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Guillermo Fernández Vara, candidato del PSOE
a la presidencia de Extremadura
"LA HONESTIDAD Y
COHERENCIA DE IBARRA
ME HAN MARCADO"
Se declara persona seria y rigurosa a la hora de cumplir aquello que se le encarga.
Lo que no quita para que haya hecho de la cordialidad y la cercanía "mi forma de
moverme en política". Guillermo Fernández Vara, candidato del PSOE a la
presidencia de Extremadura y sucesor de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, dice que la
honestidad y la coherencia de su mentor le han marcado durante sus casi once
años en la Consejería de Sanidad, y asegura que aún no ha abandonado el
Gobierno y ya le está dejando una enorme capacidad de maniobra. Confiesa que no
le obsesiona ser presidente de la Junta, aunque reconoce que "no hay otra cosa en
el mundo que pueda tener más valor" para un extremeño.
Por Virginia Miranda
Usted le ha entregado a Zapatero
un sobre con el número de diputados que logrará candidatura. ¿Cuál es su pronóstico?
—Ese secreto no se revelará hasta que pasen las elecciones. Lo que sí puedo decir es que le llevé esa carta para que estuviera tranquilo, comprometiéndome a obtener determinados resultados si podía contar con su ayuda.
¿Eso significa que se ve presidente?
No. Eso significa que sé lo mucho que hay que trabajar para hacerlo posible. En cualquier caso, no es un tema que me obsesione. Lo que me obsesiona es hacer las cosas bien. Y haciendo las cosas bien sé que sólo será una consecuencia.
—¿Cuál es el papel de Carlos Floriano, líder del PP extremeño, en la región?
—La historia de estos 23 años no ha sido la historia del PSOE, ni siquiera la de Ibarra. Ha sido la historia de Extremadura, y sus instrumentos han sido el PSOE e Ibarra. Quien no entienda esto no ha entendido nada. Cuando la oposición intenta descalificar estos años de historia, no está descalificando ni al PSOE ni a Ibarra, está descalificando a toda la región,cuyos logros son consecuencia del trabajo de mucha gente. Estoy convencido de que eso lo saben los ciudadanos, y saben que no hay por qué cambiar.
—¿Su designación ha provocado envidias?
—Supongo que como en todas las familias. Seguro que alguno habrá pensado que podría haber habido otros candidatos mejores. A aquellos que piensen así, aspiro a convencerles en un futuro. En cualquier caso, lo que a mí me falta lo tengo a mano en muchos compañeros y militantes que superan mis años de militancia o el dominio de determinadas áreas. Hay que rodearse de buena gente y de buenos gestores. Al fin y al cabo, esto es un instrumento político, pero también es como una empresa. Y las empresas hay que entender que la gestionen los mejores.
—¿A usted por qué le ha elegido Ibarra?
Quizá porque cree que tengo la suficiente formación y que mi manera de ser coincide con lo que los ciudadanos piensan ahora que necesita Extremadura. Por la capacidad de lograr consenso, de aunar en torno al proyecto a una gran mayoría de extremeños. Habrá sido por muchas cosas. A mí sólo me dijo que pensaba que yo podía ser el mejor candidato y me preguntó si estaba dispuesto. Tampoco me dio muchas más razones.¿Qué estilo prefiere? ¿Cuál verán los españoles si es presidente de la Junta? ¿El de Ibarra o el de Zapatero?
Será el mío. Por encima de cualquier otra consideración, soy una persona seria a la hora de cumplir aquello que se le encarga. Si los extremeños me encargan el día de mañana ser su presidente, para mí lo principal será cumplir ese encargo. Por lo tanto actuaré con absoluto rigor y seriedad con una determinada manera de ser, en la que he hecho de la cordialidad, la proximidad, la confianza, el respeto y la cercanía una forma de moverme en política.
¿Qué valora de Ibarra? ¿Y de Zapatero?
