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Los quince
incombustibles
en quince
años de EL SIGLO
Un día están arriba y al siguiehte caen de manera fulminante. La gloria de los
poderosos puede ser pasajera y depender de un resultado electoral o de una mala
gestión empresarial. Sólo unos pocos son capaces de aguantar el tipo durante más
de una década sin que nada ni nadie sea capaz de hacerles sombra. EL SIGLO ha
comprobado quiénes han sido los líderes de la política, la empresa, las finanzas, la
judicatura y la comunicación desde que viera la luz en octubre de 1991 y que,
desde entonces, le han venido acompañando en sus páginas. A continuación, les
presentamos a los quince incombustibles de los últimos quince años.
Por Virginia Miranda
Juan Carlos I,
un Rey para todos
Bien es verdad que al Rey Don Juan
Carlos estar en los primeros puestos protagonistas de los últimos 15
años no le supone el mismo mérito que al resto, aunque hay que reconocerle la buena disposición que siempre ha demostrado para ganarse el reconocimiento hasta de quienes por principios no comulgan con la institución a la que representa. Con los ciudadanos en general y con los políticos en particular, aunque con los presidentes del Gobierno se ha dado una extraña paradoja. A pesar de los recelos iniciales, el Rey y Felipe González sintonizaron en lo personal y en lo institucional. José Luis Rodríguez Zapatero es de otra generación y tiene otro carácter, pero haber hecho compatible su idea del republicanismo con la monarquía parlamentaria y su deferencia con el Monarca les convierte en un tandem perfecto. Con José María Aznar sin embargo Don Juan Carlos tuvo que soportar un auténtico via crucis a fuerza de desplantes y desencuentros personales con quien fue jefe del Ejecutivo durante ocho años. Ahora, la mayor preocupación del Rey es que su hijo y heredero sepa ganarse el afecto de los españoles para garantizar el futuro de la monarquía en España.
Javier Solana,
un político de
prestigio
La carrera política de Javier Solana desde 1991 hasta ahora ha sido imparable. Ministro de Educación y Ciencia, titular de Asuntos Exteriores, secretario general de la OTAN, mister PESC, denominación con la que se conoce el cargo del Alto Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE y que lleva aparejado el puesto de secretario general del Consejo de Ministros de la UE, y secretario general de la Unión Europea Occidental (UEO). El currículo profesional de este madrileño de carácter tranquilo y afable, considerado un gran diplomático y un hábil negociador con contactos en medio mundo, está jalonado de hitos históricos, como cuando llevó personalmente en 1997 la firma en París del Acta Fundacional que regiría a partir de entonces las relaciones entre Rusia y los países de la OTAN y que dio carpetazo definitivo a la guerra fría u abrió una nueva etapa en las relaciones internacionales. Hoy su nombre ha vuelo a ser noticia en las páginas de nacional: Solana se ha negado a aceptar la candidatura socialista a la Alcaldía de Madrid. Mister PESC lleva demasiados años ganándose el prestigio internacional para regresar a casa sin tenerlas todas consigo.
Rodrigo Rato, el
descarte
afortunado
Fue uno de los ministros más valorados de José María Aznar y está considerado el artífice del crecimiento
económico que vivió España a finales de los 90. Además es uno de los dirigentes del Partido Popular que más tiempo han
permanecido en primera línea: fue miembro
del Comité Ejecutivo de Alianza Popular y secretario general adjunto del PP. En el Gobierno, compatibilizó su cargo al frente del Ministerio de
Economía con la vicepresidencia segunda y primera del
Ejecutivo. Rodrigo Rato tenía
una posición inmejorable para suceder a Aznar, pero entre
ambos se cruzó una guerra y
las reconocidas aspiraciones
del entonces ministro se frus-
traron después de cuestionar
el apoyo del presidente a la invasión de Iraq. Sin embargo,
no hay mal que por bien no
venga, y Rato no sólo se libró
de pasarse al menos cuatro
años en la oposición, sino que
tuvo la posibilidad de iniciar una prestigiosa carrera internacional. Tras la dimisión del hasta entonces director del Fondo Monetario Internacional en abril de 2004, presentó su candidatura, logró el respaldo oficial del Ecofin y en el mes de mayo, después de que su único contrincante fuera llamado por otro organismo, se convertía en el primer español en dirigir la institución, cuyo trabajo consiste en promover la cooperación monetaria mundial, asegurar la estabilidad financiera, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.
