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Nº 718 - 27 de noviembre de 2006

Se edita la biografía autorizada de Esperanza Aguirre

‘La presidenta’ desata la tormenta en el PP
 

Esta semana se presenta en sociedad la biografía autorizada de Esperanza Aguirre, escrita por la periodista Virginia Drake. Alberto Ruiz-Gallardón no irá al acto pese haber sido anunciado. En sus páginas encontramos una descripción en tono hagiográfico de la trayectoria política de una mujer que comenzó su vida pública en el ayuntamiento de la capital y que, antes de ocupar su actual cargo, también desempeñó, entre otros, el de presidenta del Senado y el de ministra de Cultura. Pero el tomo encierra otras auténticas perlas, en las que la presidenta de la Comunidad madrileña no disimula en absoluto su desafecto por Alberto Ruiz-Gallardón, al que critica en reiteradas ocasiones, y hasta llega a acusarlo de conocer de antemano la deserción de los diputados autonómicos socialistas Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez, que en 2003 impidieron la formación de un gobierno de la izquierda en la autonomía madrileña. También han sido muy comentados los pasajes en los que Esperanza Aguirre se queja de su actual salario y llega a afirmar que, a veces, “no llega a fin de mes”.

Por P. A. N.

A continuación se reproducen algunos pasajes del libro, seleccionados por su especial interés, en los que la presidenta madrileña realiza comentarios acerca de su relación con el alcalde de la capital y compañero de partido, Alberto Ruiz-Gallardón, que contienen diversas acusaciones contra su proceder. También sobre su relación con otros líderes políticos, los acontecimientos de 2003 que concluyeron con la repetición de las elecciones autonómicas que, finalmente le dieron el triunfo tras la huída de los tránsfugas Tamayo y Sáez, o sus consideraciones personales acerca de su situación “laboral” y la “pérdida de ingresos” con respecto a cargos anteriores.

Alberto, ese joven chapado a la antigua. Es entonces cuando Esperanza conoce a un joven fiscal que se presenta también como candidato de la coalición que encabeza Alianza Popular al Ayuntamiento de Madrid, en el número 13 de la lista y que se llama Alberto Ruiz-Gallardón. Se trata de un joven chapado a la antigua, siempre trajeado de oscuro, que lleva uno de esos relojes de cadena del siglo XIX que se guardan en un pequeño bolsillo del chaleco o del pantalón; en su caso, hecho a la medida. Las mismas gafas que le dan ahora, cercano ya al medio siglo de vida, un cierto aire de intelectual, ofrecían entonces la imagen del empollón de la clase. Y algo de eso debía de haber cuando, con 24 años, ya había sacado las oposiciones de fiscal y era asesor jurídico de Alianza Popular.

Esperanza y Alberto se encontraron por primera vez en la sede del partido, en una reunión en la que Ruiz-Gallardón hizo un alarde de esa frialdad casi escénica con la que ejerce la política. [...]

Deshacer su imagen de niña pija. “Habíamos coincidido varias veces en el colegio de nuestros hijos, en algunas de las reuniones de padres –recuerda hoy Manuel Soriano–. A primeros del mes de junio, cuando me llamó, me ilusionó el proyecto, así que no dudé en aceptar. Esperanza Aguirre necesitaba que la gente la conociera bien para deshacer muchos tópicos con los que se la asociaba. Cuando llegó al ministerio tenía una imagen de “niña pija”, de haber sido nombrada ministra por el mero hecho de ser mujer... De inmediato, mi primer objetivo fue darla a conocer como realmente era. [...]

”En comunicación hay dos problemas muy importantes: el que no se entiendan los mensajes porque se dan mal, o que choquen con la percepción generalizada de la realidad –advierte Manuel Soriano–. En este caso, aunque tengas la razón, si tu mensaje choca tienes que utilizar un procedimiento que no sea frontal, porque te estrellas. Y ésta fue, quizá, una de las cosas que tuvo que aprender Esperanza Aguirre, porque ella no sabe mentir y va siempre de frente, no tiene impostura. [...]