De Juan Carlos valoro dos cosas que me marcaron en su día y que me han marcado a lo largo de todos estos años. Ibarra es enormemente coherente, desde que se levanta hasta que se acuesta practica la coherencia. Eso le lleva a veces a decir cosas que no gustan. Y es honesto. Al margen de mi entorno familiar, la persona más honesta que yo he conocido hasta ahora en mi vida se llama Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Es la honestidad personificada. A Zapatero lo he conocido menos, pero durante la entrevista personal que mantuvimos hace unos días me dio una impresión estupenda. Estábamos hablando de Extremadura cuando en un momento dado decidió que también había que hablar de nosotros y de nuestras familias. Eso me produjo una enorme satisfacción, que en mitad de una reunión donde te das a conocer, donde se trata de que los medios nos vean juntos, tuviera unos minutos para mi mujer y para mis hijos.
Imagine que la titular de Sanidad es elegida directora de la Organización Mundial de la Salud y Zapatero le llama para ser ministro. ¿Se vería tentado?
—Pues sí que sería un lío a estas alturas [risas]. Pero no. Ojalá sea nombrada para el cargo, y si así fuera, en el PSOE tenemos gente muy buena en el ámbito de la sanidad.
Pero qué le tienta más, ¿la presidencia de Extremadura o el Ministerio?
—No hay color; la presidencia de Extremadura. Para un extremeño no hay otra cosa en el mundo que pueda tener más valor que ser presidente de su Comunidad Autónoma. Aunque reconozco que me hubiera hecho mucha ilusión haber sido alcalde de mi pueblo, de Olivenza.
¿Qué le falta a Extremadura? ¿Cuáles son
las asignaturas pendientes de Ibarra? —Extremadura ya ha conseguido el gran objetivo de esta etapa, que es ser una casa habitable, hermosa, moderna, donde al que venga de fuera, lo que más le va a llamar la atención es que ya nada llama la atención. Hacer que Extremadura ya no destaque en negativo ha sido el gran esfuerzo de estos años. ¿Qué hay que hacer ahora? Que a esa casa se acerquen más empresas de las que vienen, más turismo del que viene. Y para eso hay que rematar las infraestructuras. Nosotros ya tenemos la sensación de estar cerca de muchos sitios, pero puede que otros aún piensen que estamos lejos porque todavía no hay suficientes vías de comunicación rápidas que simbolicen la proximidad. Por eso echamos el resto en la exigencia de la instalación del AVE en los plazos previstos.
¿Y qué le reclamará, si es presidente autonómico, al Estado?
Que nos acompañe. Los presupuestos que acabamos de aprobar ponen de manifiesto que por cada euro que invierte el Estado, ya invertimos nosotros dos. La Extremadura de hoy es una Extremadura con mucha más capacidad de ser por sí misma de lo que era hace 25 años. Ahora, necesitamos seguir teniendo ese tercio de compañía para poder
desarrollar en los próximos cuatro años las infraestructuras que faltan. Eso nos va a situar en un escenario que para nosotros es fundamental, un escenario donde Extremadura se encuentre en mitad de todas partes. A parte de eso, se están haciendo las cosas muy bien. Se han creado 100.000 puestos de trabajo en los últimos años, crecemos por encima de la media en del PIB y por encima de la media en exportaciones. Hay que seguir en esa senda y para ello es necesario una mayor industrialización sin dejar de proteger nuestro campo y nuestra ganadería y teniendo en cuenta que esta Comunidad dispone de casi 14.000 kilómetros cuadrados protegidos. Porque la industrialización es lo que evitará que nuestros jóvenes no puedan de encontrar trabajo.
—Ibarra ha sido muy crítico con el Estatuto de Cataluña. ¿Qué opina usted?
—La posición del presidente de Extremadura y de la mayoría de extremeños es queuno puede desarrollar su identidad dentro del conjunto del Estado como crea que tiene que hacerlo. Pero eso es incompatible con que genere más derechos. Un Estatuto de Autonomía no puede decir o hacer nada que ponga en peligro el mantenimiento de ese principio. Después se ha visto que la solidaridad en el conjunto de los territorios y entre las personas la marca el Estado y no cada Comunidad Autónoma. Eso nos ha tranquilizado. Pero el primer texto no iba en esa línea y por eso planteamos nuestra oposición frontal. Y es que en España no cotizan los territorios, cotizan las personas. Un médico que trabaje en Cataluña o en Extremadura, con el mismo salario paga los mismos impuestos. A eso es a lo que hay que mentalizarse; a situaciones iguales, imposiciones iguales e iguales derechos.