José María Aznar,
el líder
que no se va
Tres presidencias ha ostentado José
María Aznar durante los últimos 15
años: la del Partido Popular, a la que
accedió en el X Congreso de la formación; la del Gobierno, que ocupó durante
dos legislaturas entre 1996 y 2004; y la de
FAES, la fundación desde donde emana gran
parte de la estrategia política del partido que
ahora lidera Mariano Rajoy. Durante sus años
en la oposición, protagonizó una dura campaña contra Felipe González –"váyase, señor
González, váyase" – apoyado por la derecha
mediática y esgrimiendo como argumentos la
guerra sucia o la corrupción de altos cargos.
En su primera legislatura contribuyó al mayor
crecimiento económico y en 2000 logró la mayoría absoluta. Durante sus últimos años de Gobierno, ante la posibilidad de no tener que contar con los que habían sido sus socios parlamentarios, se lanzó a aprobar reformas legislativas más conservadoras y restrictivas. Pero su decisión más impopular sin duda alguna fue la de apoyar la guerra de Iraq. Hoy en día, a pesar de haber abandonado la política activa, su capacidad de influencia en el PP llega por momentos a eclipsar a su sucesor. Es desde FAES o desde los foros donde sus palabras regresan a la actualidad nacional.
Alfredo Pérez
Rubalcaba, el fiel
colaborador
Alfredo Pérez Rubalcaba es el socialista de la vieja guardia que mejor ha sabido adaptarse a las nuevas circunstancias. Fue ministro
con Felipe González y ahora con José Luis Rodríguez Zapatero. Y con uno y con otro ha sido un fiel colaborador. Fue un efectivo fontanero durante los últimos y agitados años de
González y como ministro de la Presidencia
y de Relaciones con las Cortes tuvo que dar
la cara ante los escándalos de corrupción y el
acoso de los medios de la derecha. A pesar de
que los socialistas perdieron las elecciones de
1996, siguió manteniendo buenos contactos con la prensa y el entonces secretario general del partido, Joaquín Almunia, le nombró secretario de Relaciones con los Medios de Comunicación. En el XV Congreso socialista, Rubalcaba apoyó la candidatura de José Bono, pero Zapatero, con quien mantenía buena relación desde que juntos colaboraran en la campaña de 2000, quiso contar con él porque sabía de su lealtad y porque sabía de su' experiencia en la lucha antiterrorista. Esta característica es precisamente la que recientemente le ha aupado desde el cargo de portavoz del grupo socialista en el Congreso a ministro del Interior en la delicada etapa que afronta el Gobierno para acabar con el terrorismo de ETA.
Manuel Chaves,
el `barón'
superviviente
Durante los últimos 15 años, su mayor logro ha sido presidir la Comunidad más grande de España y
dirigir la mayor federación del Partido Socialista. Y lo viene haciendo con la tranquilidad de gobernar con mayoría absoluta y de
ser reconocido como uno de los barones del
partido más influyentes y con más acceso a su
secretario general. Por eso fue que Manuel Chaves, cuyo poder autonómico ha sido durante todo este tiempo indiscutible y cuya actuación noha tratado de invadir las competencias de la Ejecutiva Federal, salvo cuando ha hecho valer su peso en todo el territorio del Estado, fue elegido presidente del PSOE en el mismo congreso en el que Zapatero resultó elegido el nuevo líder socialista. Chaves ha sido quien ha tratado de tender puentes entre el nuevo secretario general y Felipe González; lo que no haya conseguido ya no ha dependido de él. Y él mismo, consciente de que procede de otra generación y de otra forma de entender la política y el partido, ha tratado de no quedarse rezagado y de asimilar el nuevo rumbo de Ferraz: después de su primera oposición al texto de reforma del Estatuto de Cataluña, el PSOE andaluz ha presentado un ambicioso proyecto de modificación.
Juan Carlos
Rodríguez Ibarra,
la voz de
Extremadura
Hace 15 años, Juan Carlos Rodríguez Ibarra comenzaba su tercera legislatura como presidente de
Extremadura. Desde entonces, nadie había sido capaz de derrotarle. Ha sido él
quien después de un infarto, ha decidido que
el próximo mes de mayo se marchará por la
puerta grande. Y después de que el PSOE ha-
ya tomado un rumbo donde no acaba de sentirse cómodo: tras anunciar su despedida, declaró que "Zapatero no ha explicado su modelo de Estado". Porque si algo ha caracterizado a Rodríguez Ibarra durante todos estos años ha sido su libertad de pensamiento y de palabra, sin que la autocensura haya mermado ni su capacidad de análisis y su independencia. Al Partido Socialista no le ha quedado más remedio que dejarle hacer y decir; sus sucesivas mayorías absolutas –sólo la perdió en las elecciones autonómicas de 1995– le han convertido en uno de los barones más respetados dentro y fuera de la formación. También sus logros políticos, que han conseguido sacar a Extremadura de su tradicional atraso económico y social y pretenden que sus nuevas generaciones sean de las mejor dotadas tecnológicamente con ordenadores en las aulas y su famoso software libre. Abandonará la Junta la próxima primavera, pero si el PSOE gana las elecciones, la dejará en manos de una persona de su máxima confianza; Ibarra ha señalado a su delfín y consejero de Sanidad, Guillermo Fernández Vara, candidato a la presidencia extremeña.