Estrella de CQC. El primer programa de CQC se emite el viernes 10 de mayo de 1996. Aznar ha sido investido presidente de Gobierno seis días antes y esa misma mañana Esperanza Aguirre acude a su segundo Consejo de Ministros: “El primer gobierno del PP y nosotros nacimos juntos –comenta Eduardo Arroyo, director de CQC– y nuestra estrella fue desde el principio la ministra de Educación y Cultura. Lo tuvimos muy claro”. “Siempre entraba al trapo de las preguntas que le hacíamos –continúa Arroyo–. Una vez Tonino le pidió a Esperanza un consejo para limpiar la plata y ella, ni corta ni perezosa, le explicó cómo la limpiaban en su casa, de la que aseguró que estaba llena de trofeos. Entonces Tonino le dijo: “¡Ah, claro! De su marido”. Ella reaccionó muy rápidamente y le contestó: “No, bonito. De él y también míos”. Hasta tal punto llegó nuestra relación con ella que se convirtió un poco en la musa del programa y le hicimos una sección que se llamó “El rincón de Espe”, en la que Pablo Carbonell hacía una selección de la cantidad de encuentros que teníamos con ella cada semana”. [...]

“—Me perseguían siempre, me querían pillar en todo y yo me lo tomaba a broma, pero mis jefes de prensa no hacían más que advertirme de cuando aparecían para que saliera por otra puerta. Yo no les hacía ni caso, porque entendí que CQC me proporcionaba una popularidad enorme y la posibilidad de darme a conocer, algo que hubiera costado muchísimos millones lograr. Yo nunca me arrepentí de haber tratado a los de CQC. [...]

La “jaula de oro” del Senado. “Para trabajar con ella tienes que asumir que estás dispuesto las 24 horas los 365 días del año –advierte Manuel Soriano–.Y además te tienes que divertir, eso tiene que ser así. No se puede trabajar tantas horas sin mantener un buen ambiente alrededor. En ocasiones, procura hacer partícipe de muchas cosas a las mujeres y familiares de todos nosotros”.[...]

“—Se especuló tanto con que yo iba a ser la presidenta del Senado que Aznar se creyó en la obligación de llamarme a su despacho de Génova para decirme que no iba a serlo. Aquel mes de marzo, cuando se estaban constituyendo las Cámaras, Aznar llamó primero a Juan Ignacio Barrero, después a mí y luego a Pío García-Escudero. A Barrero le debió de decir que iba a ser presidente del Senado, y a mí me preguntó: “¿Qué te parecería el Senado?”. “Una jaula de oro”, le dije. “Pues muy bien, porque no vas a ir”, me contestó.

”Luego me tuvo una hora hablando. Es uno de los despachos más largos que he tenido con Aznar, y me preguntó cómo veía Madrid, qué tal veía a Gallardón en la Comunidad... Al final me dijo que no me daba ahora nada en el Senado, ni portavocías, ni comisiones, porque ya contaría conmigo para otra cosa, y me despidió diciendo: “Cuida Madrid, trabaja Madrid””.[...]

El día que Alberto Ruiz-Gallardón tomó posesión de su cargo al frente de la Comunidad de Madrid, en 1999, lejos de iniciar su discurso de una manera ordenada y protocolaria, saludando a los ministros y demás autoridades asistentes al acto, lo hizo anunciando que aquélla sería la última vez que tomaba posesión como presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid. Quizá quisiera decir Alberto, como en su día manifestó también José María Aznar, que ocho años al frente de una institución eran ya suficientes. O, como algunos sostienen, quizá pensara decir que en las elecciones generales del 2000 el PP no sacaría mayoría absoluta, con lo que el propio Gallardón se postularía como alternativa para liderar el partido. Sea como fuere, dos años después, en abril de 2001, a punto de iniciarse la reunión del Comité Ejecutivo que se celebraría en Bilbao justo antes de las elecciones vascas, Javier Arenas declara al diario El Mundo que pedirá a todos los presidentes de Comunidades Autónomas del Partido Popular que repitan candidatura en las elecciones de 2003, salvo a Alberto Ruiz-Gallardón. [...]

