Nº 715 - 6 de noviembre de 2006
 
Hemeroteca Esta semana

De un artículo de Martín Ferrand
y de otras cosas de ‘ABC’

No deja de sorprender que los amigos del pasado no tan remoto sean encarnizados adversarios actualmente. La vida es así. Tal vez sea fruto, en este caso sin la grandeza de Giussepe Verdi, de La forza del destino. De modo que, en sintonía con la nueva línea de ABC, Manuel Martín Ferrand se despachó contra la COPE y se mofó con suavidad irónica de los obispos. “La memoria ya no es pedagógica, asegura el veterano periodista, curtido en el oportunismo, y, si nos atenemos a los signos externos, a lo que predican desde sus púlpitos audiovisuales los enemigos de la Conferencia Episcopal Española, siguen siendo tres, pero distintos de los antañones clasificados para el alma. Mundo, Demonio y Carne han sido sustituidos, como machacan los voceros de la COPE, por Mariano Rajoy, Alberto Ruiz Gallardón y el diario ABC”.

El párrafo es un poco confuso, aunque leyéndolo dos veces hasta se entiende. En Martín Ferrand se ha impuesto, como siempre, su instinto de conservación, que no es exactamente igual que el instinto de medrar, pero lo parece. Sabe que ha de complacer a los jefes y pelillos a la mar. Escribe: “Me inquieta a título personal, porque nunca sospeché, ni en mis días más lejanos a la fe, que llegaría a formar parte de la tripulación de uno de esos tres perniciosos enemigos de la Conferencia en la que se integran, más o menos contentos, los obispos españoles”.

Martín Ferrand caracolea, guiña el ojo a Vocento y hace méritos para continuar como si tal cosa. Ha sobrevivido a su admirado maestro Jaime Campmany, quien murió, a los efectos referidos en cuanto al rumbo del periódico, en el momento más oportuno. De todos modos, Campmany –al cual ha sucedido dinásticamente como colaboradora su hija Laura– también estaba muy bregado en el artilugio de cambiar de chaqueta en función de las conveniencias. Fue falangista de Girón de Velasco y terminó en el ABC, todavía monárquico como definición más precisa de su orientación editorial. Ahora sigue siendo monárquico pero le ha desaparecido el fervor de la época de los Luca de Tena y Luis María Anson.

La reflexión de Martín Ferrand incorpora complicidades evidentes con Rajoy y con Gallardón, como si estos dos políticos y el ABC fueran las principales víctimas de Federico Jiménez Losantos, César Vidal o Ignacio Villa. “Lo de Rajoy y Gallardón, señala el articulista, resulta más inexplicable todavía. No es que el PP sea un partido confesional; pero, en lo que se me alcanza, los valores de la cultura cristiana –una de las tres grandes patas de Occidente– encuentran mejor alojo en el PP que en el PSOE. Esa saña que la Conferencia patrocina contra el líder del Partido Popular –“maricomplejines”, le llaman– exigiría, para mantener las proporciones y la escala, que exorcizaran a José Luis Rodríguez Zapatero y, más todavía, que prepararan la pira para instalar a Gaspar Llamazares”.

La última floritura de Martín Ferrand alude a Gallardón y a Esperanza Aguirre: “Persiguen a Gallardón y no a Esperanza Aguirre porque el primero ha preferido mantener su independencia ante los medios –no todos, claro– y la segunda derrama sus dádivas y sonrisas allí donde flota la gran contradicción de la, ya de por sí, contradictoria Conferencia Episcopal. Por cierto, según el Astete,  las Virtudes Cardinales eran cuatro. ¿Lo seguirán siendo?”. Respuesta: eran ciertamente cuatro: la prudencia, la justicia, la  templanza y la fortaleza. ¿Y las teologales? Eran tres: fe, esperanza y caridad. Ocurre que la esperanza de los obispos reaccionarios, que son casi todos, radica en Aguirre y, por supuesto, no en Gallardón, que es un laicista, capaz de celebrar bodas entre homosexuales.

La verdad es que ABC parece navegar entre Pinto y Valdemoro. Recuerda los tiempos de la pretransición, cuando Carlos Arias Navarro desempeñaba la presidencia del primer Gobierno postfranquista, que iba dando bandazos con alguna que otra apertura y, en paralelo, intentando eludir los cambios en profundidad que la ciudadanía en general exigía. El editorial El Gobierno, en manos de ETA, pongamos por caso, lo hubieran podido publicar sin quitar ni una coma tanto Pedro José Ramírez, el diario La Razón y Libertad Digital. Losantos, si no fuera por su furiosa inquina contra ABC y contra su director, José Antonio Zarzalejos, lo habría reproducido gozoso y exultante en su programa de la cadena supuestamente católica.

 Y no digamos la página tres de ese día, el 28 de octubre. Firmaba el amplio comentario Benigno Pendás, uno de los teóricos de  FAES. Título: “Víctimas sin memoria”. “Hay quien prefiere olvidar que las víctimas del terrorismo son personas de carne y hueso. Todos eran inocentes: los designados por su propio apellido y los que pasaban por allí un día cualquiera. Recuerdo adulterado por una sociedad indolente, que mira para otro lado y baja la guardia”. Torpedo al Gobierno actual: “Lo peor es siempre la falta de principios. Acusar a la mitad de los ciudadanos de situarse fuera del sistema es el deporte favorito de quienes han pactado y quieren seguir pactando con partidos que rechazan la forma de Estado y la forma de Gobierno”. Y así todo el paisaje de esta tercera de ABC. Intercambiable periodismo con el que practican aquellos otros medios que Zarzalejos ha acusado reiteradamente de amarillistas.

Luis G. del Cañuelo

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