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Nº 717 - 20/11/2006

La 'kale borroka' repunta a raíz de su nueva condena y su huelga de hambre


EL PROCESO DE PAZ, PENDIENTE DE DE JUANA CHAOS

Los doce años, seis meses y un día impuestos a Iñaki de Juana Chaos por la Audiencia Nacional el pasado 8 de noviembre como autor de un delito de amenazas están poniendo a prueba la solidez del proceso de paz abierto por el Gobierno con la autorización del Parlamento. De Juana, un duro convicto de 25 asesinatos, ha evolucionado hacia posiciones más dialogantes, y es considerado firme partidario de las negociaciones. Sin embargo, el conocido etarra se ha convertido, si no en protagonista, sí en piedra de toque en un momento especialmente delicado en el que muchos acusan a la mayoría conservadora del poder judicial de "poner palos en la rueda" del proceso, y otros al entorno de ETA de haber elevado el tono de sus declaraciones y también de sus acciones
—ahí están las recientes y violentas actuaciones de la kale borroka—.

Por P.A.N.

La condena a doce años y medio de cárcel impuesta a Iñaki de Juana Chaos ha coincidido en el tiempo con el repunte de las acciones de violencia callejera (kale borroka) en el País Vasco. Y no parece casual. En el entorno abertzale, la disposición hacia los presos de ETA por parte de la Fiscalía General del Estado se considera una especie de termómetro de la situación del proceso de paz.

La nueva sentencia condenatoria, que llegaba de la mano de un procesamiento por delito de amenazas, cuando sólo le quedaban 26 días para ser puesto en libertad, tras pasar más de 18 años en prisión por los delitos de atentados y asesinato (se le atribuye la participación en la muerte de 25 personas en once acciones terroristas diferentes), era interpretada por la izquierda abertzale, pero también por los nacionalistas vascos moderados, como un intento del mayoritario sector conservador de la judicatura –próximo a las tesis del Partido Popular– de poner trabas que dificulten el proceso de pacificación y normalización en el País Vasco.

Si la kale borroka ya había dado síntomas de una cierta reactivación, ha sido después de la condena del 8 noviembre cuando ha elevado el tono de sus acciones, especialmente en Getxo y en Bilbao, cuando se producía el intento de quemar a dos policías municipales de la capital vizcaína. Se extiende la sensación de que el nerviosismo y las divisiones crecen en el entorno de la izquierda independentista. Arnaldo Otegi, portavoz de Batasuna, declaraba la pasada semana que con esta nueva condena, el proceso de paz "es imposible", pero, al tiempo, guardaba el equilibrio dirigiéndose expresamente a Iñaki de Juana para pedirle, indirectamente, que abandone la nueva huelga de hambre que ha emprendido –ya mantuvo esta actitud durante 63 días, hasta el pasado 8 de octubre–, consciente de que un fatal desenlace abriría un futuro muy incierto para la negociación.

El portavoz del PNV en el Congreso, Josu Erkoreka, dejaba patente su discrepancia con la decisión de la Audiencia Nacional al afirmar que "se empieza a notar demasiado que la judicatura quedó colonizada por el PP y sigue colonizada". Mientras, el consejero vasco de Justicia, Joseba Azkarraga, asegurabaque, tanto la nueva condena a De Juana como la posición del Tribunal Supremo, anulando la exculpación del que fuera presidente del Parlamento Vasco, Juan María Atutxa, se inscribían en el marco de "decisiones políticas" que representan un "escollo" para el proceso de paz. Más lejos llegaban los portavoces de Aralar; su vicecoordinador, Mikel Basabe, consideraba "una aberración jurídica" esta sentencia y atacaba la existencia misma de la Audiencia Nacional, como "tribunal de excepción, heredero del franquista Tribunal de Orden Público (TOP)".

Pero no sólo los nacionalistas ven un riesgo para las conversaciones en la nueva pena y en las posibles consecuencias de la huelga de hambre de De Juana Chaos. El secretario general del PSE en Guipúzcoa, Miguel Buen, constataba que estamos ante "la sentencia más dura dictada por un delito de amenazas hasta ahora en tiempos de democracia", al tiempo que destacaba que la huelga de hambre reemprendida "no beneficiará en absoluto" al proceso. En un tono similar se manifestaba también el portavoz de la Ejecutiva del PSE, Rodolfo Ares, para quien el avance en la situación no depende de la huelga de hambre, sino del silencio de las armas, aunque su opinión acerca del pronunciamiento de la Audiencia Nacional es que "la Justicia, dentro de los márgenes de la ley, debe tener en cuenta el momento en el que emite las sentencias".