Un año después, en mayo de 2002, Alberto, que ya había manifestado en diferentes diarios y revistas su decisión de no presentarse a la reelección, al cumplirse tres años de su segundo gobierno al frente de la Comunidad de Madrid, reúne en un acto a todos sus consejeros y pronuncia un discurso en el que manifiesta claramente su disposición a ser reelegido. Dos meses más tarde, en julio, José María Aznar consigue uno de sus mayores golpes de efecto al hacer público los nombres de los dos candidatos a las elecciones autonómicas y municipales de 2003: Esperanza Aguirre es oficialmente presentada como cabeza de lista del Partido Popular a la Comunidad de Madrid, y Alberto Ruiz-Gallardón, al ayuntamiento de la capital. [...]

“Nos llevábamos bien”. “—Nos llevábamos bien, así que vino directamente a saludarme y me dio un abrazo a la vez que me dijo: “Tú vas a ser la presidenta de la Comunidad”. “A mí nadie me ha llamado, no sé nada de esto”, le contesté. “Yo he dicho que mi sucesora tienes que ser tú”, me respondió.Y yo, que siempre he sido muy municipalista y me parecía que la Comunidad de Madrid había arrebatado al ayuntamiento muchísimas competencias, le había dicho a Alberto un par de días antes, al pensar que yo podía ir al ayuntamiento, que no estaba dispuesta a que eso siguiera así, y que teníamos que reconsiderar algunos traspasos –continúa explicando Esperanza Aguirre–. Por eso, cuando Alberto me asegura que yo voy a ser la candidata a la Comunidad, no se me ocurrió otra cosa que decirle: “Pues entonces, querido Alberto, de lo que te dije ayer... inada!”. [...]

Esperanza Aguirre se lo ha dicho a Aznar: está encantada de ser la candidata del Partido Popular en las próximas elecciones autonómicas. Es consciente de la capacidad de decisión de las Comunidades, una vez transferidas las competencias de Educación, Sanidad, Infraestructuras... Ella, que continúa con la espina clavada de intentar sin éxito cambiar las normas de aplicación de la Ley de Educación por la negativa de ciertas Comunidades, no tardó en comentar a sus colaboradores: “—Por fin vamos a poder hacer en la Comunidad Autónoma de Madrid muchas de las cosas que no pudimos sacar adelante desde el Ministerio”[...]

Rafael Simancas es un oscuro socialista a punto de cumplir, el próximo 1 de julio, 37 años. Anclado en un discurso propio del siglo XIX, ha llegado a la Secretaría General de la Federación de Madrid prácticamente como mal menor ante el “guirigay” habitual del socialismo madrileño. Sobre la consideración que en sus primeros tiempos les merece a sus compañeros madrileños, es significativo el apodo con el que se refieren a él: Patuquitos, por analogía con Zapatitos, con el que califican a Zapatero los perdedores “por la mínima” del Congreso Federal del PSOE que llevó a la Secretaría General al que acabará siendo presidente del Gobierno de España. El último puesto de representación de Simancas es el de portavoz del grupo socialista en el Ayuntamiento de la capital, aunque en las elecciones de 1999 no encabezó el cartel de su partido, que prefirió a Fernando Morán como número uno. [...]

Hay personas que mantienen el tipo por encima de su cadáver ante una grave crisis y que luego, en privado, es cuando acusan el golpe. Sin duda, Esperanza Aguirre pertenece a este grupo. En la madrugada electoral, la candidata a la Comunidad de Madrid termina animando a algunos de sus compañeros de partido ante la adversidad de los resultados.

“No llores, que en la oposición se vive de puta madre”. “—Recuerdo que antes de medianoche me llamó Simancas para que le diese la enhorabuena” —comenta hoy Esperanza Aguirre.

