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Nº 719 |
4/12/2006 |
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PSOE y PP pactan nombrar a Luis Fernández para la nueva RTVE
El pasado 24 de noviembre se producía un hecho histórico en la moderna
democracia española: el partido del Gobierno y la principal formación de la
oposición alcanzaban un acuerdo para designar al máximo responsable de la
radiotelevisión pública en España. Tras el cambio que ha supuesto la nueva Ley de
RTVE, que ha sustituido, entre otros muchos aspectos, el de su consideración como
Ente Público por el de "corporación" , y la figura del director general —desde 1980,
nombrado por el Gobierno de turno-, por la de presidente —elegido por una mayoría
cualificada de dos tercios del Congreso-, será el periodista Luis Fernández el
encargado de pilotar el arranque de esta nueva andadura, bajo la sombra del
Expediente de Regulación de Empleo (ERE) impulsado por Carmen Caffarell, que
reducirá la plantilla, prácticamente a la mitad. Por P A. N. Independiente, pero no neutral". Así se definía hace siete años el que será próximo presidente –y durante el próximo lustro- de la Corporación RTVE, Luis Fernández, cuando era director de los servicios informativos de Telecinco. "El de Televisión Española es un gran problema que la democracia española no ha resuelto. (...) lo fundamental es garantizar la independencia de su gestión. Y para eso es indispensable un pacto de Estado entre PP y PSOE. Es difícil". Estas palabras suyas de aquella época han terminado convirtiéndose, casi, en una profecía que, paradójicamente, va a protagonizar en primera persona este veterano periodista (más de 30 años en la profesión) que siempre ha desarrollado su labor en la empresa privada. Luis Fernández, riojano de 48 años, con sólo 24 ya era jefe de Informativos de la cadena COPE, donde había comenzado su carrera pocos años antes. Desde allí recalaba en Radio El País, como jefe de redacción, y en 1987 se incorporaba a la Cadena SER como jefe de Información Nacional. En 1990 era nombrado director de los Servicios Informativos de esta emisora, hasta 1995, momento en el que daba el salto de la radio a la televisión para dirigir los Informativos de Canal Plus. Apenas un año más tarde se alejaba momentáneamente del entorno de PRISA para aceptar el nombramiento de subdirector de los Servicios Informativos de Tele-cinco, siendo designado director poco después. Tras la marcha de Mikel Lejarza como director general de esta cadena, y tras múltiples presiones del entorno del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, era cesado de su cargo en septiembre de 2000. Al año siguiente volvía a entrar en relación con el Grupo PRISA al ser designado director general de la productora audiovisual Plural Entertainment, dedicada a la producción de documentales, series de ficción, cine y reportajes, enfocadas a la venta a canales americanos. En la actualidad, tenía fijada su residencia en Miami, desde donde capitaneaba, como consejero delegado, la empresa Promofilm US perteneciente al Grupo Imagina –producto de la fusión de Árbol (en la que esta incluida Globomedia) y Mediapro, ambas importantes accionistas de La Sexta y vinculadas a José Miguel Contreras, precisamente, consejero delegado del canal televisivo-. Puede parecer sorprendente el consenso en torno a un hombre que ha desarrollado buena parte de su carrera profesional en el Grupo PRISA y que, en la actualidad, trabaja para Contreras, una de las "bestias negras" –junto a Polanco- del universo informativo para el PP. Pero en la negociación los populares no han salido perdiendo. El acuerdo no se ha cerrado sólo sobre el nombre del nuevo presidente de la Corporación RTVE, sino sobre la propia composición del Consejo de Administración. De los 12 puestos disponibles, diez son nombrados a propuesta del Parlamento, y dos corresponden a la designación de los sindicatos. La negociación PSOE-PP ha permitido al principal partido de la oposición hacerse con cuatro asientos, los mismos que tendrá el Partido Socialista, que, en principio, ofrecía tres a la formación de la derecha y se reservaba cinco para sí. La nueva Ley de RTVE establece la necesidad de una mayoría cualificada de dos tercios, pero abre otras posibilidades en caso de bloqueo de los nombramientos. Si, tras una primera votación no se alcanza la proporción establecida, una segunda votación, dos