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Nº 716 - 13 de noviembre de 2006

De empresario del PP a compañero de viaje de Zapatero

A Del Rivero se le ve el plumero

Lleva a gala ser la constructora más rentable de Europa y la segunda española por capitalización bursátil tras su fusión con Vallehermoso. Sin embargo, el nombre de Sacyr no se ha hecho famoso hasta que su presidente, Luis del Rivero, no se ha animado a emprender operaciones tan impactantes como el intento de asalto al BBVA o la entrada amistosa en Repsol YPF, con planes de tomar el relevo a La Caixa como principal accionista de la petrolera. Este murciano que simpatizó con Alianza Popular cuando el germen del PP apenas cosechaba votos, ha pasado en poco tiempo de ser un auténtico desconocido a compartir mesa con el mismísimo José Luis Rodríguez Zapatero y a codearse con lo más selecto del panorama empresarial español. Dicen de él que no busca notoriedad personal pero lo cierto es que desde que el PSOE alcanzó el Poder este constructor ha entendido perfectamente qué proyectos podrían interesar a la nueva administración socialista.

Por Vera Castelló

Luis del Rivero se puede dar por satisfecho. Veinte años después de emprender su sueño de ser empresario ha logrado una compañía con nombre propio. Ha convertido la pequeña constructora que fundó en 1986 junto a otros tres socios en una de las grandes del sector gracias a una estrategia que se ha caracterizado por su política de adquisiciones inesperadas, la última en Repsol YPF.

Además, ha demostrado gran fidelidad a sus compañeros de viaje. De los cuatro accionistas iniciales, tres continúan en la compañía, habiendo probado todos ellos distintos puestos de mayor y menor capacidad de decisión. Utilizaron lo aprendido en Ferrovial de manos de la familia Del Pino para embarcarse en una aventura empresarial propia que les ha aportado suficientes ganancias como para asegurarse un retiro más que dorado.

Cuando, en 1986, estos socios -apoyados  por la empresa de maquinaria Sato- fundaron con un capital de 40 millones de pesetas la Sociedad Anónima Caminos y Regadíos (denominada Sacyr en 1991) hubo que hacer reparto de papeles. Y a este murciano le tocó mover los hilos desde la sombra.  A José Manuel Loureda, el socio que más capital aportó, se le asignó la presidencia del Grupo y la dirección del área de construcción, acompañado de Manuel Manrique. Félix Riezu, hoy ya fuera de la empresa, se reconvirtió en director financiero y a Del Rivero le dejaron el papel de negociador, la persona que se encargó de vender las capacidades de esta constructora tan bien que otras quisieran firmar alianzas con ellos y admitirles en uniones temporales para las grandes obras. Sin embargo, que nadie minusvalore ese papel. Desde esa posición discreta Del Rivero se  encargó de que la pequeña constructora se convirtiera en mediana y ahora en grande. Hoy es él quién está en la presidencia y Manuel Manrique como vicepresidente primero y consejero delegado.

Efectivamente no ha sido hasta hace apenas unos años cuando su figura ha tomado más relevancia en el mundo de los negocios, algo que, aseguran quienes le conocen, no le hace mucha gracia pero que contrasta con la imagen que da. Y es que Del Rivero es últimamente el perejil de todas las salsas.

¿Quién se sentaba en la mesa presidencial junto a Antonio Zoido, el anfitrión, y Manuel Pizarro, el otro empresario de moda, en la celebración del 175 Aniversario de la Bolsa de Madrid? Efectivamente, él. ¿Quien era uno de los 10 empresarios que fueron seleccionados con lupa por Miguel Sebastián para compartir desayuno con Zapatero y Tony Blair cuando el británico visitó nuestro país? Últimamente, todo el mundo cuenta con él y lo hacen porque “al tran-tran”, como le gusta decir a Del Rivero, Sacyr Vallehermoso ha crecido como la espuma.

Mientras que competidores como ACS o Acciona movían ficha en el sector eléctrico, Sacyr, que no ha querido alejarse demasiado del pelotón de cabeza de las constructoras, ha apostado por el petrolero y a lo grande. Anunciando su intención de convertirse en el primer accionista de Repsol YPF.