“—Pero, ¿de qué te voy a dar la enhorabuena –le dije–, si esto está aún sin decidir y nos faltan apenas 30.000 votos?

”Vicky, la jefa de prensa que me facilitó el partido, se puso entonces a llorar de rabia y de tristeza. Al filo de las tres de la madrugada, cuando veía que ya no lo sacábamos, le dije a Vicky, que era muy joven y seguía hecha polvo:

”—¡No llores! Que en la oposición se vive de puta madre”.

Rafael Simancas, mientras, no se atreve esta noche a salir a saludar; Esperanza Aguirre le ha advertido que no cante victoria tan rápidamente, pues faltan unos votos por escrutar y la diferencia es tan pequeña que el resultado puede invertirse.[...]

¿Qué sabía Gallardón? A la misma hora que Tamayo y José Blanco discuten en el despacho de este último, muy cerca de la calle Ferraz, en el restaurante Currito de la Casa de Campo, coinciden Jordi García Candau, director general de TV de Castilla-La Mancha, y Alberto Ruiz-Gallardón, presidente autonómico en funciones y alcalde de Madrid in pectore, porque todavía no ha tomado posesión después de su victoria electoral por mayoría absoluta: “Yo estaba cenando en una mesa paralela a la que se encontraba Alberto Ruiz-Gallardón con otra gente –recuerda hoy Jordi García Candau–. Al terminar, a eso de la una de la madrugada, nos saludamos y me dijo: “Quiero que sepas que mañana va a ocurrir algo muy gordo con lo que yo estoy totalmente en contra”. No me dijo más, parecía preocupado y me lo repitió un par de veces pero no me dio más detalles. Al día siguiente, cuando se produjo el escándalo de Tamayo en la votación de la Asamblea de Madrid, llamé a Pepe Bono y le comenté lo que la noche anterior me había dicho Gallardón en el restaurante. “¡Verde y con asas!”, pensé. Está claro que algunos miembros del Partido Popular sabían lo que iba a suceder al día siguiente. Poco después, recibí una llamada de Alberto en la que trató de convencerme de que no se refería a “eso”. No recuerdo ahora bien qué historia me contó pero, desde luego, nada que dijera “algo muy gordo” con lo que él no estuviese de acuerdo”. [...]

Esperanza Aguirre recuerda aún que “el 10 de junio, cuando nos dimos cuenta de que faltan dos socialistas en sus escaños, yo pregunto entre la gente del PP si alguien sabe quiénes son, y Sonsoles Aboín me dice: ”Yo estuve con María Teresa Sáez en los toros el día 6 de junio y me contó que estaban pasando unas cosas horrorosas dentro del PSOE de Madrid y que, desde luego, no iba a votar a la Mesa”.[...]

Lágrimas al contar su patrimonio. Esperanza muestra un documento notarial en el que se demuestra, a través de las distintas declaraciones de bienes que desde 1983 había hecho en el ayuntamiento, en el Senado y en el Ministerio de Administraciones Públicas, que en veinte años de carrera política su patrimonio personal había disminuido, a excepción de la herencia de su padre, fallecido en enero del año anterior, y que por todos los conceptos ascendía a 99.500 euros. El acta notarial con las declaraciones de bienes y la demostración de que la política no solamente no la había enriquecido, sino que le había reducido el patrimonio, fue una idea de Javier Arenas, y que nunca Esperanza Aguirre se lo agradecerá bastante a quien entonces era secretario general del Partido Popular.

En ese momento, se le llenaron a Esperanza los ojos de lágrirnas, ahogadas por los aplausos de su grupo. Bebe agua. Se recompone y todavía explica con detalle que en los veinte años que lleva en la política no ha conseguido ni aumentar sus rentas ni hacer crecer su patrimonio, y concluye dirigiéndose a Ruth Porta: “Lamentablemente, no todos tenemos la herencia que usted tiene”, ya que Porta había reconocido haber heredado varias fincas en Mallorca y una buena cantidad de pisos y hasta una pinacoteca. Las lágrimas de Esperanza Aguirre dando cuentas de su patrimonio las recogen todas las televisiones. [...]