meses más tarde, permite la elección del Consejo por mayoría simple. De Este modo, los socialistas podrían haber impuesto sus criterios, sólo con esperar el plazo mencionado. Por eso el PP ha preferido pactar y obtener un beneficio que en otro caso jamás hubiera alcanzado. Sin embargo, este sorprendente acuerdo en tiempos de oposición total a cualquier iniciativa gubernamental no ha caído bien entre los socios "preferentes" del PSOE en el Congreso, especialmente, en Izquierda Unida, cuyo coordinador general, Gaspar Llamazares, ha criticado la negociación entre los dos "grandes", por considerar que se ha marginado al resto del arco parlamentario. Llamazares, ante los rumores de que los dos consejeros que quedan disponibles serán para CiU y Esquerra Republicana de Catalunya, se ha apresurado a recordar al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se había comprometido con su formación a que una de las vacantes sería para ellos. Difícil papeleta para el Ejecutivo: dos sillas para tres "comensales". Los partidos presentarán esta semana a sus candidatos, y el Congreso podría votarlos en el Pleno previsto para el 12 de diciembre, o como muy tarde, en el del día 19, ya que existe el compromiso de dar luz verde al nuevo Consejo de RTVE antes de las fechas navideñas. No se encontrará un camino de rosas LuisFernández a su llegada. El Expediente de Regulación de Empleo (ERE) aplicado a la plantilla de RTVE provocará que abandonen el barco 4.150 trabajadores, casi la mitad de la plantilla, a través de un sistema de prejubilaciones y de bajas incentivadas que, pese a haber sido aprobado en referéndum por la mayoría de los trabajadores, ha dejado mucha tensión acumulada, y fuera de circulación a un buen número de los mejores profesionales por el hecho de haber cumplido ya los 50 años de edad. La plantilla final, confeccionada según los criterios de recortes drásticos de gastos incluidos en el plan de saneamiento aplicado, quedará en 6.400 personas, de las que 5.900 serán fijos, y el resto contratados. La deuda de RTVE, tras 50 años de funcionamiento, se estima en 7.800 millones de euros. En el presente ejercicio, el Ministeriode Economía elevaba sus previsiones de subvención directa a RTVE de 80 a 570 millones de euros, pero con la exigencia de la drástica aplicación del ya mencionado plan de saneamiento. En los Presupuestos para 2007 ya se ha incluido una partida de otros 400 millones de euros y también está previsto que el Estado amortice 3.000 millones de la deuda. Pero la nueva Ley de RTVE establece un modelo de gestión muy similar al de las empresas privadas, pese a que la titularidad, al cien por cien, es pública. Los "objetivos", los "beneficios" y el "ahorro" son conceptos que se integrarán en el modelo de funcionamiento de la Corporación. La búsqueda de ingresos publicitarios, y por cualquier otro medio, como la venta de los productos audiovisuales, y la reducción de gastos, formarán parte de la nueva filosofía. Hasta la ley establece mecanismos de destitución del presidente del Consejo por el incumplimiento de objetivos. Los sindicatos no se sienten especialmente felices con el cambio, aunque el nombramiento de Fernández si ha sido bien acogido. Desde UGT, su secretario general de RTVE, Francisco Andujar, ya ha manifestado el deseo de su organización de que el nuevo presidente "tome las decisiones necesarias en defensa de la producción propia y la independencia política". Más claro ha resultado el discurso del máximo responsable de Comisiones Obreras en la tele pública, Marcel Camacho, que ha exigido a Fernández que "devuelva la televisión a los trabajadores, quitándosela de las manos a las productoras y al sector privado", reclamando también "una gestión independiente y una programación de calidad". El primer "toro" que habrá de lidiar Luis Fernández será la negociación –que se prevé muy larga- del nuevo convenio colectivo; negociación que comenzaba formalmente esta misma semana. Comienza una nueva etapa en la radio y la televisión públicas que pondrá a prueba la afirmación hecha por José Luis Rodríguez Zapatero en la campaña electoral de 2004: "En este país, la televisión de partido y de Gobierno se va a terminar". Una nueva ley, un nuevo modelo de gestión y un presidente consensuado por primera vez en toda la historia de la democracia española son los elementos de partida. |
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