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Todos los deberes, hechos
El nuevo embarazo de Letizia ocupó la portada -entre otros numerosos rotativos- del prestigioso periódico peruano El Comercio. "Nuevo embarazo de Leticia Ortiz revive polémica", titulaba ese diario. El texto era impecable y muy claro: "El anuncio vuelve a poner sobre la mesa el tema de la preferencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona. (...) El nacimiento de la Infanta Leonor el 31 de octubre de 2005 disparó en España el debate sobre la urgencia de una reforma de la Constitución que garantice que la primogénita de los Príncipes de Asturias, de acuerdo con los tiempos, no será discriminada por su sexo cuando llegue el momento de acceder al trono".
"Aunque -añade El Comercio- la Constitución española de 1978 garantiza la igualdad entre el hombre y la mujer, en el artículo 57.1 señala la preferencia del varón sobre la mujer en el acceso al trono, algo que ya ocurrió con el príncipe Felipe, que se convirtió en Príncipe de Asturias -el título del heredero del trono español- en detrimento de su hermana Elena, primogénita". Puntualiza además que "la modificación de la Constitución para eliminar la preferencia sucesoria del varón fue algo que el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero anunció nada más asumir el poder en 2004 y la Casa Real ha mostrado desde entonces su conformidad con la reforma, si bien hasta ahora no lo consideraba algo urgente".
¿Si nace un niño y no se ha cambiado aún la Constitución, ese niño pasaría a ser el heredero de la Corona en detrimento de su hermana Leonor? He aquí la clave de la polémica. Recordemos que para introducir constitucionalmente la igualdad de sexos en el ámbito de la Corona se precisa la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones. ¿Tiene sentido que un episodio como éste, ajeno a la política, condicione tanto la política ordinaria?
La doctrina de la Casa Real -basada en un dictamen del Consejo de Estado- es que el mecanismo sucesorio ajustado a la igualdad puede esperar hasta que Felipe, convertido en Rey, no deje de serlo. Es ésta una interpretación legal muy respetable, pero conviene no olvidar que el Consejo de Estado es un órgano consultivo y que otros constitucionalistas de acreditado prestigio opinan de forma distinta. Por otra parte, empieza a ser urgente extirpar de la Constitución una malformación como la referida, que contradice el principio básico de la igualdad entre hombres y mujeres.
Cuanto afecta a la Corona española -siempre que sea sustantivo y esto lo es-tiene una proyección enorme, como lo certifica las citas que, a título de ejemplo, he reproducido de El Comercio de Lima. El milagroso trasvase que supuso en su momento que el Rey impuesto por el dictador se transformara en motor del cambio (o en uno de los motores de mayor potencia) y que lograra el objetivo, lo que se visualizó felizmente aquel estremecedor 23-F de 1981, obliga a que se continúen haciendo bien las cosas. Hacerlas bien y hacerlas a tiempo. La monarquía para consolidarse de modo digamos definitivo ha de aprobar con nota la asignatura, no fácil, de la sucesión de Juan Carlos I. Para ello todos los deberes tendrán que estar hechos y correctamente finalizados. El de acabar con la aberración del artículo 57.1, también. Y sin que todo ello afecte al curso normal de la vida política. ¿La cuadratura del círculo? Más complicado fue pasar de un Régimen ominoso a una democracia y lo conseguimos.
Enric Sopena
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