Y en el fragor de la batalla, un nuevo debate. Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid, se erige en presidente regional en funciones. Un informe jurídico dice que es incompatible por dos razones: no es diputado en la Asamblea de Madrid, en contra de lo que exige el Estatuto de Autonomía; y el cargo de presidente de la Comunidad de Madrid es incompatible con el ejercicio de cualquier otra función o actividad pública que no se derive de aquél. El informe es avalado por juristas del Partido Socialista al que se contrapone de inmediato otro de los Servicios jurídicos de la Comunidad que afirma que Gallardón está obligado a ejercer de alcalde y presidente para evitar la “paralización administrativa” que supone la situación que vive la Asamblea de Madrid, sin investir un Presidente y, por tanto, sin gobierno en la Comunidad. Pero el 11 de junio Gallardón nombra el equipo que se va a ocupar de la gestión del gobierno de la Comunidad de Madrid hasta que unas nuevas elecciones resuelvan la crisis.

“Alberto era Dios”.—Alberto tenía que haber dejado a Luis Eduardo Cortés de Presidente en funciones de la Comunidad pero lo cesó, al igual que a Luis Peral y a Nacho Echániz, que habían concurrido conmigo en las elecciones –advierte Esperanza Aguirre–. La ley prohíbe terminantemente que el presidente de la Comunidad de Madrid tenga ningún otro cargo, pero como él era “Dios” se mandó hacer un informe ad hoc. Yo tuve una discusión violentísima con Alberto en una cena que dio Gela Alarcó en su casa, nada más separarse de Rodrigo Rato, porque me quería convencer de que estaba sensacional haber cesado a los tres consejeros y haberse quedado él de presidente, cosa que era totalmente ilegal”.

El doble gesto de Alberto Ruiz-Gallardón fue muy mal interpretado en el entorno de Esperanza Aguirre. Alberto no sólo se hizo con la presidencia de la Comunidad, siendo a la vez alcalde, sino que con el cese de los tres consejeros que habían concurrido en la lista de Esperanza Aguirre cortaba el cordón umbilical que ella pudiera mantener con el gobierno de la Comunidad mientras se solucionaba la crisis desatada por Tamayo.

Ni la primera ni la última faena. “—Los cesó para que nadie estuviera “contaminado” en “su” gobierno de la Comunidad –advierte Esperanza Aguirre–. Sin duda lo hizo para fastidiarme a mí. No era la primera ni la última faena que me hizo. La primera fue cuando nos enteramos de que la noche anterior al 10 de junio él ya sabía lo que iba a pasar y no nos dijo absolutamente nada. Luego, en la Asamblea se levantó y se marchó cuando habló Tamayo. Después, cuando nombró “su” nuevo gobierno en la Comunidad, siendo a la vez alcalde, hizo paritario el número de consejeros que había en el Metro, que hasta ese momento eran 8-4 en favor de la Comunidad, para mandar él desde el ayuntamiento”.

Al tiempo que la prensa recoge el encuentro entre Benach y el Rey, Maragall hace unas declaraciones en las que dice que en los próximos días tiene previsto visitar personalmente al Rey en La Zarzuela.Y el gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid advierte que el Monarca va a recibir antes a Pascual Maragall que a Esperanza Aguirre, cuando ésta no sólo ha sido proclamada presidenta antes que Maragall, sino que también solicitó la audiencia con mucha más antelación. Regino García-Badell se pone en contacto con la Casa del Rey y le comunica esta situación. Veinticuatro horas después, Alberto Aza llama personalmente a la presidenta de la Comunidad para decirle que al día siguiente sería recibida por el Rey. La audiencia con la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid fue a las 12; una hora después, el Rey recibió a Pasqual Maragall. [...]

