la circunscripción de Madrid y 30.000 a la de Murcia. En esta última zona, el Gobierno regional puso a disposición de la comunidad ecuatoriana 47 autobuses, que trasladaron a los votantes desde Totana, Lorca, Jumilla, Mazarrón, San Javier o Yecla.

Su voto contará

El próximo 1 de enero de 2007 los ciudadanos rumanos residentes en España se convertirán en miembros de pleno derecho de la Unión Europea. Entre otras muchas consecuencias, una de las más inmediatas será la adquisición del derecho al voto en las próximas elecciones locales españolas a celebrarse la próxima primavera. Los últimos datos ofrecidos por el Instituto Nacional de Estadística (de 2005), cifra en 400.000 el número de personas de esta nacionalidad empadronados en municipios de nuestro país. De ellos, un buen número de potenciales votantes con un considerable peso específico en las zonas en las que preferentemente se concentran.

Del total, más de 150.000 se ubican en la Comunidad de Madrid, donde una gran mayoría ha elegido el este y las poblaciones del Corredor del Henares para fijar su residencia. Arganda, Coslada, Rivas o, especialmente, Alcalá de Henares, ciudad en la que más de 20.000 ciudadanos rumanos están censados, constituyendo ya el 10 por ciento de la población total, acogen a la mayoría de estos nacionales.

La relevancia de estos nuevos votantes no escapa a la atención de los partidos españoles, pero tampoco se pierde de vista en Rumanía. Augusto Tecu, un constructor de esta nacionalidad afincado en Burriana (Castellón), ha impulsado la creación de un partido político para operar en España, el Partido Independiente Rumano (PIR), que pese a su nombre, tiene una clara orientación de centro-derecha. No es casual que haya sido en esta zona del país donde ha surgido la idea, ya que más de 20.000 personas con pasaporte rumano están censadas en la ciudad de Castellón. Esta iniciativa ha contado, de inmediato, con fuertes apoyos de políticos rumanos, especialmente, de Gigi Becali, presidente del club de fútbol Steaua de Bucarest, y presidente del partido derechista Nueva Generación, que en las últimas elecciones en su país obtuvo el 7 por ciento de los sufragios, aunque las encuestas más recientes multiplican por tres esta expectativa para los próximos comicios. El apoyo económico brindado por Becali a este PIR –que cuenta con unos 100 militantes desde su muy reciente creación- está muy relacionado con el peso del voto emigrante en la política rumana. De los cuatro millones largos de emigrantes rumanos por toda Europa, más de dos millones son mayores de edad. “Las principales razones para la creación de este partido están en Rumanía. La prensa de mi país advierte que los votos del exterior pueden decantar el resultado de las elecciones. Cada candidato va a ir a buscar esos votos de emigrantes”, sostiene Gheorghe Gainar, presidente de la Asociación Cultural de Ayuda e Integración del Pueblo Rumano, y residente en Alcalá de Henares. A su juicio, un partido creado para rumanos “no tiene sentido competir con los partidos existentes en España. Además, los rumanos no son demasiado proclives a las asociaciones o los partidos. No hemos tenido una larga experiencia de libertad y la sociedad civil no podía organizarse de este modo. Por otra parte, esta generación de rumanos está muy enfadada con los políticos, no se han cumplido las expectativas creadas por la caída de Ceaucescu y la gente ha tenido que emigrar. Y lo siguen haciendo”

Un estudio elaborado por la Asociación de Emigrantes Rumanos de Castilla-La Mancha establece que en unos 400 municipios españoles, el voto rumano será determinante para los resultados de las próximas elecciones municipales. Otro sondeo confeccionado en diciembre de 2005 otorgaba al PP un 23,5 por ciento de la intención de voto de origen rumano, frente a un 19,6 por ciento dispuesto a votar al PSOE. Como ejemplo, en las pasadas elecciones locales, la alcaldía de Alcalá de Henares se decidió por menos de 3.000 papeletas de diferencia. El cargo de director de Inmigración del Ayuntamiento alcalaíno será ocupado en breve por una mujer de nacionalidad rumana, probablemente de la región central de Transilvania, de donde procede la inmensa mayoría de los ciudadanos rumanos residentes en el municipio, que está hermanado con esta región desde el año 2003. Actualmente existe una línea directa de autobuses Bucarest-Alcalá.

De Madrid a la costa

La estadística oficial habla de 200.000 ciudadanos de Colombia residentes en España con todos los permisos en regla, pero constituyen el colectivo de nacionales más numeroso en situación irregular, desde el punto de vista administrativo. La Embajada de Colombia en España estima que por cada ciudadano de este país con sus papeles en regla en España, existen otros dos que no los tienen. Es decir, la cifra real puede situarse en las 600.000 personas.

Existen varias asociaciones de inmigrantes colombianos operando en nuestro país. Una de las más importantes, la Asociación Sociocultural y de Cooperación al Desarrollo por Colombia e Iberoamérica (ACULCO), cuenta con casi 16.000 afiliados y sedes en Madrid, Valencia, Alicante, Zaragoza y Bilbao, áreas de máxima concentración de los ciudadanos de esta nacionalidad residentes en España.

