De un artículo de Martín Ferrand
y de otras cosas de ‘ABC’
No deja de sorprender que los amigos del
pasado no tan remoto sean encarnizados adversarios actualmente. La vida es así.
Tal vez sea fruto, en este caso sin la grandeza de Giussepe Verdi, de La forza
del destino. De modo que, en sintonía con la nueva línea de ABC, Manuel Martín
Ferrand se despachó contra la COPE y se mofó con suavidad irónica de los
obispos. “La memoria ya no es pedagógica, asegura el veterano periodista,
curtido en el oportunismo, y, si nos atenemos a los signos externos, a lo que
predican desde sus púlpitos audiovisuales los enemigos de la Conferencia Episcopal Española, siguen siendo tres, pero distintos de los antañones
clasificados para el alma. Mundo, Demonio y Carne han sido sustituidos, como
machacan los voceros de la COPE, por Mariano Rajoy, Alberto Ruiz Gallardón y el
diario ABC”.
El párrafo es un poco confuso, aunque
leyéndolo dos veces hasta se entiende. En Martín Ferrand se ha impuesto, como
siempre, su instinto de conservación, que no es exactamente igual que el
instinto de medrar, pero lo parece. Sabe que ha de complacer a los jefes y
pelillos a la mar. Escribe: “Me inquieta a título personal, porque nunca
sospeché, ni en mis días más lejanos a la fe, que llegaría a formar parte de la
tripulación de uno de esos tres perniciosos enemigos de la Conferencia en la que se integran, más o menos contentos, los obispos españoles”.
Martín Ferrand caracolea, guiña el ojo a
Vocento y hace méritos para continuar como si tal cosa. Ha sobrevivido a su
admirado maestro Jaime Campmany, quien murió, a los efectos referidos en cuanto
al rumbo del periódico, en el momento más oportuno. De todos modos, Campmany
–al cual ha sucedido dinásticamente como colaboradora su hija Laura– también
estaba muy bregado en el artilugio de cambiar de chaqueta en función de las
conveniencias. Fue falangista de Girón de Velasco y terminó en el ABC, todavía
monárquico como definición más precisa de su orientación editorial. Ahora sigue
siendo monárquico pero le ha desaparecido el fervor de la época de los Luca de
Tena y Luis María Anson.
La reflexión de Martín Ferrand incorpora
complicidades evidentes con Rajoy y con Gallardón, como si estos dos políticos
y el ABC fueran las principales víctimas de Federico Jiménez Losantos, César
Vidal o Ignacio Villa. “Lo de Rajoy y Gallardón, señala el articulista, resulta
más inexplicable todavía. No es que el PP sea un partido confesional; pero, en
lo que se me alcanza, los valores de la cultura cristiana –una de las tres
grandes patas de Occidente– encuentran mejor alojo en el PP que en el PSOE. Esa
saña que la Conferencia patrocina contra el líder del Partido Popular
–“maricomplejines”, le llaman– exigiría, para mantener las proporciones y la
escala, que exorcizaran a José Luis Rodríguez Zapatero y, más todavía, que
prepararan la pira para instalar a Gaspar Llamazares”.
La última floritura de Martín Ferrand
alude a Gallardón y a Esperanza Aguirre: “Persiguen a Gallardón y no a
Esperanza Aguirre porque el primero ha preferido mantener su independencia ante
los medios –no todos, claro– y la segunda derrama sus dádivas y sonrisas allí
donde flota la gran contradicción de la, ya de por sí, contradictoria
Conferencia Episcopal. Por cierto, según el Astete, las Virtudes Cardinales
eran cuatro. ¿Lo seguirán siendo?”. Respuesta: eran ciertamente cuatro: la
prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza. ¿Y las teologales? Eran
tres: fe, esperanza y caridad. Ocurre que la esperanza de los obispos
reaccionarios, que son casi todos, radica en Aguirre y, por supuesto, no en
Gallardón, que es un laicista, capaz de celebrar bodas entre homosexuales.
La verdad es que ABC parece navegar entre
Pinto y Valdemoro. Recuerda los tiempos de la pretransición, cuando Carlos
Arias Navarro desempeñaba la presidencia del primer Gobierno postfranquista,
que iba dando bandazos con alguna que otra apertura y, en paralelo, intentando
eludir los cambios en profundidad que la ciudadanía en general exigía. El
editorial El Gobierno, en manos de ETA, pongamos por caso, lo hubieran podido
publicar sin quitar ni una coma tanto Pedro José Ramírez, el diario La Razón y Libertad Digital. Losantos, si no fuera por su furiosa inquina contra ABC y contra su
director, José Antonio Zarzalejos, lo habría reproducido gozoso y exultante en
su programa de la cadena supuestamente católica.
Y no digamos la página tres de ese día,
el 28 de octubre. Firmaba el amplio comentario Benigno Pendás, uno de los
teóricos de FAES. Título: “Víctimas sin memoria”. “Hay quien prefiere olvidar
que las víctimas del terrorismo son personas de carne y hueso. Todos eran
inocentes: los designados por su propio apellido y los que pasaban por allí un
día cualquiera. Recuerdo adulterado por una sociedad indolente, que mira para
otro lado y baja la guardia”. Torpedo al Gobierno actual: “Lo peor es siempre
la falta de principios. Acusar a la mitad de los ciudadanos de situarse fuera
del sistema es el deporte favorito de quienes han pactado y quieren seguir
pactando con partidos que rechazan la forma de Estado y la forma de Gobierno”.
Y así todo el paisaje de esta tercera de ABC. Intercambiable periodismo con el
que practican aquellos otros medios que Zarzalejos ha acusado reiteradamente de
amarillistas.
Luis G. del Cañuelo |