Nº 718 - 27 de noviembre de 2006
 
Hemeroteca Esta semana

De Pablo Sebastián y Yanke en ‘ABC’

Provoca un cierto placer leer ahora en ABC a Pablo Sebastián, el antiguo secretario general de la AEPI (Asociación de Escritores y de Periodistas Independientes), aquel sindicato del crimen que procuró marcar la agenda política en la primera mitad de los años noventa, lo que a menudo consiguió de forma estruendosa y enormemente eficaz, de modo que sirvió para irle abriendo camino a José María Aznar en su afán por llegar a La Moncloa. En la actualidad, Sebastián se queja exactamente de lo contrario. Y ataca “la crispación que promueven los agitadores de la conspiración del 11-M”. ¿Quiénes son los principales actores de tal conspiración? El más relevante, Pedro J. Ramírez, y en segundo lugar, Federico Jiménez Losantos, aparte de una pléyade de actores secundarios vinculados, por lo general, a El Mundo, La Razón, Libertad Digital y la COPE. ¡Qué lejanos parecen aquellos tiempos en los que Ramírez y Sebastián eran compinches en su batalla contra el odiado felipismo! Los compinches de antaño son enemigos hogaño. Enemigos declarados. Sebastián, por ejemplo, ha sido descabalgado de su diaria colaboración en Telemadrid, donde cobraba una pasta espectacular, y ha salido por la puerta de atrás de la mansión televisiva de doña Esperanza Aguirre, de la mano de otro apestado, Germán Yanke. Por lo visto, ambos hacían un telediario demasiado, digamos, centrista. Es conocido que una de las más eximias representantes del radicalismo conservador, a la espera de que así le llegue a ella la herencia de Aznar, es la aristocrática presidenta de la Comunidad de Madrid, presidenta como consecuencia del tamayazo ¡todavía a estas alturas no investigado judicialmente!

Denuncia Sebastián en su página del citado diario, el de Vocento, que Rajoy “coquetea” con el núcleo más duro “por miedo a unos medios de comunicación que amenazan con triturar su liderazgo y con romper el PP lanzando en Madrid la operación Ciutadans si no son obedecidos”. ¿Periodismo de chantaje? En efecto, periodismo de este ínfimo calibre deontológico, por cierto del que Sebastián ha formado parte durante las últimas décadas, aunque en estos momentos parezca lo contrario. Lo cierto es que cuanto señala Sebastián no sólo resulta verosímil, sino real. Veamos: “Convencidos como están los agitadores que Boadella y compañía les deben mucho y están a su disposición por si deciden emprender una operación como la del fracasado PRD –es el mismo clan–, agitando la crispación”. Dicho de otro modo: “¡Ojo, Rajoy, o nos haces caso, a nosotros que defendemos las esencias del PP de Aznar, de Zaplana y de Acebes, o nos obedeces o te lanzamos a los perros del anticatalanismo, pero ubicándolo en Madrid a fin de morder peligrosamente el zurrón de votos de tu amigo Gallardón!”.

Es interesante asimismo leer el colofón del artículo. Acusa el comentarista a los de la conspiración de que están respaldados por “la emisora de la Conferencia Episcopal, mientras en el Vaticano se quejan de imitaciones satíricas que, con mal gusto y escaso ingenio, se hacen en Italia sobre el Papa en una televisión y una radio que no le llega a la COPE ni a la suela de sus zapatos a la hora de insultar”. Antes, Sebastián ya había dirigido sus baterías contra Rajoy por seguir atado a la línea más ortodoxa del PP: “Rajoy se nos presenta como el adalid del sentido común, que parece consistir en no hacer nada o más bien poco y en permanecer cómodamente instalado en la oposición en espera del fracaso de sus adversarios, mostrando la pereza que le impide dar un vuelco en su partido para abrirse a la inquieta sociedad, en vez de seguir mirando al pasado reciente que los hace retroceder, como se ha visto en las elecciones de Galicia y Cataluña. Rajoy da alas a la conspiración del 11-M para que “se sepa toda la verdad”, no rectifica los errores y mentiras –el desastre, reconoce Blair– de la guerra de Iraq (…) con la misma ceguera que le impide reconocer el rechazo que reciben sus más ruidosos e intrigantes portavoces como Zaplana o los mensajes que transmite la Secretaría General de Acebes, desde donde le han advertido que aún está a tiempo de enderezar el rumbo si “recupera el espíritu aznarí” que los llevó a la derrota electoral y los expulsó del centro”.

El mismo día, y también en ABC colabora, a página entera, el antes aludido líneas arriba Germán Yanke. Se ve que las víctimas de Aguirre son acogidas en el periódico afín a Gallardón. Naturalmente, Yanke no ovaciona al PP, sino que le busca las cosquillas en el ámbito de la ideología, pues no en vano este periodista es un teórico de la derecha, como confirma uno de sus libros. Apunta Yanke que “quizá le falte al Partido Popular aceptar sin restricciones que la democracia es un sistema de opinión pública, es decir, que los políticos no se pueden presentar a las elecciones como opositores bien pertrechados ante un tribunal de sabios (…) El PP, a menudo, se queda lejos de los pensadores y lejos de los ciudadanos, en el terreno de una tecnología neutra de la resolución de problemas en el que el único argumento es el de autoridad”. Yanke contrapone el mundo de las ideas al de “todo lo que se grita en un lado del PP, todo lo que se desprecia, las descargas eléctricas que se quieren inocular en su seno (…) Quizá sea el momento de iniciar, sin prisa pero sin pausa, la otra conquista, la de las ideas”. Las que faltan, parece obvio, en la cúpula del PP.

Luis G. del Cañuelo

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