Una buena parte de los inmigrantes colombianos proceden del eje cafetero, en los departamentos de Quindío, Caldas y Risaralda. Fue con una gran campaña publicitaria iniciada en 2000 acerca de los puestos de trabajo ofertados en España cuando comenzó un éxodo masivo hacia nuestro país, además, casi coincidente con el gran terremoto de Armenia (capital de Quindío). De este modo, España se convertía en el segundo lugar preferente para los cuatro millones de personas que conforman la migración colombiana, después de Estados Unidos. El punto de entrada, con una primera búsqueda de trabajo es Madrid. Sólo el año pasado se censaban casi 11.000 ciudadanos colombianos en la capital. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, se está produciendo una segunda oleada interior, que ha provocado un movimiento de estos residentes colombianos hacia la zona mediterránea, especialmente la Comunidad Valenciana. Más de 60.000 de ellos viven allí, con especial incidencia en la provincia de Alicante, que recoge a la mitad, especialmente concentrados en Elche y Torrevieja. A diferencia de la especialización en tareas agrícolas de los trabajadores ecuatorianos, los colombianos se colocan en servicios relacionados con el turismo o la construcción, aunque también la afinidad climática es una de las razones para esta “segunda migración interior”, según nos argumentan en ACULCO. “La gente del Valle y del eje cafetero ha ido buscando unas condiciones climatológicas lo más parecidas posible a las de su tierra natal. También se está dando un fuerte incremento de presencia colombiana en las Islas Canarias y en las Baleares”.

De los cerca de 80.000 colombianos residentes en Madrid, salvo una considerable “isla” en Majadahonda, una gran mayoría se concentra en los municipios del sur de la capital. Su gran número también parece haber animado a muchas personas de este colectivo a ejercer un papel de peso político. Iván Santos, delegado en Alicante de ACULCO aboga por la “creación de un partido político latinoamericano. Hasta ahora se nos está usando como moneda política. Este proyecto de un partido nace con la idea de proyección y como parte de una red que se desarrolle en diversos Estados europeos y, en primer lugar, con el Reino Unido, donde ya existen los contactos”.

El flujo migratorio colombiano, al contrario que los de otros países, ha decrecido considerablemente en los últimos tiempos. Según los responsables de ACULCO, se dan tres modos de integración distintos: aproximadamente un 50 por ciento opta por mezclarse y mantener sus relaciones con colombianos, un 25 por ciento “se cierra” con los suyos y su cultura, y el 25 por ciento restante, en palabras de Iván Santos, se “españoliza”.

Las mujeres, pioneras

Tradicionalmente, los bolivianos han emigrado hacia Estados Unidos y Argentina, sin embargo, las crisis argentinas y la dificultad cada vez mayor de llegar a Estados Unidos han significado un cambio de tendencia, iniciándose a partir del año 2001-2002 una inmigración hacia Europa, en especial a España e Italia. En nuestro país, su crecimiento ha sido continuo hasta convertirse en la sexta nacionalidad no comunitaria según los datos, aún provisionales, del INE a 1 de enero de 2006. A esa fecha ya estaban censados más de 130.000 bolivianos, una cifra muy elevada si se tiene en cuenta que en 1995 no llegaban al millar. A fecha de hoy, esa cifra puede ser mucho mayor, ya que recientes declaraciones de la vicepresidenta Mª Teresa de la Vega sobre la posibilidad de exigir visado a partir del próximo año, han podido intensificar el flujo.

El colectivo boliviano, al igual que otros latinoamericanos como el ecuatoriano o peruano se ubica alrededor de los grandes núcleos urbanos de nuestro país, principalmente en la Comunidad de Madrid (30.000) y Cataluña (35.000), siendo su dispersión geográfica todavía muy lenta, máxime si se compara con otras nacionalidades. No obstante, resulta significativo el caso de Vizcaya, donde esta nacionalidad es la más común después de la colombiana. De los 6.000 bolivianos que aparecen en los datos oficiales de comienzo de año en el País Vasco –una de las comunidades con menor proporción de inmigrantes, pese a su potencial económico-, 5.000 estaban en esta provincia, siendo aún más relevante que de ellos más de 3.000 eran mujeres.

Este dato confirma una de las características más importantes de esta comunidad: es la mujer la que suele emigrar primero, bien con el objetivo de enviar dinero a su familia en el país, bien con la idea de acogerse a la posibilidad de reagrupación familiar y conseguir que su pareja e hijos vengan a España. No hay que olvidar que Bolivia es el país más pobre de Sudamérica, con dos tercios de la población por debajo del umbral de la pobreza.

La mayor parte de estas emigrantes trabajan como “internas”, lo que en Bolivia se llama “empleadas cama adentro”, mientras que los hombres no acaban de tener una “especialidad” clara ya que, aunque lo más habitual es que intenten ser contratados en obras de construcción o en el sector servicios deben competir con los europeos del este y otros latinos más arraigados.

