Nº 717 - 20 de noviembre de 2006
 
Hemeroteca Esta semana

De un catedrático provocador

El catedrático Serafín Fanjul escribe en el diario digital de Losantos, ese que es el referente, junto a El Mundo, de la cadena oficialmente católica, apostólica y, más que romana, genovesa. En ABC le publican también terceras. El martes día 14 de los corrientes Fanjul abordó uno de sus temas preferidos para explayarse críticamente: la Alianza de Civilizaciones. Lo hizo horas después de que en Estambul fuera presentado el informe constitutivo de tal Alianza. Fueron protagonistas del acto el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

“La Alianza de Civilizaciones, advierte Fanjul, no va a ser el menor de los legados que recibiremos en la herencia de Rodríguez (sic). Tomada en principio y en sí misma a chacota, porque para mucho más no da, sin embargo sus secuelas, por ahora poco visibles, sí envenenarán la convivencia dentro de la misma España y condicionarán hasta el nombre de nuestro país en el extranjero, y por añadidura a su imagen y capacidad de acción internacional”. Envenenamiento a la vista, por tanto, dentro de España como consecuencia de la Alianza mencionada. Peor situación, imposible.

El relato catastrofista del catedrático Fanjul estremece: “Desde hace dos años, cuando se anunció la buena nueva, los sucesos acompañantes de los trabajos de la comisión ad hoc tranquilizan poco: el terrorismo islámico arrecia; el único país que corre con los gastos es el nuestro, lo cual ilustra el interés real de los suscriptores de la idea; Rodríguez (sic) ha buscado –y encontrado, faltaría más– el apoyo de los extremistas musulmanes chiíes de Irán y suníes de Turquía, además de un río de buenas palabras de la Liga Árabe y cerrados llamamientos a la autocensura para hablar del islam, que suscribió encantado con el propio Erdogan ante la folclórica crisis de las caricaturas (…) En los próximos días asistiremos al desaire que el “moderado” primer ministro turco infligirá a Benedicto XVI, so pretexto de que el Papa mencionara a un paleólogo que los turcos prefieren olvidar, no sea que caigamos en el incómodo recuerdo de que Estambul no siempre fue musulmana”.

Argumenta Fanjul con el tono altanero y formalmente ofensivo que caracteriza a la caterva de “losantos y losantitos” que pueblan los territorios mediáticos de la derecha extrema y que tanto enojo provocan en José Antonio Zarzalejos, director de ABC, lo que no deja ser un dato paradójico y poco coherente con determinados contenidos de este periódico. “Esta claro qué pretenden los turcos –apoyo para su negociación con la UE, aunque sea el de España-; lo que no aparece tan diáfano son los objetivos de nuestro Rodríguez (sic), imbuido de la idea de que haber ganado unas elecciones por mayoría simple y del modo como las ganó, le legitima –mientras alguien no lo pare– para tomar medidas políticas, sobre todo internas, que seguirán pagando nuestros tataranietos. Así pues, Rodríguez (sic) –si no es el humorista de la COPE que tan magistralmente imita su voz– ha dado, por fin, la definición de la Alianza de Civilizaciones que todos aguardábamos (…): “La Alianza de Civilizaciones es la alianza de los hombres y mujeres comunes y corrientes”. (…) En vez de perder el tiempo explicándole qué es una tautología, debemos grabar a fuego y oro tan notable sentencia en el frontispicio de honor de Amigos de Pero Grullo”.

Su zafiedad argumental facilita que se le vea enseguida su patita neocon y hasta guerrera. Atención a este párrafo que haría suyo, por ejemplo, el Gran Aznar: “También se ha dicho que en el planeta hay más civilizaciones que la islámica y que los choques no se evitan mediante palabrería de indocumentados, sino defendiendo con todos los medios a nuestro alcance –que son muchos– nuestras convicciones filosóficas y morales, nuestra sociedad y nuestra forma de vivir; y disuadiendo al de enfrente de acudir a la violencia”.

La diatriba reintensifica más hacia el final del escrito del catedrático Fanjul cuando asevera “que el juguete de Rodríguez (sic) ha debilitado la posición exterior de España hasta extremos inimaginables hace sólo tres años, sin conseguir siquiera el respeto de quienes le adulan dentro y fuera”. Apunta además “que –por fortuna– España cuenta entre poco y nada en las decisiones de la Unión Europea y que la candidatura turca no depende de las prosopopéyicas perogrulladas de Rodríguez (sic) sino de la destrucción de iglesias en el norte de Chipre ocupado por Turquía, del bloqueo en puertos turcos contra los barcos grecochipriotas y, sobre todo, de la economía alemana no dispuesta –como es lógico– a cargar con ochenta millones de bocas resueltas a no dar de mano al medievo en cuanto el ejército afloja la presión modernista y laica”.

Termina su verborrea pretendidamente erudita  de esta guisa: “Esto no es islamofobia, estos son números”. Este tipo no es catedrático serio y riguroso. Es un provocador. Añora el aznarismo y no lo disimula. Sería aleccionador saber cómo cuantifica –“estos son números”– de qué manera se ha debilitado España en el exterior, justo en los últimos años, cuando la derecha de las islas Azores ha dejado de gobernar. Sería tan aleccionador como inútil. Porque si Fanjul representa esa derecha moderada y centrista que defiende con tanto vigor Zarzalejos, habrá que admitir que con Anson el ABC al menos vivía mejor. Vendía más ejemplares y sus dueños ganaban más dinero.

Luis G. del Cañuelo

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