Fidel Castro, el
islote del pasado
Si los bloqueos de Estados Unidos, ni las críticas de la comunidad internacional, ni la oposición interna, han podido con el comandante. El régimen cubano, a pesar de los envites que ha recibido dentro y fuera de la isla caribeña, se mantiene en pie. A pesar incluso de que Fidel Castro fue hospitalizado y operado el pasado verano y se hable de una posible transición. En 1991, tras las restricciones impuestas años atrás, inició una tímida apertura económica y relajó su actitud ante la oposición exterior. En 1994, durante la "crisis de los balseros", permitió la salida de todo aquel que lo deseara, medida que aprovecharon más de 30.000 personas. El comandante comenzaba a mirar al exterior y fuera de sus fronteras también se fijaban en Cuba. El Papa Juan Pablo II visitó por primera vez la isla en 1998 –un año antes, Castro decretaba festivo el día de Navidad– y después de haber reestablecido relaciones diplomáticas con sus vecinos de habla hispana, fue en 1999 anfitrión de la Cumbre Iberoamericana. Sin embargo, no ha continuado por esa senda, la disidencia interna no ha dejado de estar perseguida y los problemas económicos no han cesado. A pesar de ello y en los últimos años, a Castro le han llegado dos nuevos aliados en Latinoamérica que han sido como una válvula de oxígeno para el mandatario: el venezolano Hugo Chávez y el boliviano Evo Morales, que como él pretenden hacer frente al "imperialismo de Estados Unidos".
George Bush
y George W. Bush,
la saga guerrera
Después de la saga de los Kennedy,
la familia Bush es lo más parecido que ha tenido Estados Unidos
a una dinastía política. Salvando
todas las distancias. Aquellos eran demócratas.
Estos republicanos. Los Kennedy aún conservan admiradores dentro y fuera del país. Los
Bush cada vez son más impopulares incluso
entre su electorado. George y George W., además de oficio y consanguinidad, tienen otra cosa en común: los dos la han emprendido contra Sadam Hussein. La primera vez fue el padre del ahora presidente el que atacó Iraq después de que invadiera Kuwait en la denominada guerra del Golfo. En 2003 fue el hijo quien
la emprendió contra el régimen iraquí alegando la existencia de armas de destrucción masiva, aunque tiempo después tuvo que reconocer que no tenían tal certeza. Ya han pasado tres años y medio de aquel ataque y la ofensiva militar ya se ha cobrado la vida de 600.000 civiles. Aquello se interpretó entonces como una respuesta al terrorismo internacional, que había asestado su más duro golpe a Estados Unidos el fatídico 11 de septiembre de 2001, y sirvió para relanzar la maltrecha popularidad de George W. Bush. Ahora, a medida que aumenta el número de bajas entre los soldados norteamericanos sin que en Iraq haya el menor atisbo de pacificación, cada vez son más las voces críticas con la Administración norteamericana dentro del territorio nacional. A pesar de ello, Bush ha continuado restringiendo las libertades y derechos individuales en aras de la seguridad y de su propia legitimidad, otorgando rango de ley a algunas de sus polémicas decisiones, como la de mantener encarcelados sin cargos a sospechosos de terrorismo islamista en la cárcel de Guantánamo.
