Hemeroteca Esta semana
Nº 713
23/10/2006

Artur Mas, candidato de CiU a la Presidencia de la Generalitat


"LOS NACIONALISTAS SOMOS LA ÚNICA ALTERNATIVA"

El candidato de CiU a la Presidencia de la Generalitat en las elecciones catalanas, Artur Mas, manifiesta en esta entrevista con El Siglo que el 1 de noviembre Cataluña deberá “elegir entre las dos opciones que se le presentan: o tripartito o CiU, o el mal gobierno o el bon govern (buen gobierno)  que propone CiU”. Mas afirma que “votar a ERC, al PSC o a ICV, es un voto a un proyecto de reparto de las sillas del poder, un voto al tripartito”.  El líder nacionalista catalán está convencido de que “los ciudadanos valorarán nuestra acción política y nuestra aportación a la buena marcha del país en contraposición con el desgobierno y las peleas constantes del tripartito”. Recuerda que “hemos dicho varias veces que tenemos ganas de implicarnos en la política española”, pero puntualiza que antes  “queremos ganar” las elecciones y “gobernar en Cataluña”

Por P. S. (Barcelona)

—Cómo valora el panorama de las próximas elecciones catalanas?

—Hoy por hoy, todo el mundo se ha posicionado ya. Está claro que los partidos que formaron el tripartito intentaran repetirlo si tienen ocasión y el PP, por su lado, se mantiene escorado en una posición marginal de la política catalana. Las cartas están sobre la mesa y el panorama es claro, Cataluña debe elegir entre las dos opciones que se le presentan: o tripartito o CiU, o el mal gobierno o el bon govern (buen gobierno)  que propone CiU. Nos encontramos ante un momento decisivo para la historia del país, estamos en un cruce de caminos y sus ciudadanos deben elegir que dirección tomar. Es lo que CiU ha querido expresar en el DVD electoral que tanta polémica ha creado. Es vital para Cataluña quién vaya a gobernar en los próximos años, porque se va a encontrar con la tarea de desarrollar una nueva herramienta, más potente, mejor que todas las que habíamos tenido hasta ahora. El desarrollo del nuevo Estatuto condicionará el modelo de país que queremos para los próximos años y eso debe hacerlo un gobierno que tenga como prioridad Cataluña y que decida desde Cataluña, no desde Madrid.  

—¿Cuáles son los ejes estratégicos de CiU en estos comicios?

—Es primordial recuperar la ambición, el liderazgo y el prestigio de las instituciones de Cataluña. Existe un alejamiento importante entre la clase política y la ciudadanía y eso sólo se recuperará si la gente de Cataluña vuelve a sentirse orgullosa de sus dirigentes. Por eso hacemos tanto hincapié en la necesidad de un bon govern, de olvidar el espectáculo dantesco de esta última legislatura y recuperar aquellos valores que en su día hicieron que los catalanes y muchos ciudadanos españoles estuvieran orgullosos de las instituciones catalanas. Hay que trabajar día a día por y para Cataluña y ahora mismo eso sólo lo puede ofrecer CiU. Porque que nadie se engañe, votar a ERC, al PSC o a ICV es un voto a un proyecto de reparto de las sillas del poder, un voto al tripartito. Todos sabemos ya que resultado ha dado ese experimento. Los nacionalistas somos  la única alternativa de gobierno en Cataluña. 

—En número de votos y escaños, las encuestas apuntan a la federación nacionalista como la formación ganadora de los comicios del 1 de noviembre. ¿Cómo interpreta estos datos?

—CiU hace  una campaña electoral con mucho optimismo porque durante los últimos tres años, pese a estar en la oposición, hemos sido el motor del país en los temas más importantes de la legislatura como, por ejemplo, la aprobación del nuevo Estatuto. Estoy convencido de que los ciudadanos valorarán nuestra acción política y nuestra aportación a la buena marcha del país en contraposición con el desgobierno y las peleas constantes del tripartito. Fijaos que lo más fácil para nosotros habría sido oponernos a todo y, desde la grada, recrearnos en los despropósitos constantes que surgían del tripartito. Sin embargo, desde la responsabilidad que siempre nos ha caracterizado, bajamos al terreno de juego y hicimos propuestas constructivas para hacer avanzar el país. Esta es la mejor carta de presentación que tenemos para el 1 de noviembre. La otra es el programa electoral y el equipo que presentamos. Las encuestas nos son favorables, es cierto, pero sabemos que todavía nos queda  camino por recorrer y no vamos a relajarnos ni a bajar la guardia.

—Gane quien gane las elecciones, todo indica que habrá que llegar a pactos postelectorales. ¿CiU  estaría dispuesto a un pacto de gobierno con ERC?

