Nº 717 - 20 de noviembre de 2006
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Cataluña: 'entesa' después de la batalla

por Juan Antonio Barrio


E n primer lugar, los datos: ¿qué ha pasado? Aunque, por supuesto, las transferencias de voto son más complejas, podemos simplificar sin grave distorsión: ERC pierde dos escaños que gana CiU. El PSC pierde cinco escaños, tres de los cuales los gana Iniciativa per CataluñaEsquerra Unida y Alternativa. Los otros dos que pierde los gana la nueva formación antinacionalista Ciutadans junto con otro más que pierde el PP.
¿Por qué todo esto? El triunfo, mucho mas corto de lo esperado por ellos mismos, de CiU tiene que ver con haber caído –lo decíamos en un pasado artículo–: "Cataluña ante las elecciones" (septiembre 2006) en el riesgo de una cierta sobreactuación y prepotencia. Algunos votos que podían haber venido desde ERC se quedaron donde estaban quizás por los ataques del famoso video. Algunos votos que podían haber venido del PP se quedaron quizás por la sobreactuación de lo del notario. Para terminar de arreglarlo, la insistencia en "el tripartito ó nosotros" parece haber alejado cualquier posible alianza.

El PSC: la gran cuestión, si la movilización del voto urbano, y en especial, del cinturón de Barcelona, llegaría a niveles próximos a unas elecciones generales ha tenido una respuesta brusca: se bajó con respecto a las anteriores autonómicas.

ERC va a la baja, pero menos de lo previsto. Iniciativa al alza: premio a una coherencia y saber hacer. El PP sensiblemente igual, como ya adelantamos entonces. Y con una clara sensación de fuera de juego en su actitud de decir que "quién pierde es Zapatero".

Ciudadanos, ¿será flor de un día? Si no exagera puede que no. Su ideade que el castellano deje de estar mal visto por ejemplo en el Parlamento parece bastante razonable. Veremos otras actuaciones concretas; algunos apoyos mediáticos (Cope, Pedro J. Ramirez) no parecen buen principio hacia la moderación. Se habla también de apoyos económicos nada desdeñables de algún importante propietario de cines y algún empresario relojero. ¿Y después, qué? Después los pactos. Habría que hacer primero una observación nada obvia (aunque lo parezca): en una democracia parlamentaria la legitimidad, si no hay mayoría absoluta de nadie, la tiene quien consiga mas escaños (más votos parlamentarios) a favor de su candidatura. Todo lo demás serán pronunciamientos políticos mas o menos verificables o creíbles, a sabiendas de que los pactos postelectorales no tienen buena prensa, pero que no niegan la realidad de la primera afirmación. En otras palabras: CiU intentó esa mayoría y, dando por descontada la negativa del PSC, sólo podía conseguirla con ERC.

El PSC dejó claro desde el primer momento que su opción consistía en un gobierno tripartito sobre bases y programas distintos. Incluso en el nombre: ahora se denomina gobierno de " Entesa para el progreso", o sea,de entendimiento y acuerdo, para resaltar la necesidad de la cohesión del mismo como primer fundamento necesario. Por supuesto, tiene riesgos, y la presencia de Carod como vicepresidente no es el menor. Pero es necesario decir que, en mi opinión, la izquierda catalana merece una segunda oportunidad para hacer una política percibida como tal –no es que no se hicieran cosas en ese sentido, por ejemplo, la Ley de Barrios en Dificultad, pero el tema estatutario "se comió" gran parte del debate y la energía del tripartito–. Si se quiere argumentar desde la política de alianzas también parece más coherente esta opción para las ya casi inmediatas elecciones municipales. Eso sí, hay que hacerlo desde la transparencia y evitando en lo posible errores de imagen y de funcionamiento. En caso contrario no habrá otra oportunidad: hay que acertar. Y si se acierta, las reticencias iniciales de una parte del PSOE disminuirán "proporcionalmente". Al fin y al cabo durante la primera parte de la legislatura tanto IU-Iniciativa como ERC fueron aliados leales en el parlamento nacional en el que se pactaron muchas leyes importantísimas.

Finalmente, pero desde luego no lo menos importante, el PSC es un partido federado con el PSOE, no una federación del PSOE. Parece una obviedad, pero a muchos se les olvida y no sólo dentro del partido: también CiU parece caer en la tentación de pensar que su exageración acerca del "sucursalismo" del PSC era una verdad operativa. En esto y en otras muchas cosas es importante que CiU rectifique y no caiga en el peligro de "sobreactuar" también en la oposición. El enfado inicial es comprensible, su vuelta al seny, imprescindible.

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