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Nº
714 - 30 de octubre de 2006 |
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De uno de los dos vicedirectores de ‘El Mundo’ Trilogía de la situación, según Casimiro García-Abadillo, hombre de confianza máxima, por el momento, de Pedro Jota. Es uno de sus dos vicedirectores. “Negociación, cesión y derrota”, se llama su artículo de página entera. 23 de octubre. Otro eslabón que se añade a la cadena de pinchazos en las ruedas del proceso de paz. Tarea incansable las de estos pinchadores. Mañana, tarde y noche. Por tierra, mar y aire. Es la guerra, más demagogia. “ETA ya ha ganado”, clama don Mariano Rajoy y luego se fuma un puro. El ínclito Acebes diagnostica que el debate en Estrasburgo sobre el proceso (el mal llamado, dicen) es la victoria más grande de ETA-Batasuna en los últimos tiempos. Ansían no la derrota de ETA, sino la de Zapatero. Sueñan con un Zapatero vencido tras su rendición ante los terroristas vascos. Y entonces llegan ellos, dispuestos una vez más a salvar a España. El problema en general de todos los salvadores de la Patria es que necesitan para justificar su trabajo que la Patria se encuentre más bien jodida. Por fortuna, no lo está actualmente. Pero no importa. Erre que erra, día sí, día no, y el de en medio también. No ceja Casimiro. Ni un paso atrás, a pesar de los tres años y medio sin un muerto a cargo de los profesionales de la muerte, que venían matando desde el final de los años cincuenta del pasado siglo. Irrelevante dato, al parecer. Insiste: “Zapatero está llevando a cabo esa política (la del proceso) no sólo rompiendo el consenso con el principal partido de la oposición, sino utilizando el diálogo con ETA para obtener un rédito político a su costa. Esa forma de actuar no sólo beneficia a ETA, sino que no garantiza el final del terrorismo. Por desgracia, el fin de Zapatero puede ser tan trágico como el del capitán Ahab, aunque a diferencia de lo que ocurría en la novela de Melvilla, ahora a Moby Dick se la quiera matar a besos”. “Desde que se iniciaron los coqueteos con ETA, el Gobierno no ha parado de hacer concesiones”, sentencia García-Abadillo. Luis María Anson denomina siempre al presidente del Gobierno “Zapatero el de las mercedes”. Otorga mercedes, concede favores, reparte concesiones. Genuflexo ante ETA, reitera también este diplodoco que sigue arrastrando como puede sus dos estiletes en la vértebra de su cola. “Comprar una relación a cambio de concesiones es como pagar un chantaje. Cuanto más se le ofrezca al chantajista, más exigirá que se le pague la próxima vez”, precisa Casimiro y hasta cita un libro de ilustres profesores de Harvard sobre este género de teorías acerca del chantaje, que sirvió mucho (señala el vicedirector) para la reducción del arsenal nuclear en las conversaciones entre EEUU y la URSS, en los setenta. Vaya, vaya. Quienes habitualmente niegan la comparación entre el conflicto de ETA y el del Ulster, llegan a homologar el proceso de paz de Zapatero con las negociaciones entre las dos grandes potencias de aquella época, con arsenal nuclear de por medio, capaz de cepillarse el planeta en un periquete. “Zapatero está convencido de que si su plan sale adelante, tiene garantizado el triunfo electoral con holgada mayoría. La paz es el valor que más cotiza en el mercado electoral español. Por el fin de ETA muchos españoles estarían dispuestos a perdonar al presidente del Gobierno sus cesiones a los nacionalistas y los errores que han llevado a este país a resucitar los fantasmas del pasado”, pontifica García-Abadillo. ¿Por qué no prueba de elaborar una reflexión en sentido contrario? ¿Suscribiría Casimiro lo siguiente? “Rajoy está convencido de que si su feroz obstrucción al proceso sale adelante, lo que equivaldría probablemente a nuevos atentados de ETA con resultado de muertos y heridos, ello reforzaría enormemente su apuesta política. Quien aparece prácticamente desahuciado como candidato a la Moncloa, si se rompiera el alto el fuego permanente de ETA, estaría en condiciones de ganar las elecciones generales”. Pero esto ninguno de los hooligans antiproceso de paz lo mencionan jamás. El PP se mueve por solidaridad con las víctimas, por defender la Constitución, por garantizar la unidad de España, por consolidar sin fisuras el Estado de Derecho. En fin, que la derecha española es una hermanita de la caridad, mientras que el presidente socialista es punto menos que un desalmado, presto a las mayores atrocidades con tal de seguir en la poltrona. Pues, nada, Casimiro, a continuar haciendo méritos como vicedirector ante tu director. No sea que se encabrone y caigas en desgracia. Precedentes hay. Y no pocos. Luis G. del Cañuelo |
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