Aprendió bien la lección tras su fracaso en el BBVA y ahora ha atado bien los cabos para desembarcar en la petrolera, logrando previamente el beneplácito directo de su principal accionista, la todopoderosa Caixa, e indirectamente la del Gobierno que ve con buenos ojos que la petrolera se refuerce accionarialmente para al menos entorpecer un intento de ataque extranjero. Y es que la entrada de Sacyr Vallehermoso de alguna forma cubre el déficit de "españolidad" dejado por el BBVA -el banco tuvo que elegir hace un año entre permanecer en la petrolera o en Iberdrola- y por el Estado tras quedar derogada la acción de oro en los grupos privatizados.

La facilidad concedida por La Caixa para su entrada en Repsol YPF ha sembrado algunas dudas, sin embargo algunos analistas encuentran justificación en las palabras pronunciadas recientemente por el presidente Ricardo Fornesa. Según el catalán la estrategia futura de la entidad pasa por centrarse en su negocio típico, impulsando su expansión internacional. Pese a ello, la caja se ha encargado de aclarar que lo que no está entre sus planes es adelgazar su jugosa cartera industrial y menos en la petrolera.

¿Por qué Repsol YPF? El petrolero es un sector que tiene una ventaja clara: no está regulado. De hecho Del Rivero ha conseguido evitar a los temidos organismos reguladores que tan mal sabor de boca le dejaron durante su aventura en el BBVA. Efectivamente, la Comisión Nacional de la Energía se ha desentendido en esta operación y ha aclarado que la constructora puede seguir aumentando su participación en Repsol YPF sin tener que pedir permiso, una condición que sí han tenido que cumplir ACS y Acciona, tras adquirir el 10% de Iberdrola y de Endesa, respectivamente.

Así piensan hacerlo: aún no han llegado al 10% y ya han anunciado que quieren situarse en el 20%, una participación que superaría con creces el 12,5% que ostenta La Caixa.

De momento ya tienen aprobados dos sillones en el consejo de administración de Repsol. Puestos que ocuparán el propio Del Rivero y Juan Abelló, vicepresidente de Sacyr. Quién sabe si la próxima petición será entrar en la dirección reclamando una vicepresidencia como la que tiene Fornesa, visiblemente molesto con el desgaste que ha supuesto para su imagen y la de la entidad de ahorros la politización de la polémica opa de su participada Gas Natural sobre Endesa.

También en el hecho de que el energético es un sector no regulado justifica la compañía que en esta ocasión no se comunicara previamente el movimiento en Moncloa, como hicieron en el caso de su intento de entrada en el BBVA. Un episodio que si bien le dejó mal sabor de boca a Del Rivero sí aportó a la constructora plusvalías cercanas a los 150 millones de euros.

Al tran-tran.  Sacyr afrontó el siglo XXI intentando crecer a dentelladas. Entre los planes de Del Rivero estaba ni más ni menos que hacerse con el paquete de acciones que tenía el SCH en Dragados. Nadie puede decir que no lo intentó una y otra vez, sin embargo finalmente fue su amigable rival Florentino Pérez quién se llevó el gato al agua. Se desquitó comprándole también al Santander su 24,5% de Vallehermoso.

Precisamente con la toma de control de la cotizada Vallehermoso y la posterior fusión, Del Rivero consiguió desembarcar en el parqué sin los engorrosos trámites de afrontar una colocación bursátil. Fue su gran salto.

El grupo que preside Del Rivero es hoy uno de los más dinámicos del mercado español, aunque no lidere su sector. El mismo día que sorprendía con su toma de posición en Repsol, había notificado una mejora en un 50% de su oferta sobre la concesionaria Europistas, hasta 9,15 euros, dejando muy atrás la de su competidora Isolux, que se mantenía en sus 5,13 euros por título.

Precisamente una de las claves de su buen ojo empresarial fue, por ejemplo, que miró hacia Latinoamérica en busca de oportunidades en el negocio de las autopistas. Más recientemente no logró hacer negocio en la privatización de las autovías francesas sin embargo Del Rivero encontró la manera de entrar en ese mercado comprando, de forma totalmente inesperada, el 32% de la constructora Eiffage, la tercera del país por capitalización, y adjudicataria de la sociedad de autopistas APRR, una de las mayores del país. Si algún día consigue superar la hostilidad mostrada por la dirección desde el principio Sacyr  podría pensar en constituir otro gran grupo de infraestructuras gracias a la suma de activos de su filial en España, Itinere, y de las autopistas francesas. Para ello también hará falta que triunfe su opa sobre Europistas.

