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Daniel Gavela, director general de Cuatro
"NUESTRO PRINCIPAL
EFECTIVO
ES SER DIFERENTES"
Ha desarrollado su carrera profesional en el Grupo Prisa desde que se incorporó a
El País en marzo de 1977; abandonó su cargo director general de la SER y de Unión
Radio para incorporarse en mayo de 2006 como director general de Cuatro, la
televisión en abierto de Sogecable que comenzó a emitir el 7 de noviembre de 2005
y que ha presentado los resultados de su primer año de andadura. Éstos indican al
cerrar octubre que "Cuatro es la cadena europea de segunda generación con un
nacimiento más exitoso" y que "casi dobla el dato de audiencia de Antena 3 y se
equipara al de Telecinco en su primer año de vida, en unas circunstancias de
competencia tan duras como es el mercado de la televisión en 2006, en
comparación con el de 1990", según asegura su primer ejecutivo.
Por Karmen Garrido
— El consejero delegado del grupo Sogecable dijo que contribuiría "a reforzar el excelente trabajo del equipo de Cuatro". ¿De qué forma lo ha hecho en estos siete meses de gestión?
— No creo haber hecho una gestión personal, ni creo que eso fuese lo que se esperaba de mí y mi aportación tampoco ha sido muy marcada por lo personal. Para mí lo más importante era comprender qué se quería hacer con Cuatro por parte de quienes habían impulsado el proyecto y pude constatar que la idea estaba muy bien encaminada. Siempre que uno trabaja sobre un medio de comunicación, lo fundamental es tener la idea y el proyecto porque sin ellos, no se va a ninguna parte. ¡En qué he podido contribuir?, en crear una tensión de pensamiento y de ejecución en el equipo directivo para servir a la idea y perseguirla, renunciando a todo lo accesorio. Cuatro tiene una idea de la televisión que quiere hacer y lo que es más importante, los espectadores también tienen una idea de lo que es Cuatro, lo que les ofrece y lo que no les gustaría ver en Cuatro y eso para mí es muy importante. Más allá del resultado de audiencia que hemos obtenido en este primer año, lomás importante es tener ya carácter y que la gente lo perciba, porque el futuro va a depender de que la gente nos siga percibiendo como una televisión con personalidad y diferente.
— Han hecho una apuesta por Las mañanas de Cuatro que, en principio, parece no estar brillando demasiado y el show Maracaná ha sido retirado fulminantemente de su parrilla. ¿Cómo valora los resultados cosechados por la programación de Cuatro?
— Si se analiza con detalle, Cuatro ha tenido un porcentaje de éxito muy notable en sus apuestas en todos los campos. No hay televisión que no retire apuestas de su parrilla. Las mañanas de Cuatro, después de un mes, no ha tenido tiempo material de afianzarse pero está comenzando a abrir una brecha hacia el público. Esta es una apuesta estratégica que tiene mucho que ver con el enfoque que nosotros le hemos dado a este espacio, que no es de entretenimiento, sino de actualidad, de análisis y de tertulia y que vamos a mantener porque contacta con nuestro informativo y vamos a sostener la apuesta porque el efectivo fundamental de Cuatro es la diferencia. En cualquier caso hoy nadie discute que Channel N° 4 es un programa de éxito con estilo propio y fuerza, pero cuando llegué a Cuatro en mayo de este año estaba obteniendo unos resultados algo superiores a los de Las mañanas ahora y el programa se mantuvo para trabajarlo y definirlo muy bien cara a la nueva temporada; ahora nos está dando unas satisfacciones estupendas.
— El liderazgo radiofónico de Gabilondo hizo agua en televisión. No obstante, la apuesta de Cuatro sigue firme.
— Iñaki es un profesional que llevó la radio a una excelencia profesional y a unos resultados de audiencia que superaron a los de otros profesionales que parecían insuperables. Lo ha logrado, pero no debemos olvidar que lo logró después de diez años de excelente trabajo. Así que, después de tan sólo un año en televisión, moverse entre un 5% y un 7% con un abanico de espectadores entre los 750.000 y el millón en un tiempo de emisión de 35 minutos es un buen resultado. Otra cosa es que él, que está haciendo un gran trabajo, haya tenido que hacer un esfuerzo especial por adaptarse al medio televisivo, que ya se le está notando de manera muy clara en esta segunda temporada.
— En su intervención ha dicho que los informativos de Cuatro "no hacen concesiones". ¿Otros informativos las hacen?