Baltasar Garzón,
el juez más
político
Hace 15 años, Baltasar Garzón era
noticia por la instrucción del caso de los GAL. Hoy vuelve a acaparar la atención de los medios
y la opinión pública por su interrogatorio de
los peritos autores del informe que relaciona a ETA con el atentado del 11-M. El juez
estrella de la Audiencia Nacional es el más
famoso de los magistrados españoles, el que
más partidarios y detractores concita a su paso por el Alto Tribunal, el que asume las causas judiciales con mayor implicación política. Baste mencionar los casos de los que se hizo cargo a su regreso a España en marzo
de 2005 tras permanecer una temporada en
Nueva York impartiendo clases sobre temas
relacionados con el terrorismo: los sumarios
sobre la financiación de ETA, el Fórum Filatélico, el caso BBVA, los atentados de Casa
blanca o el caso Telecinco. Y no sólo ha sido en la Audiencia donde se le han conocido su interés político. En 1993 concurrió como independiente en las listas del PSOE figurando de número dos tras Felipe González, pero la salida que le dio el presidente no logró satisfacerle: sólo permaneció diez meses como delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas. Tal vez las cosas habrían sido bien distintas si le hubiese nombrado ministro de Justicia como deseaba. Y tal vez no habría reactivado el caso GAL, que concluyó con la condena de José Barrionuevo y Rafael Vera. Después de aquello, otro caso logró que la fama de Garzón traspasara fronteras: impulsó la detención en Londres del dictador chileno Augusto Pinochet por delitos de genocidio, terrorismo y torturas, aunque la extradición fue finalmente negada. Por esta y por otras instrucciones ha sido propuesto en varias ocasiones como candidato al premio Nobel de la Paz.
José María
Cuevas, la eterna
voz de la patronal
Hace más de dos décadas que la
CEOE no conoce otro presidente. El nombre de José María Cuevas está íntimamente ligado con
el de la patronal y también con el día a día
de empresarios y trabajadores, sometidos a
una legislación donde, durante los últimos
años, se ha hecho sentir su voz. Porque si bien
es verdad que, como la mayoría de los empresarios, Cuevas es un hombre más cercano
a la derecha ideológica, ha sido capaz de cerrar acuerdos laborales con los sindicatos y con el Gobierno, ya fuera con los socialistas de Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero o con el popular de José María Aznar. En algunas ocasiones, como ocurrió en 1997, su pacto con UGT y Comisiones Obreras sobre la reforma laboral le acarreó incluso las críticas de algunas organizaciones afiliadas a la CEOE partidarias de una mayor flexibilización del mercado de trabajo. Pero eso no significa que no vele por los intereses de los patronos: aún hoy sigue manteniendo su principal reivindicación sobre la bajada de las cotizaciones sociales. Y que no se mantenga fiel a su carácter conservador: ante las intenciones del plan lbarretxe, fue criticado por aceptar la posibilidad de aplicar el artículo 155 de la Constitución –prevé la suspensión de una autonomía si sus decisiones ponen en peligro al unidad de España–. Y tras su reacción ante el Estatut y la OPA de Gas Natural sobre Endesa, se encuentra ahora inmerso en la tarea de recobrar la buena imagen de la CEOE en Cataluña, seriamente debilitada por su enfrentamiento con Joan Rosell, presidente de la patronal en la autonomía.
Emilio Botín,
el triunfador
de la estirpe
Emilio Botín es hijo, nieto y biznieto de banqueros. Su destino estaba pues inexorablemente ligado al mundo de las finanzas, donde encontró desde joven las herramientas
necesarias para emprender una carrera de éxito. Y así ha sido. Botín ha convertido el
Santander, que en sus inicios fue una pequeña entidad cántabra, en el primer banco
de España y en uno de los principales grupos financieros de Europa. Ha sido precisamente durante estos últimos 15 años cuando ha logrado darle el empujón definitivo.
En 1994, siendo ya presidente y consejero
delegado del banco y tras la intervención del
Banco de España en Banesto, presentó una
de las tres ofertas de compra que finalmente se adjudicó el control de la entidad, asumiendo ya entonces el liderazgo del sector
financiero. El otro hito llegó en 1999, cuando anuncia su fusión con el Banco Central Hispano Americano, creando la nueva entidad, Banco de Santander Central Hispano (BSCH), que presidió con José María Amusátegui hasta que en 2001 se hizo con todo el poder. El último gran acontecimiento vivido por Botín fue la OPA del Santander en julio de 2004 sobre el Abbey National Bank, lo que le dio el espaldarazo definitivo en Europa. Hoy en día, cuando ya se han cerrado algunas de sus causas judiciales pendientes relacionadas con la gestión de la entidad financiera, está potenciando su labor de mecenazgo a través de convenios con las universidades. Y ve cómo su hija y presidenta de Banesto, Ana Patricia Botín, está afianzando día a día la continuidad de la saga.