Más llamativas resultan aún las consideraciones efectuadas por Luis Solana en su blog difundido por Periodista Digital. Solana, presidente del Observatorio Europeo de Seguridad y Defensa, y que el pasado 8 de noviembre recibía la Cruz al Mérito de la Guardia Civil, es considerado como uno de los principales asesores del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en lo referente a las negociaciones con ETA. Desde su plataforma de opinión, Solana ha considerado que Iñaki de Juana Chaos constituye el primer caso de intento de reinserción de un preso de ETA. Escribe Solana en su página: "(...) De Juana Chaos ha declarado ante el tribunal que ya no pertenece a ETA y que sus artículos no eran amenazas, sino posicionamientos políticos. Ha declarado que cuando salga de prisión quiere dedicarse al periodismo y a escribir libros. (...) Si el ejemplo de De Juana (como espero) se extiende, estamos más cerca de un final de la violencia etarra". Argumenta Solana que, dada la gravedad de los otros delitos cometidos por el preso (25 asesinatos), era "lógico que todos los medios de comunicación se lanzaran a degüello contra el personaje".

Incluso desde el campo judicial se ha discrepado de la sentencia. Los dos artículos por los que ha sido condenado, "Gall izo" –apellido de la directora general de Prisiones– y "El escudo", fueron publicados en el diario Gara en diciembre de 2004, y en ellos se mencionaba de forma expresa a esta persona, al juez Gómez Bermúdez y a cuatro altos funcionarios de Prisiones. En junio de 2005, el juez instructor de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, declaraba concluido el sumario y ordenaba la puesta en libertad de De Juana "al no concurrir indicios racionales de criminalidad". Pese a ello, la Sala Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional dictaba que "se ordene al instructor el procesamiento", es decir, que Pedraz contradijese su propio criterio inicial y que abriera procedimiento de encausamiento.

El profesor de Derecho andaluz Manuel F.Trillo, escribía la pasada semana un artículo titulado "Una sentencia temible para los ciudadanos", en el que critica duramente, con argumentos jurídicos, la sentencia. Para este jurista, "se condena a una persona por un delito inexistente, pues difícilmente se puede encontrar el tipo de "amenazas veladas" –por el que, según la sentencia, se condena a De Juana– en el Código Penal".

Considera este experto que "hay sentencias que se sitúan más allá del Derecho y que corresponden a necesidades políticas o a impulsos ideológicos", denunciando que la Audiencia Nacional ha inferido "amenazas terroristas cuando se menciona a unos individuos con los que se discrepa, sólo por el hecho de mencionarlos". La sentencia asegura en uno de sus puntos que "el sujeto que realiza la amenaza velada no es una persona cualquiera", lo que da pie al profesor Trillo a argumentar que "todos estamos en peligro, basta con que no nos consideren un "cualquiera" (...). El poder puede encaminarse hacia un Estado sin libertades, sin derechos... (...), me recuerda las sentencias del TOP, en donde se condenaba a las personas por ser quienes eran, y no por los hechos o conductas".

Iñaki de Juana Chaos ha obtenido una gran atención mediática, más por su actual peso relativo en el proceso de paz que por su anterior protagonismo político en ETA –desde luego, sí en su faceta criminal–. Considerado en tiempos como uno de los duros del aparato, de un tiempo a esta parte parece haber iniciado un giro en sus posicionamientos. Dado que se trata de uno de los presos de ETA más antiguos en las cárceles españolas (más de 18 años ininterrumpidos), en los primeros momentos fue uno de los mayores opositores a la aceptación de los beneficios penitenciarios, obsesionado con mantener la unidad de acción del colectivo de encarcelados y en aplicar las consignas de la dirección de la banda. De un tiempo a esta parte sus posiciones reflejan una flexibilización. Considerado en el entorno abertzale como firme partidario del proceso de paz ahora abierto, con sus decisiones ha roto en más de una ocasión la disciplina estratégica de ETA en el interior de las cárceles, especialmente con su decisión individual de ponerse en huelga de hambre, rompiendo el principio de unidad de acción y, como reconocen personas del colectivo independentista, sorprendiendo a propios y extraños con esa decisión "no anunciada" previamente.

Ahora es una persona más próxima a colectivos "más políticos" del entorno abertzale, como son las organizaciones de familiares de presos y de apoyo estos reclusos, Askatasuna y Etxerat. Lejos de un comportamiento desafiante y agresivo, como el demostrado recientemente en sus juicios por Francisco Javier García Gaztelu, Txapote, De Juana mantuvo durante su vista una corrección total, y en varias ocasiones afirmó no pertenecer a ETA en la actualidad. En su larga estancia en las prisiones del país ha escrito dos libros, unas memorias tituladas Días, y una novela de ficción, La senda del abismo.

