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Nº 715 - 6 de noviembre de 2006 |
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La segunda globalización
por Carlos Berzosa Hasta la década de 1870, aproximadamente, las economías latinoamericanas no se habían recuperado de las consecuencias de la guerra de independencia y de las convulsiones políticas. Sin embargo, fue escaso el impacto de la globalización sobre el desarrollo económico de estos países. La segunda globalización, la que tiene lugar entre 1870 y 1914, impulsó las corrientes migratorias internacionales y las inversiones extranjeras radicadas en la infraestructura y la producción exportable de los nuevos actores del orden global. Es a partir de entonces cuando se expande rápidamente el comercio exterior, se incorporan capitales extranjeros en gran escala y en varios países se instalan centenares de miles de inmigrantes. En 1914 estaban radicadas en la región casi el 40% de las inversiones realizadas por las potencias industriales en la periferia, es decir, África, Asia, Oceanía y América Latina. De los migrantes europeos que entre 1880 y 1915 se embarcaron con esos destinos, el 50% se establecieron en Latinoamérica. En 1913 correspondía a esta región el 30% del comercio mundial del mismo agrupamiento. Desde las últimas décadas del siglo XIX, el desarrollo económico de estos países se articuló en torno del café, el cobre, el banano, el azúcar o los cereales. Algunos de los productos como el oro, la plata, el azúcar o el cacao, eran importantes desde el período colonial. Otros, como los nitratos, el guano, los metales no ferrosos y las carnes, surgieron con la explosión globalizadora desencadenada por la Revolución Industrial en Europa y Estados Unidos. Justificadamente este período fue definido, más tarde, corno el del crecimiento hacia fuera. Éste arraigó de manera distinta en cada uno de estos países. Fue el primer período de crecimiento económico significativo, pero la apertura y la inserción en la globalización no contribuyeron al desarrollo industrial. Entre 1914 y 1945 se interrumpió el proceso de globalización de la economía mundial (este fenómeno está muy bien explicado en el libro El fin de la globalización. Lecciones de la Gran Depresión, de Harold James, ed. Turner. Economía y Finanzas. Madrid, 2001). El segundo período de crecimiento comenzó entre los años treinta y cincuenta y finalizó a principios de los años ochenta. En este período se logró el crecimiento más rápido del siglo, precisamente en el que el proteccionismo y las regulaciones fueron elevadas. La globalización no fue el rasgo que determinara el escenario de la economía mundial. Se consiguió un progreso notable tanto de la producción como de la productividad laboral, respaldados por el auge de la infraestructura y la prestaciónde servicios. Se produjo al mismo tiempo una transformación de los indicadores de desarrollo humano. En los años sesenta descendió el porcentaje de personas en la pobreza, y hubo algunos indicios en unos pocos países de que se había frenado el empeoramiento de la distribución del ingreso y de que, incluso, se replegaba. Pese a los avances señalados, en ambos períodos de expansión destacó la continuación de la extrema desigualdad de la riqueza, que tuvo consecuencias para el desarrollo institucional y la formulación de la política económica. En estos años tuvo lugar un crecimiento industrial sustentado en el intervencionismo estatal, el proteccionismo y el abastecimiento del mercado interior. La expansión industrial determinó el desarrollo desigual entre los diferentes países. En todo caso, incluso en los países con mayores logros industriales su exportación se seguía basando en la producción primaria, mientras sustituían las importaciones industriales por la producción interior. La industria apenas exportaba, aunque se iniciaba en ello. Los países de América Latina, aun los más avanzados, no consiguieron situarse en el grupo de los países desarrollados. La industrialización fue insuficiente. La capacidad competitiva se encontraba limitada, y en estas condiciones se encontraban la mayor parte de los países de la región cuando estalló la crisis de la deuda en la década de los ochenta y comenzaba la tercera ola globalizadora. |
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