Ya en sus inicios la constructora supo encontrar oportunidades para crecer durante el gobierno de Felipe González. Tampoco le fue nada mal con José María Aznar, si bien el tiempo ha demostrado que al margen de las ideologías o simpatías, la política muchas veces se impone al negocio.

Eso le ocurrió en su más famosa operación frustrada, el intento de "asalto" al BBVA. Esa entrada hostil le permitió comprobar que el Gobernador del Banco de España, el único núcleo de poder que aún mantenían los populares, le dio claramente la espalda. Del Rivero siempre ha señalado a Jaime Caruana como el culpable de su fracaso por negarse a considerar el 3,1% que pretendía adquirir del banco como participación significativa.

A las dificultades económicas de ver a un grupo constructor e inmobiliario tomando una posición de privilegio en el segundo banco español, se unieron los matices políticos que señalaron a Del Rivero como "el hombre del Gobierno", y más concretamente del asesor presidencial, Miguel Sebastián, que pretendía supuestamente destronar del BBVA a su presidente, Francisco González.

De nada había servido que el responsable de Política Económica del Partido Popular, Miguel Arias Cañete, hubiera alabado el perfil de los "atacantes", defendiendo que los responsables de Sacyr no eran unos especuladores sino empresarios serios, el grueso del PP se lanzó al cuello del emprendedor como cómplice de Sebastián. Y eso a pesar de que su simpatía ideológica con la derecha es evidente, tanto que a Del Rivero le han llegado a situar como líder de Alianza Popular en Murcia en los primeros años de la democracia cuando, según fuentes oficiales, no pasó de ser simple militante en unos años en los que la formación de Manuel Fraga Iribarne apenas cosechaba votos.

Con la operación en el BBVA  se comprobó el compromiso de Juan Abelló con la constructora. El vicepresidente de Sacyr no sólo puso a disposición de la empresa su fortuna personal para aumentar la capacidad de compra en el BBVA, sino que la operación le costó abandonar su apreciado sillón de consejero en el Santander. La entidad que preside Botín consideró poco elegante su permanencia en él mientras que intentaba un asalto a la entidad rival.

Abelló llegó a Sacyr en 2001 al comprar un 14% de su capital por 125 millones de euros. Aquella operación significó valorar a la compañía en 900 millones. Hoy la capitalización de Sacyr Vallehermoso supera los 12.000 millones. El conocido y reputado inversor no sólo aportó dinero a la empresa, sino que ha brindado a Del Rivero sus valiosos conocimientos del mundo de los negocios  y lo que muchas veces es más útil: sus numerosos contactos en el mundo de la política, sobre todo en la orilla derecha, aunque tampoco se ha bandeado mal con la izquierda.

Quizás fue idea suya dar entrada en el grupo a empresarios de marcado perfil político. Actualmente, el ex secretario de Estado de Economía Pedro Pérez es presidente no ejecutivo de Itinere; Luis Carlos Croissier, primer presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores es consejero de Testa, la filial de patrimonio del Grupo. En cuanto a ex altos cargos del PP, el ex consejero madrileño Luis Eduardo Cortés preside Vallehermoso, mientras que el ex ministro de Fomento, Rafael Arias-Salgado es consejero de  Itinere. Con éste Del Rivero, todavía director de Desarrollo de Sacyr, firmó la concesión para construir y explotar una de las autopistas radiales que hoy tejen Madrid.

Si Del Rivero siempre tuvo claro que quería una compañía que pudiera codearse con las grandes del sector, no tuvo menos claro que su perfil estaba bastante alejado del de otros constructores, cahorros de familias tradicionales del negocio del ladrillo y con los bolsillos llenos desde la cuna. Él, hijo de militar, ha tenido que amasar su fortuna -nada desdeñable- por sí mismo. Dicen de él que mantiene el perfil de jefe de obra, que ante todo es ingeniero y que nunca vendería su empresa porque la considera como su hijo. Cuida su salud de siempre, pero especialmente desde que en 2004 el corazón le diera un aviso importante.