Quienes la conocen dicen que la situación que vivió Esperanza tras la crisis deTamayo y Sáez es otra de las razones que condiciona mucho su decisión de presentarse a la presidencia del PP regional. Un año antes, tras las elecciones autonómicas de 2003, cuando se produce la deserción de los dos diputados del PSOE en la sesión constitutiva de la Asamblea de Madrid, a Esperanza la dejaron sola desde el partido de Madrid. José María Aznar, Javier Arenas y Rodrigo Rato la apoyaron en todo momento, pero no pasó lo mismo desde el PP regional. Por eso, en el verano de 2004, siendo ya presidenta de la Comunidad, en su reflexión entra mucho el pensar que como presidenta de la CAM debe tener la garantía de que, si hay una crisis o una confrontación política fuerte, el partido le tiene que servir como fuerza de combate.

Esta teoría puede tener su fundamento en el hecho de que, desde que José Luis Rodríguez Zapatero asume la presidencia del gobierno de la Nación, Esperanza Aguirre se ha convertido en objetivo de muchos de sus dardos, tanto en asuntos de Educación, como en temas relacionados con el agua, las carreteras, etcétera. Es lógico pensar, entonces, que la presidenta de la Comunidad desee tener el mayor apoyo posible de su partido regional, seguridad que, quizá, no garantiza Pío García-Escudero o Alberto Ruiz-Gallardón, este último tantas veces discrepante con la línea del grupo. [...]

La imagen de Gallardón junto a Esperanza Aguirre era la más buscada del día. Sin embargo, Esperanza se coloca al lado de Maragall, y entre ella y Alberto está su marido. Presidenta de Comunidad y alcalde de la capital se han saludado con un beso y, cuando la diplomacia ante las cámaras de televisión parecía imponerse sobre cualquier gesto, Esperanza le dice discretamente a Alberto:

“—¿Para qué has vuelto a hablar, si calladito estabas mucho más mono? Has vuelto a meter la pata”. [...]

“Besa de día y muerde de noche”. Poco después de la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, Esperanza Aguirre empieza a ver claro que las relaciones entre la Comunidad de Madrid y el gobierno de la Nación no van a ser fáciles. La presidenta de la Comunidad, tan sólo en los dos primeros años de legislatura, ha tenido enfrentamientos con varios ministros del gobierno. Por ejemplo, con el entonces ministro de Defensa José Bono, en la llamada Operación Campamento, que dijo sobre la presidenta la frase más machista que se ha escuchado en el Parlamento español: “Esperanza Aguirre besa de día y muerde de noche”, porque el ministro pretendía hacer creer que Defensa “regalaba” suelo militar a los madrileños, cuando en realidad hacía una operación especulativa, vendiendo a la Comunidad el suelo para las viviendas de protección oficial. También con la titular de Sanidad, por la Ley Antitabaco y por el caso Severo Ochoa; con el ex ministro Montilla, por la emisión de la segunda cadena autonómica de televisión [...]

“Muchas veces no llego a fin de mes”. “—No estoy en política para ganar dinero, eso está claro, nunca me he planteado rni carrera en términos de rentabilidad. Siempre he pensado que nunca me voy a morir de hambre, porque tengo mis oposiciones y lo mismo que gano ahora en la Comunidad lo podría ganar en el ministerio si volviera –dice–. Además, hay mucha gente que, con sueldos más bajos que los que yo he tenido, viven muy dignamente, así que no voy a quejarme porque siempre he tenido lo que he necesitado. Lo que se puede conseguir con dinero ya lo tengo y no ambiciono más”.

Como ocurre en casi todas las familias, también en la suya, la mayor parte del presupuesto se le ha ido siempre en la educación  de los hijos y en mantener la casa: “—Lo que peor llevo es la factura de la electricidad –dice–, tengo unos techos altísimos y la calefacción es eléctrica, ¡un horror! No tener pagas extras me tiene mártir, las he tenido toda mi vida y las echo de menos en Navidad y en verano. No es que haga números a final de mes; es que muchas veces no llego, con la excepción de cuando fui presidenta del Senado, que entonces sí cobraba un buen sueldo. En el paso del Senado a la Comunidad casi dividí por dos los ingresos”.

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