De un catedrático provocador
El catedrático Serafín Fanjul escribe en
el diario digital de Losantos, ese que es el referente, junto a El Mundo, de la
cadena oficialmente católica, apostólica y, más que romana, genovesa. En ABC le
publican también terceras. El martes día 14 de los corrientes Fanjul abordó uno
de sus temas preferidos para explayarse críticamente: la Alianza de
Civilizaciones. Lo hizo horas después de que en Estambul fuera presentado el
informe constitutivo de tal Alianza. Fueron protagonistas del acto el primer
ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan; el secretario general de la ONU,
Kofi Annan, y el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
“La Alianza de Civilizaciones, advierte
Fanjul, no va a ser el menor de los legados que recibiremos en la herencia de
Rodríguez (sic). Tomada en principio y en sí misma a chacota, porque para mucho
más no da, sin embargo sus secuelas, por ahora poco visibles, sí envenenarán la
convivencia dentro de la misma España y condicionarán hasta el nombre de
nuestro país en el extranjero, y por añadidura a su imagen y capacidad de
acción internacional”. Envenenamiento a la vista, por tanto, dentro de España
como consecuencia de la Alianza mencionada. Peor situación, imposible.
El relato catastrofista del catedrático
Fanjul estremece: “Desde hace dos años, cuando se anunció la buena nueva, los
sucesos acompañantes de los trabajos de la comisión ad hoc tranquilizan poco:
el terrorismo islámico arrecia; el único país que corre con los gastos es el
nuestro, lo cual ilustra el interés real de los suscriptores de la idea;
Rodríguez (sic) ha buscado –y encontrado, faltaría más– el apoyo de los
extremistas musulmanes chiíes de Irán y suníes de Turquía, además de un río de
buenas palabras de la Liga Árabe y cerrados llamamientos a la autocensura para
hablar del islam, que suscribió encantado con el propio Erdogan ante la
folclórica crisis de las caricaturas (…) En los próximos días asistiremos al
desaire que el “moderado” primer ministro turco infligirá a Benedicto XVI, so
pretexto de que el Papa mencionara a un paleólogo que los turcos prefieren
olvidar, no sea que caigamos en el incómodo recuerdo de que Estambul no siempre
fue musulmana”.
Argumenta Fanjul con el tono altanero y
formalmente ofensivo que caracteriza a la caterva de “losantos y losantitos”
que pueblan los territorios mediáticos de la derecha extrema y que tanto enojo
provocan en José Antonio Zarzalejos, director de ABC, lo que no deja ser un
dato paradójico y poco coherente con determinados contenidos de este periódico.
“Esta claro qué pretenden los turcos –apoyo para su negociación con la UE,
aunque sea el de España-; lo que no aparece tan diáfano son los objetivos de
nuestro Rodríguez (sic), imbuido de la idea de que haber ganado unas elecciones
por mayoría simple y del modo como las ganó, le legitima –mientras alguien no
lo pare– para tomar medidas políticas, sobre todo internas, que seguirán
pagando nuestros tataranietos. Así pues, Rodríguez (sic) –si no es el humorista
de la COPE que tan magistralmente imita su voz– ha dado, por fin, la definición
de la Alianza de Civilizaciones que todos aguardábamos (…): “La Alianza de
Civilizaciones es la alianza de los hombres y mujeres comunes y corrientes”.
(…) En vez de perder el tiempo explicándole qué es una tautología, debemos
grabar a fuego y oro tan notable sentencia en el frontispicio de honor de
Amigos de Pero Grullo”.
Su zafiedad argumental facilita que se le
vea enseguida su patita neocon y hasta guerrera. Atención a este párrafo que
haría suyo, por ejemplo, el Gran Aznar: “También se ha dicho que en el planeta
hay más civilizaciones que la islámica y que los choques no se evitan mediante
palabrería de indocumentados, sino defendiendo con todos los medios a nuestro
alcance –que son muchos– nuestras convicciones filosóficas y morales, nuestra
sociedad y nuestra forma de vivir; y disuadiendo al de enfrente de acudir a la
violencia”.
La diatriba reintensifica más hacia el
final del escrito del catedrático Fanjul cuando asevera “que el juguete de
Rodríguez (sic) ha debilitado la posición exterior de España hasta extremos
inimaginables hace sólo tres años, sin conseguir siquiera el respeto de quienes
le adulan dentro y fuera”. Apunta además “que –por fortuna– España cuenta entre
poco y nada en las decisiones de la Unión Europea y que la candidatura turca no
depende de las prosopopéyicas perogrulladas de Rodríguez (sic) sino de la
destrucción de iglesias en el norte de Chipre ocupado por Turquía, del bloqueo
en puertos turcos contra los barcos grecochipriotas y, sobre todo, de la
economía alemana no dispuesta –como es lógico– a cargar con ochenta millones de
bocas resueltas a no dar de mano al medievo en cuanto el ejército afloja la presión
modernista y laica”.
Termina su verborrea pretendidamente
erudita de esta guisa: “Esto no es islamofobia, estos son números”. Este tipo
no es catedrático serio y riguroso. Es un provocador. Añora el aznarismo y no
lo disimula. Sería aleccionador saber cómo cuantifica –“estos son números”– de
qué manera se ha debilitado España en el exterior, justo en los últimos años,
cuando la derecha de las islas Azores ha dejado de gobernar. Sería tan
aleccionador como inútil. Porque si Fanjul representa esa derecha moderada y
centrista que defiende con tanto vigor Zarzalejos, habrá que admitir que con
Anson el ABC al menos vivía mejor. Vendía más ejemplares y sus dueños ganaban
más dinero.
Luis G. del Cañuelo |