Aseguran que tiene su corazón dividido entre Cantabria, donde estudió y conoció a su mujer -le encanta conducir por los acantilados alguno de los coches que atesora en su pequeña colección- y su tierra natal, Murcía. Allí puede seguir cultivando su afición por la agricultura y el placer de pasear entre naranjos, caminatas que podrían llegar a ser eternas ya que cuenta con una explotación de cítricos que se encuentra entre las mayores de España y que exporta prácticamente toda su producción.

Tiene tres hijos, alguno ya trabaja dentro del Grupo, aunque todavía es el padre el que ostenta la máxima responsabilidad.

Con sillón en el Real Madrid de Florentino Pérez

Los domingos, el fútbol es sagrado. Si bien sus refugios son la costa cántabra y sus naranjos de Murcia, donde realmente se siente a gusto este ingeniero de Caminos es en el Estadio Santiago Bernabeú.

Cuando Florentino Pérez llegó a la presidencia del Real Madrid en 2000, le incorporó a la junta directiva, primero como tesorero y, a partir de julio de 2004, como vicepresidente. Estos puestos le han garantizado durante años un asiento en el palco de honor del Estadio y billetes para viajar con el equipo cuando tiene ocasión. Un día antes de anunciar sus planes de fusión con Vallehermoso, estaba en Bilbao disfrutando del ambiente de San Mamés. Entre jugada y el murciano aprovechaba para atender a los bancos de inversión que preparaban la ecuación de canje. Pero no sólo eso. Muy cerca tenía también a otros protagonistas de aquella operación, entre ellos Juan Abelló y Fernando Martín, otro empresario del mundo inmobiliario -propietario de Martinsa y empeñado en comerse a Fadesa-que permaneció dos años en el accionariado de la constructora.

Todos ellos eran miembros de la junta directiva del Real Madrid., un lobby del que también formaban parte otros empresarios como Fernando Fernánez Tapias, presidente de los emprendedores madrileños.

Del Rivero vivio en directo los tiempos dorados del palco blanco,  codeándose con José María Aznar y sus ministros y Florentino Pérez maniobrando para convertirse en el principal constructor del país. De hecho, el presidente de Sacyr Vallehermoso ha llegado a admitir publicamente que ningún despacho de Madrid era tan útil para hacer contactos como los asientos de honor del Santiago Bernabeú, aunque este ingeniero de Caminos siempre ha aclarado que mientras que algunos se llevaban el mejor trozo del pastel, a otros sólo les quedaban las migajas.

Ya fuera de la directiva, conserva su carnet de socio número 81.074 y su aguante ante el discreto rendimiento del equipo de sus amores.

Que le gusta hacer negocios en su tiempo de ocio da pruebas también que hace unas semanas compartiera palco en la final del Masters de tenis Madrid 2006 con el presidente de Mutua Madrileña -recientemente la aseguradora adquirió un 5% de Sacyr-, José María Ramírez Pomatta, el cercano Florentino Pérez, y el consejero delegado del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián.

Pasito a pasito

1986: Junto con los también ingenieros José Manuel Loureda, Manuel Manrique y Félix Riezu, funda la Sociedad Anónima Caminos y Regadíos (denominada Sacyr en 1991).

18 de noviembre de 2001: El inversor Juan Abelló compra el 14% de Sacyr por 125 millones de euros y se convierte en su principal socio estratégico.

28 de mayo de 2002, Sacyr adquiere el 24,5% de Vallehermoso.

27 de enero de 2003: Sacyr y Vallehermoso inician el proceso de fusión.

30 de septiembre de 2003: Sacyr Vallehermoso comienza a cotizar en bolsa.

10 de noviembre de 2004: Luis del Rivero asume la presidencia del Grupo.

30 de noviembre de 2004: La constructora anuncia la compra del 3,1% del BBVA.

21 de septiembre de 2005: Compra la empresa de servicios Sufi por 142 millones de euros.

28 de febrero de 2006:  Entra en el accionariado de Eiffage, la tercera constructora francesa.

16 de octubre de 2006: Adquiere el 9,24% de Repsol YPF por 2.855,6 millones de euros.

Poderoso caballero es Don Dinero , por Enric Sopena


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