—Nuestro objetivo es poder gobernar sin ataduras estables en ningún sentido. Aun así hoy por hoy lo único que tenemos claro y que yo mismo no me canso de repetir es que CiU no cuenta con el PP para gobernar, aunque haya ciertos partidos muy interesados en fomentar esta idea. Por eso he firmado ante notario que CiU no llegará a ningún pacto estable con el PP en la próxima legislatura. El de ERC es un voto de riesgo,  porque su intención es reeditar una opción subordinada al PSOE puesto que lo único que interesa a los republicanos es marginar a CiU, tal y como ya pasó hace tres años. Mientras Esquerra no afirme que respetará al ganador de las elecciones, cualquier otra afirmación es gratuita.

—Usted ha hecho un llamamiento a los votantes del PP que no quieren la reedición del tripartito a que den su apoyo a CiU. Sin embargo, rechaza cualquier posibilidad de pacto postelectoral con los populares. ¿No es esto una contradicción?

—No es a los votantes del PP, es un llamamiento a todo aquel que esté harto del tripartito, sea votante del PP, de ERC o del PSC, que también los hay. Contar con el PP, teniendo en cuenta su actitud hacia Cataluña sí que seria una contradicción. Como nacionalistas no podemos hacer ningún pacto estable con una fuerza que ha mostrado una gran hostilidad hacia Catalunya los últimos tres años, oponiéndose a proyectos que CiU consideraba vitales para el país. 

— ¿Cree posible de verdad que el PSC vuelva a pactar con Esquerra Republicana e ICV-EUiA para gobernar?

—Por supuesto. Como ya le he dicho, sólo hay dos alternativas, o el tripartito o Convergència i Unió. Estoy convencido de que, si pueden, PSC, ERC y ICV reeditarán el tripartito. ¡Si hasta sus propios líderes lo reconocen en público! Sólo hace falta recordar que Montilla y Puigcercós fueron los cocineros del primer tripartito y que Saura ha reclamado a los cuatro vientos una segunda parte del Pacto del Tinell (firma del tripatito después de las elecciones autonómicas de 2003). Aunque ERC intente jugar con la carta de la equidistancia, hoy ya no se los cree nadie. Por eso lo único que yo pido a ERC es que si de verdad son equidistantes y nacionalistas respeten lo que los catalanes decidan el 1 de noviembre, es decir al ganador de las elecciones, sea quien sea. Nosotros, por nuestra parte, ya hemos dicho que no presidiremos la Generalitat si no ganamos.

—La abstención es otra constante de las elecciones autonómicas catalanas. Perjudica sobre todo a los partidos de ámbito español y favorece a los nacionalistas ¿Confía en que la participación será más elevada que en 2003?

—Espero que sí. Nosotros vamos a hacer todo lo posible para alcanzar este objetivo, porque consideramos que estas elecciones tienen un plus de importancia añadido por el reto al que se va a enfrentar el nuevo gobierno.

— Si usted es elegido presidente de la Generalitat, ¿cuáles serán las primeras medidas políticas que tomará?

—Lo primero es desarrollar al máximo posible el Estatuto que acabamos de estrenar, puesto que repercutirá en casi todos los aspectos de la vida de los catalanes. Además,  tendremos de centrarnos específicamente en otros temas urgentes como el de la inmigración. Evidentemente, también tendremos que trabajar, y mucho, para recuperar el prestigio que Cataluña ha perdido los últimos tres años, así como la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.

—Si CiU ganara las elecciones del 1 de noviembre, ¿cómo aplicaría estratégicamente el Estatuto?

—Este Estatuto tiene un horizonte de vida que supera estrictamente la próxima legislatura. Ahora bien, los cuatro primeros años de su despliegue serán claves y definitivos. Por eso es importante, en primer lugar, que en Cataluña haya un gobierno fuerte, capaz de negociar de tú a tú en Madrid y que crea en el nuevo texto, cosa que no pueden decir aquellas fuerzas que apostaron por el no en el referéndum. En segundo lugar, habrá que conseguir que el Gobierno de Madrid no lo aplique de forma restrictiva y frene su despliegue.

—¿Un gobierno nacionalista en Cataluña contribuiría a dar más estabilidad a la política española?

—A pocos días de las elecciones en Cataluña, lo que ahora me preocupa es dar estabilidad a la política catalana que lleva tres años instaurada en un continuo Dragon Khan, y eso sólo lo puede conseguir un gobierno nacionalista de CiU. También tengo claro que a quién más le interesa que se reedite el tripartito en Cataluña es al PP. De esta forma podría continuar con su táctica de oposición utilitzando Catalunya como punta de lanza para conseguir su objetivo: echar a Zapatero de La Moncloa.

— ¿Piensa que es posible un acuerdo parlamentario entre CiU y el PSOE como ocurrió en la época de Felipe González y Jordi Pujol?

—Nunca nos hemos negado a una fuerte implicación de CiU en la política española. Nuestro partido siempre ha buscado pactos en Madrid que beneficiaran a Cataluña, ya fuera con el PSOE o con el PP. Primero queremos ganar y gobernar en Cataluña.

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