— Cuando digo sin concesiones quiero decir que los informativos de televisión se han contaminado del entretenimiento que califico sin fronteras, porque las han roto todas en todos los sentidos; de alguna manera, esta circunstancia ha contaminado los espacios informativos y si no se le ofrece al espectador un informativo divertido es posible que pierda el interés por él. Nosotros queremos resistir a esa tendencia y vamos a ver si estamos en lo cierto o no pero confiamos en que es posible hacer informativos que ofrezcan una información seria, bien hecha, bien jerarquizada, no mezclada, donde el suceso tenga su sitio pero no mande; queremos hacer informativos que les permitan a los ciudadanos pensantes de este país y, creo que casi todos lo son, tener en media hora una visión muy ordenada y puesta en valor de lo que haya sido el día. Es posible que eso signifique renunciar a muchas cosas, sobre todo al periodismo amarillo y al sensacionalismo televisivo y afrontar un proceso de penetración en la audiencia más largo pero los telespectadores que nos ven, que ya son muchos, nos demandan que sigamos así, que seamos distintos, que hagamos apuesta y que la sostengamos. Y eso es lo que vamos a hacer.
— ¿Con los resultados conseguidos alcanzarán lo previsto en su plan de negocios para final de año?
— Absolutamente. La evolución de Cuatro es buena, máxime si tenemos en cuenta que carecemos de productos de penetración que rompan el mercado como son el fútbol, los deportes y el gran cine de estreno, al que no podemos acceder por limitaciones legales. Lo fundamental para nuestra cadena es mantener la progresión, que está siendo continua desde el arranque hasta hoy, que se sitúa en el 36,5%, aunque, obviamente, si pudiésemos acelerarla lo haríamos.
— ¿Se está produciendo entre los medios de comunicación españoles lo que se ha dado en llamar "guerra de trincheras"?
— No creo que éste sea un buen momento del periodismo, al menos en Madrid, porque cuando se viaja por España y se detiene uno en los importantes periódicos de provincia que existen no ve ese mundo tan ácido y tan dividido. Es cierto que la profesión se ha atrincherado, por un lado están las trincheras empresariales y por otro las políticas, aunque a veces son coincidentes porque las trincheras empresariales son alineamientos políticos de las propias empresas. Hay cosas que suceden en el periodismo español que no se dan en nuestro entorno y que, no sólo no suceden, sino que no son concebibles. En Francia, Inglaterra o los Estados Unidos nunca concebirían publicar cosas que se publican en nuestro país, por ejemplo, en relación con el 11-M; que un medio esté enredando en la basura todos los días, con el único fin de impedir que el juicio se celebre antes de las elecciones generales en un servicio político descarado a un sector de un partido político, es algo inconcebible.
—¿Falta sentido de Estado?
—Sí y de la decencia y la responsabilidad política y profesional.Una acusación extendida es que en los medios de comunicación está primando el partidismo en detrimento de la comunicación. ¿Qué piensa al respecto?
En España se ha entrado en un tipo de periodismo que manipula la realidad, que es una. Evidentemente, forma parte de la esencia del periodismo, y es legítimo, iluminar la realidad de una manera u otra, tener una mirada diferente pero la manipulación de la realidad, de los datos, sostener a base de ruido batallas que están perfectamente dilucidadas y que eso se haga desde los medios de comunicación que pertenecen a instituciones respetables, que exigen respeto a sus planteamientos, y estoy pensando en la Conferencia Episcopal, que se toleren ataques, insultos y ofensas como las que desde su cadena se han hecho hacia el honrado trabajo de profesionales de otros medios o de servidores del Estado y, sobre todo, que se trate de meter tensión en la vida política española de esta manera, me parece tremendo. Cada uno es libre de hacer lo que crea conveniente y cada medio hace lo que quiere, pero de lo que sí estoy convencido es de que siempre se termina respondiendo ante la opinión pública y ante el ciudadano.
— ¿Cuáles son sus preocupaciones como ciudadano?
— Por un lado, percibo que las peleas de la clase política, que tienen mucho de peleas profesionales, están generando enfrentamiento civil y un mal clima político entre la ciudadanía y, sinceramente, me preocupa mucho; me preocupa que el sistema político tolere una situación tan insultante, ofensiva y tan antisistema como que unos miles de personas se enriquezcan a base de especular con el suelo de este país y que con su forma de proceder hayan elevado el coste social para que la gente joven y las clases humildes puedan acceder a una vivienda digna; todo esto se ha producido a lo largo de los años, ante la total pasividad del sistema político en su conjunto, y del sistema judicial, que está catatónico cuando ha permitido que en una 'ciudad como Marbella, a pesar de los recursos que antes o después acabó poniendo la Junta de Andalucía, se hayan llegado a construir 30.000 viviendas ilegales. Es un asunto vergonzante que la sociedad no va tolerar, por eso está reaccionando, por eso ya se están generando movimientos sociales para tratar de impedir que cosas tan bochornosas sigan ocurriendo.
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