Qué le parece la España plural?
—Si la mejor manera de que todos nos sintamos a gusto siendo españoles es que a cada uno se nos deje hacerlo a nuestra manera, de acuerdo, siempre que eso no implique otras cosas. El problema surge cuando adulteramos el lenguaje. Lo hemos visto con las selecciones autonómicas de fútbol. Si cada Comunidad acaba teniendo su selección, puede que eso sirva a la identidad de una determinada Autonomía, pero lo que no puede hacer es decir que no se siente parte de la otra, de la selección española, que es la que nos une a todos. Este es un ejemplo claro de la manera en la que la adulteración del lenguaje hace que muchas veces, pudiendo estar de acuerdo en los conceptos, no seamos capaces de entendernos porque se emplea una terminología que no compartimos.
¿Y qué le parece la oposición que está haciendo el PP en España?
Tiene que haber millones de ciudadanos de buena voluntad que valoren los progresos que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ha intentado llevar a cabo en estos años. Esto dará resultados y el ciudadano lo acabará viendo. Y pondrá de manifiesto que en el PP se tendrán que llevar a cabo grandes cambios para que vuelva a ser un partido centrado, moderado, y para que los ciudadanos lo vuelvan a ver como una formación con posibilidades de gobernar.
¿Es de la opinión de que ciertos medios le está marcando la agenda a Rajoy?
Eso parece. De todas formas, le marcan la agenda al PP, pero no a los ciudadanos. Cada día estoy más convencido de que saben deslindar perfectamente entre lo interesado y lo objetivo. Pero en fin, a nosotros nos va bien así, que sigan en ese camino.
¿Qué opina del proceso de paz?
Que hay que tener un absoluto respeto al Gobierno. Durante los procesos de acercamiento para buscar la paz en el pasado, también lo hubo por nuestra parte. Hay que darle al Gobierno y a José Luis Rodríguez Zapatero la oportunidad de intentar algo que deseamos todos los españoles, excepto aquellos que crean que el proceso podría tener una rentabilidad política y la pongan por encima de la paz.
Usted es optimista respecto a su candidatura. ¿También sobre las posibilidades del PSOE en las elecciones de 2007?
Creo que vamos a obtener un buen resultado porque las elecciones no se ganan por casualidad. La victoria es consecuencia de un voto responsable, un voto que valora de manera objetiva cómo nos va. Y en España, las grandes cifras macroeconómicas van muy bien y la población española es optimista con su futuro. Los españoles han dado muestras de saber apoyar en cada momento aquello que era mejor para el país.
Ibarra regresará a la Universidad pero, ¿se irá del todo o cree que tratará de influir en su gestión como le ha ocurrido a Zapatero con Felipe González y a Rajoy con Aznar?
No es que lo crea, es que estoy seguro porque ya lo está haciendo; me está dando una capacidad enorme de maniobra a pesar de que sigo siendo un miembro de su Gobierno. Él lo define muy bien. Dice que cuando uno está conduciendo un autobús, tiene todos los elementos: ve la carretera, los retrovisores. Si te vas dos filas atrás, puedes seguir viendo la carretera, pero ya has dejado de ver los retrovisores con la misma perspectiva. Por lo tanto puedes cometer el error de creer que el autobús tiene que ir en un sentido o hacer una determinada maniobra cuando lo mejor es hacer otra. Eso lo sabrá el que vea los retrovisores.
¿Cuánto tiempo le queda en Sanidad?
Hasta las elecciones. Quiero cumplir el compromiso que tengo con Ibarra, con el partido y con los ciudadanos. Salvo que surja algún imponderable, me gustaría terminar esta etapa donde la empecé hace casi cuatro años. Y a partir de ahí la que me encomienden.
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