Hace pocos días, una persona que se identificaba como ex miembro de ETA y ex compañero de cárcel de De Juana Chaos –aunque no quería revelar su nombre–, enviaba una carta abierta a la Cadena SER denunciando la actitud del que fuera miembro del Comando Madrid y de su abogado. En la misiva recordaba a De Juana Chaos su duro comportamiento, especialmente, tras la política de dispersión puesta en marcha desde 1988. Le acusa de ir "de prisión en prisión, dejando tu impronta, o sea, el cabreo generalizado de funcionarios y compañeros". Respecto a las huelgas de hambre, este comunicante anónimo imputa a De Juana que con ellas "estás llegando a poner en peligro una salida al conflicto y una reactivación de la lucha armada, bien sea callejera o de alta intensidad", y coloca en el ego del recluso la responsabilidad de mucho de lo sucedido: "Te juzgan por dos cartas prepotentes que tu vanidad te obligó a escribir (que conste que no estoy de acuerdo con que te juzguen por ello y menos que te condenen, pero bien sabes que no va el asunto por ahí y que las cartas son la excusa) con las cuales no sólo jodiste tu salida, sino la de otros muchos". Pero, con mucho, el reproche más duro viene por un desafío en plena avalancha de ataques terroristas: "Recuerdas aquélla en que pedías cava y marisco para celebrar la muerte de una pareja a manos de ETA?, por aquella vileza sí que debieron meterte una dura condena, sobre todo por falta de humanidad y de ética".

Más allá de la difícil comprobación de la veracidad de estos extremos (dado el anonimato del acusador), la nueva huelga de hambre anunciada por De Juana Chaos tiene en vilo a todos los implicados en el proceso de paz. La Audiencia Nacional acaba de autorizar al Ministerio del Interior para poder realizar controles de su estado de salud, como primer paso para una eventual intervención –alimentación forzosa–, en caso de que su vida comenzara a correr peligro. En la misma solicitud se incluye la petición de que su celda sea compartida con otro u otros reclusos, con el fin de que éstos pudieran dar aviso urgente en caso de un repentino agravamiento de su salud.

En el otro lado, los más firmes partidarios de que el proceso continúe adelante, entre losque se encuentra Arnaldo Otegi, miran con ansiedad la situación. Pese a las declaraciones de la pasada semana, el repunte de la violencia callejera tiene una relación más directa con la condena a De Juana que con un posible cambio de estrategia de la izquierda independentista y, por tanto, es menos "controlable".

Los abogados de De Juana ya han anunciado que recurrirán la sentencia, en el convencimiento, dados algunos precedentes, de que podrían hacerlo con éxito, más teniendo en cuenta la divergencia interpretativa que se da en el propio ámbito jurídico. La propia sentencia de la Audiencia Nacional abre la posibilidad de que el condenado "podrá plantear una cuestión de inconstitucionalidad, proponer al Ejecutivo la concesión de un indulto parcial, o acudir en su caso a beneficios penitenciarios".

Durante la anterior huelga de hambre, que duró 63 días, De Juana Chaos perdió 23 kilos de peso y, finalmente, fue alimentado a la fuerza. Hoy, convertido en –probablemente, involuntario–protagonista del proceso de paz, tiene puestas todas las miradas en su persona y en la evolución de su salud.

¿En vía muerta?

"Con violencia, nada de nada". Así se expresaba el pasado 11 de noviembre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, durante una rueda de prensa conjunta con el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, al ser cuestionado acerca de la marcha del proceso de paz, y de las últimas y violentas acciones de la kale borroka. Eso sí, por primera vez marcaba los tiempos de la negociación: Primero, ausencia de violencia; segundo, fase de diálogo, y tercero, "un acuerdo de convivencia en Euskadi".

Pero los acontecimientos no invitan al optimismo. La violencia ha crecido cuantitativa y cualitativamente, sobre todo, desde la nueva condena al preso de ETA Iñaki de Juana Chaos. En el entorno abertzale se interpreta como un intento de poner a los presos de la organización en un primer plano de la presión. Hasta el momento, y a diferencia de lo sucedido en las conversaciones mantenidas con el Gobierno de José María Aznar, ningún recluso ha sido acercado a las prisiones del País Vasco.

Por otro lado, el frente judicial, dominado por una mayoría conservadora afín a los postulados del Partido Popular, tampoco está dispuesto a echar una mano al Gobierno socialista. La estrategia de oposición del PP, una vez que las discrepancias internas han aparcado un poco la teoría de la conspiración del 11-M, se basa, casi en exclusiva, en la oposición a este proceso y en la acusación al Gobierno de cesión al "chantaje de ETA". El 15 de noviembre llegaban los recursos al Tribunal Supremo, contra la sentencia de la Audiencia Nacional en la que fueron condenados 24 miembros de Jarrai, Haika y Segi por asociación ilícita, lo que implica penas de hasta tres años de prisión. La Asociación de Víctimas del Terrorismo –también abiertamente en contra del proceso– ha recurrido solicitando diez años de cárcel, al igual que la Fiscalía, por considerar que sí se trata de delitos de terrorismo.

Así las cosas, el proceso parece haber entrado en vía muerta, con Batasuna y su entorno proclamando la "imposibilidad" del proceso con la condena a De Juana, y el Ejecutivo, que hasta el momento no ha realizado ninguna concesión política, sosteniendo que no hay movimientos positivos desde el otro lado. Zapatero recordaba desde Turquía que él ya había advertido de que resultaría "largo, duro y difícil".





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