Hemeroteca

Lista Al trasluz

Nº 712
16/10/2006

Bono o el timo de la estampita

Con José Bono al frente de la candidatura socialista por Madrid, no sólo hubiera sido posible sino probable para el PSOE recuperar –después de 17 años– la Alcaldía de la capital de España. Bono había demostrado a través de su dilatada trayectoria que era un político de raza. Triunfó en las urnas como presidente de Castilla-La Mancha. Perdió por los pelos su apuesta de convertirse en secretario general del PSOE y, por consiguiente, ser candidato a la Presidencia del Gobierno, pero aceptó ser ministro de Defensa. Se retiró súbitamente hace unos meses e hizo cuanto pudo para dar la impresión de que salía por la puerta grande.

Sin embargo, su última pirueta, o su última maniobra al servicio de no se sabe aún muy bien qué estrategia, le ha conducido a una situación penosa. ¿Ha quemado Bono sus naves de modo que el retorno a la política, si es que empezaba a acariciar esa idea, se haya convertido para él en misión imposible? Difícilmente su partido –del que tan orgulloso se sentía, según él mismo declaró a los periodistas–le perdonará haber dado la campanada dejando literalmente con el culo al aire a José Luis Rodríguez Zapatero. Hay cosas que se pueden olvidar, pero no perdonar.

Porque el gran perdedor de esta crisis –ahora sí hay turbulencias en el Gobierno y en el PSOE– se llama Zapatero. No toda la responsabilidad es de Bono. La Operación Madrid fue mal diseñada y peor rematada. Fue prematuro anunciar la retirada de Trinidad Jiménez como candidata a la Alcaldía, nombrándola secretaria de Estado para Hispanoamérica. No había urgencia a la vista. Y lo que resulta más grave, o más preocupante, porque tampoco había –según todos los indiciosrecambio.

Durante semanas, tanto en Ferraz como en Moncloa se negaron a difundir el nombre del candidato/a, mientras se jactaban de tener un un as debajo la manga que haría temblar a la derecha madrileña cuando su identidad se hiciera pública. Cuando el juego de las quinielas empezó a alcanzar el delirio de los nombres más insospechados y menos adecuados para presidir el Ayuntamiento de Madrid, como Joaquín Sabina, por ejemplo, reapareció Bono y durante unas horas fue rey del mambo, lo que le gusta más que a un tonto un lápiz.

Los dioses –hasta aquellos que se creen infalibles– también se equivocan. La suerte a veces traiciona a los optimistas antropológicos. Zapatero se ha quedado, por primera vez en mucho tiempo, en flagrante fuera de juego. A Gallardón únicamente le puede continuar dañando la COPE de Losantos. Pero incluso así, o se produce un milagro o Gallardón puede respirar tranquilo. Su amigo Bono le ha hecho un favor impagable. ¿Se ha querido vengar Bono del Zapatero que lo derrotó en las urnas por unos pocos votos y le cerró definitivamente el camino primero hacia Ferraz y más tarde hacia la Moncloa?

Se ha producido el patinazo con las elecciones catalanas a la vuelta de la esquina y con Montilla repuntando pero todavía lejos de un resultado favorable. Luego llegarán, en mayo, las municipales y autonómicas. Lo cierto es que el mago había presumido de tener un conejo en la chistera y, en el momento decisivo, el conejo no estaba ahí. Es más, se le ha ido con cierto recochineo. ¿Bono o el timo de la estampita? Eso, como mínimo. De los amigos me libre Dios, que de mis enemigos me libro yo.

Enric Sopena

 
Hemeroteca

Lista Al trasluz