Los inmigrantes bolivianos en España, comparten las características generales del colectivo latinoamericano en su conjunto, son una comunidad en su mayoría compuesto por jóvenes en edad de trabajar, el 74% tiene entre 20 y 44 años. Normalmente, se sirven de las redes de otros colectivos de inmigrantes latinoamericanos, peruano y ecuatoriano.

La mayor parte de ellos proviene de la Cochabamba y Santa Cruz, la primera una de regiones a las que más ha afectado la crisis económica y la segunda es la región con mayor desarrollo económico, pero hacia donde se dirigen las migraciones internas, provocando elevadas tasas de desempleo.

Fruto de la acción de las redes familiares y de paisanaje y, de que el colectivo no haya iniciado aún su dispersión geográfica, se produce la ubicación de los recién llegados junto a los que llegaron antes, existiendo así ciudades o barrios donde su presencia es mayoritaria. Es el caso de la zona sur del municipio de Madrid, en los distritos de Carabanchel, La Latina y sobre todo Usera. En la zona adyacente al Hospital 12 de Octubre en Madrid se reúne el colectivo boliviano los sábados por la tarde para realizan actividades deportivas, hay comida típica, incluso bailes folclóricos, es el lugar donde se intercambia información, preocupaciones, recuerdos, noticias del país y se venden productos típicos.

Comerciantes en estado puro

La inmigración china es la más numerosa del mundo y la asiática más común en nuestro país. Los chinos en España se acercan a los 100.000, cifra muy alejada a la de 40.000 que suponen los pakistaníes. Dada que su principal actividad es la comercial, se concentran principalmente en Barcelona (28.000) y Madrid (24.000), según los datos de que dispone el INE a 1 de enero de 2006.

Uno de los casos más singulares es el de Santa Coloma de Gramanet, donde se congrega una de las comunidades de chinos más importantes de España. De los 24.000 censados en la provincia de Barcelona, unos 3.500 de estos chinos viven en Santa Coloma, localidad barcelonesa de 120.000 habitantes, un número proporcionalmente mucho más elevado que el que se da en la capital catalana, donde están censados algo más de 9.000 chinos sobre una población de 1,6 millones de habitantes. Este colectivo, poco proclive a integrarse entre sus vecinos, cuenta en el municipio con diversos servicios a su medida. Recientemente, por ejemplo, se ha abierto una autoescuela que imparte sus clases en mandarín, un establecimiento que promete “legalizar” a buena parte de los conductores asiáticos que manejan sus camionetas sin carnet al no conocer el catalán o el español.

Sin embargo, uno de los casos más curioso se da en Madrid, en el barrio de Lavapies, donde todavía se concentraban buena parte de los comercios al por mayor que nutren al resto de tiendas que regentan estos extranjeros por toda España. Una actividad comercial que en el último año se ha desplazado a Fuenlabrada, donde los asiáticos se han hecho con un polígono industrial con dimensiones más adecuadas para desarrollar su trabajo. Y es que la peatonalización del barrio de Embajadores ha supuesto una drástica pérdida de clientes al no poder acceder a las calles Magdalena o Mesón de Paredes con sus camionetas para cargar y descargar su mercancía.

Aunque los comerciantes no abandonan, por el momento, sus locales del centro de la capital, sí han comenzado a desviar sus productos a Fuenlabrada, donde otros empresarios chinos gestionan sus ventas.  Se trata del polígono Cobo Calleja, concretamente la nave llamada China Factory, una especie de tienda gigante de “Todo a cien” y en muchas ocasiones productos de marca falsificados, que cuenta con servicios especialmente destinados a la población china, por ejemplo un bar en el que pueden comer sopa de fideos, arroz y carne por 3,5 euros.

Sin embargo, la población china en Fuenlabrada no es muy significativa ya que estos asiáticos han encontrado otras localidades o barrios donde prefieren vivir. Es el caso de la mencionada zona de Embajadores-Lavapies –no es raro que las familias vivan en las trastiendas de los locales-, Vallecas o Usera.

Efectivamente la principal actividad laboral de este colectivo asiático es el comercio, sin embargo esta especialización se ha dado con los años. Los primeros emigrantes chinos llegaron a España con el objetivo de abrir restaurantes. Lo hicieron a mediados de la década de los ochenta, cuando el progreso económico comenzaba a repuntar en nuestro país, y su restauración ya tenía saturadas las principales capitales europeas.

El gran crecimiento de la población residente china en nuestro país obligó a diversificar las actividades económicas. Fue entonces cuando se comenzó a detectar un importante aumento en el sector industrial de la confección y la apertura de tiendas propias. En los últimos años, junto a supermercados, peluquerías o restaurantes de comida china, destinados fundamentalmente a compatriotas, aparecen tiendas de alimentación, fruterías, zapaterías, etc., que necesitan de la clientela local para prosperar. Prueba de la capacidad de trabajo de este colectivo es que son ellos mismos –con ayuda de sus familias-, con su mano de obra barata, quienes construyen y diseñan sus propios establecimientos.

Más vale que nos vayamos mentalizando , por Enric Sopena


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