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Nº 717 - 20 de noviembre de 2006 |
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América Latina en el presente por Carlos Berzosa La globalización actual es una nueva fase en el desarrollo de la economía de mercado que conviene caracterizar, pues se diferencia netamente de las habidas en otras épocas, a las que nos hemos referido en otros artículos anteriores. Esta nueva fase tiene un elemento claramente distintivo como es el capital financiero. Si algo resulta relevante en la economía de hoy es el auge de las finanzas. Se puede establecer la década de los setenta como el inicio de esta fase, aunque tenga unos precedentes anteriores, coincidiendo con el estallido de la crisis en 1973 y el fin del modelo de regulación keynesiano. La importancia adquirida por los flujos de capital es, sin lugar a dudas, el aspecto más significativo de la globalización de la economía, impulsada por los tres factores principales que son la liberalización, la privatización y la desregulación. El capitalismo neoliberal y el predominio de las finanzas internacionales serán, por tanto, los rasgos más distintivos de esta fase, que también viene acompañada por una intensificación del comercio y de las inversiones directas de capital, como resultado de la progresiva liberalización que está teniendo lugar en todas las esferas de la economía. Esto cambia las formas concretas que asume la acumulación sobre otros períodos anteriores. La presencia de las empresas multinacionales en el escenario internacional, que no es nueva, aumenta a escala global y así sucede con la concentración y centralización del capital. Todo ello conduce a una gran concentración de la riqueza en pocas manos y una creciente polarización. En resumen, la globalización refleja el impacto del cambio técnico, la acumulación decapital y las transformaciones en la producción y el comercio mundiales. En las finanzas, la dimensión política de la globalización es relativamente más importante que en las esferas reales de la economía mundial. Junto a la pobreza, la situación social de América Latina se singulariza por acentuadas inequidades. La región se ha convertido, según indican las cifras, en el continente de mayor polarización social del mundo. El Informe de Progreso Económico y Social del BID (1998/1999) proporciona las siguientes cifras al respecto: en América Latina se observa que el 5% más rico de la población recibe el 25% del ingreso. La proporción supera a lo que recibe el 5% más rico en las otras áreasdel mundo. A su vez, es la región donde el 30% más pobre de la población recibe el menor porcentaje del ingreso (7,6%) en relación con todos los otros continentes. Un estudio de Londoño señala que hay un "exceso" de pobreza en América Latina generado por un "exceso" de desigualdad. América Latina es más desigual que lo que sería esperable para su nivel de desarrollo económico. Por esta razón, un 50% de la pobreza (100 millones de personas) se explica por el "exceso" de desigualdad de la región. La desigualdad y la pobreza en la región no son un producto reciente; aún en la década de 1960 y 1970 los índices dejaban mucho que desear. Sin duda, la crisis de los años 80 profundizó esta realidad. En suma, América Latina no ha aprovechado las oportunidades de la globalización, pues tanto en la de antes como en la de ahora ha ocupado un papel de subordinación y de dependencia. A su vez, ha contado con unas estructuras internas, de algún modo determinadas por su inserción en el mercado global, que basadas en la desigualdad y en el exceso de concentración del poder económico, han determinado condiciones de insuficiente desarrollo, no habiendo sido, en ningún caso, favorecedoras del desarrollo económico, político, social y cultural. El drama de Latinoamérica es la falta de desarrollo, la desigualdad, la persistencia de la pobreza, y la cantidad de privaciones que aún se siguen dando. El modelo en el que vivimos de globalización neoliberal no es lo que necesita este continente. |
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