Isidoro Alvarez,
el empresario
de éxito
Según un reciente estudio, El Corte
Inglés es la marca más conocida como española en el extranjero. Y en
España, no hay quien visite alguna
de las grandes ciudades y capitales de provincia sin entrar en alguno de sus centros y salir con sus famosas bolsas con banderines negros y verdes. Cuando Isidoro Alvarez llegó
en 1989 a su presidencia tras el fallecimiento
de su tío y fundador, Ramón Areces, ya era la
mayor empresa de distribución del país. Pero él mismo había contribuido a situarla en el primer puesto de cabeza como consejero y director general de El Corte Inglés. A su gestión
se le atribuyen las decisiones estratégicas de mayor éxito de la empresa, como ha sido la consolidación de la diversificación del negocio en hipermercados, agencias de viaje, compañías de seguros y servicios tecnológicos. También aportaciones como la división de supermercados Opencor y Supercor, que complementan a los hipermercados Hipercor, la cadena de moda juvenil Sfera y la adquisición, en 1995, de Galerías Preciados, su principal competidor. Hoy en día, El Corte Inglés ha emprendido un ambicioso proceso de expansión, y tras la apertura de dos centros en Portugal, tiene previsto entrar en el mercado italiano. Y a pesar de la irrupción de la gallega Inditex en el negocio textil y de los hipermercados extranjeros en el de alimentación, durante los últimos 15 años la empresa española más reconocible no ha dejado de crecer.
Jesús de Polanco,
el poder
de los medios
Jesús de Polanco es el empresario de
medios de comunicación más poderoso de España y uno de los más
ricos: en 2005 fue incluido en la lista de los más acaudalados del mundo de la
estadounidense revista Forbes. También es
el que genera más pasiones, ya sea por la
admiración que provoca el éxito del diario
El País y la Cadena Ser, buques insignia de
su grupo Prisa, como por el temor que genera su enorme capacidad de influencia o
los celos y que despierta esa misma habilidad. Baste mencionar el binomio teles-presidentes: Felipe González le dio una televisión de apgo, José María Aznar permitió la fusión de su plataforma digital y José Luis Rodríguez Zapatero le concedió su primera cadena generalista en abierto. Precisamente, durante los últimos 15 años, Polanco se ha volcado en la división audiovisual del grupo y concretamente en Sogecable, la única plataforma digital de televisión desde la fusión de Canal Satélite con Vía Digital de Telefónica en 2003. Aquello generó la airada reacción de la competencia, no tanto por envidia como por la incredulidad ante el posible trato de favor del Gobierno de Aznar hacia quien había sido y seguiría siendo su azote mediático. Su ansiada televisión en abierto, Cuatro, que llegaría dos años más tarde y que también fue contestada desde la derecha mediática, ya le empieza a reportar satisfacciones: aún no acaba de equipararse al resto de cadenas generalistas en audiencia, pero ya se encuentra dentro de las previsiones estratégicas con las que fue creada.
Pedro J. Ramírez,
el azote
periodístico
Considerado uno de los periodistas españoles más influyentes de la reciente historia del
país, Pedro J. Ramírez es el director y fundador del segundo periódico
de mayor difusión en papel y el más leído en su edición digital. El diario El Mundo, en 1991 y en 2006, ha hecho bandera de sus denuncias contra el Gobierno socialista; primero fue a cuenta de los GAL y los casos de corrupción de altos cargos y ahora por la teoría de la conspiración que desde los atentados del 11-M sostiene la supuesta autoría intelectual de ETA. Su nombre encabezó a principios de los 90 el grupo de periodistas que auparon a Aznar a La Moncloa tras su intenso acoso mediático a Felipe González, a quien acusó de ser la X de los GAL –el máximo responsable de la guerra sucia contra ETA–. Aquella teoría que jamás prosperó en los tribunales, logró hacer mella entre el electorado y la derecha pudo por fin llegar al Gobierno. Su relación con Aznar atravesó varias etapas, que fueron desde la encendida defensa a su gestión hasta su abierta discrepancia con su respaldo a la guerra de Iraq. A José Luis Rodríguez Zapatero le dio un voto de confianza que pronto se tornó en abierta confrontación. El detonante: el proceso de negociación con ETA, sumado a sus cada vez más incisivas informaciones periodísticas sobre la negativa del Gobierno a querer "saber la verdad" sobre el 11-M. Desde el punto de vista empresarial, Pedro J. Ramírez no ha logrado hacer realidad su deseo de liderar un grupo de comunicación multimedia, con una televisión y una radio en abierto como pretendía en los primeros años de los gobiernos de Aznar, pero sí se ha apuntado un tanto en el sector de libros con la creación de la editorial La Esfera de los Libros.
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