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| Nº 710 - 2 de octubre de 2006 |
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¿Pudo evitarse la Guerra Civil? (II)
por Santiago Carrillo
No se puede ignorar la presencia de Alemania e Italia en los preparativos de nuestra Guerra Civil. En sus memorias, que se publicaron con el título Cambio de Rumbo, el general Hidalgo de Cisneros revela datos muy significativos sobre la relación de los nazis con el Estado Mayor que Gil Robles había puesto a la cabeza de las Fuerzas Armadas y con el mismo ministro. El jefe de Estado Mayor era el general Franco; el director de aeronáutica el general Goded y el Jefe de la Fuerza Aérea el coronel Gallarza, tres protagonistas de la sublevación del 18 de julio de 1936. Hidalgo de Cisneros ocupaba todavía el puesto de agregado de Aviación en las Embajadas de Roma y Berlín al comienzo del bienio negro. Por razones que no explica, toma posesión en Berlín con mucho retraso, debió de ser a finales de 1934 o comienzos de 1935. Cuando llega a la capital de Alemania, donde esperaba encontrar un ambiente hostil, se encuentra en cambio con un recibimiento espléndido. Evidentemente, los nazis no están informados de la personalidad del nuevo agregado y le consideran uno de los suyos. Ponen a su disposición un potente automóvil y un avión "Junker" para sus desplazamientos. El jefe de la Aviación nazi, general Milch le obsequia con una cena fastuosa, a la que asisten otros militares, seguida de una sesión de ópera y de una sopa de medianoche en un típico restaurante del viejo Berlín. A continuación, durante un mes, el sorprendido agregado español, visita fábricas de aviación donde le muestran secretos técnicos, academias militares clandestinas –porque violan el Tratado de Versalles–. Le ponen al corriente de acuerdos entre ellos y el Estado Mayor que manda Franco, para proporcionar aeropuertos a la Aviación germana en el territorio peninsular y en la Guinea española, y de todo un plan para reorganizar la fuerza aérea española con aviones y armamento alemán. Los nazis tardan un mes en enterarse de quien es Hidalgo y en ese momento se acaba la fiesta precipitadamente. El mismo día en que esto sucede Hidalgo de Cisneros abandona Alemania sin despedirse. Está convencido de que hay un complot en marcha y se va a París a informar a Indalecio Prieto; después en Barcelona visita a Azaña en el crucero donde está prisionero desde octubre. Prieto que es entonces un exiliado político tiene otras preocupaciones y no hace mucho caso a la posibilidad de un complot. Azaña desconfía de aquel aristócrata que le visita en el barco-prisión con su uniforme militar. Su preocupación en el momento es quitarse de encima la acusación montada para juzgarle como responsable del movimiento revolucionario de octubre. Hidalgo de Cisneros, desmoralizado, no tiene a quien acudir. Pero, además de lo que ha visto el militar republicano en Berlín, en ese período, los monárquicos españoles, encabezados por Goicochea hacen un pacto con Mussolini en Roma, por el que éste se compromete a facilitarles armamento. José Antonio Primo de Rivera percibe una contribución financiera mensual de los fascistas italianos. Y es claro que el envío de aviones Savoia a las pocas horas de la sublevación, que posibilitan el desembarco en la Península del Ejército sublevado en África, no es una improvisación, sino el fruto de una larga conspiración. ¿No fue la "Legión Condor" el resultado de las conversaciones largo tiempo llevadas con los jefes de la aviación alemana? Rodear y aislar Francia, era una parte importante de la estrategia con la que el Eje pensaba ganar la Segunda Guerra Mundial. La sublevación del 18 de julio, que se pretendía justificar como la forma de impedir una imaginaria "conspiración comunista" era objetivamente un movimiento en la estrategia con la que el Eje pensaba ganar la guerra en Europa. Sin las circunstancias de la preparación de la segunda guerra mundial, dudo mucho de que en España se produjera el desplazamiento de la derecha española, comprendidala jerarquía de la Iglesia a posiciones claramente fascistas y la ruptura radical del país en dos bloques, que fue el factor que permitió a los sublevados encender lo que tanto o más que una guerra civil fue la primera fase de esa guerra mundial en Europa. Aún reconociendo que las contradicciones sociales internas eran muy profundas entonces, sin la presencia de ese factor externo, se hubieran producido serios enfrentamientos, pero hay razones para pensar que no una guerra civil que duró tres años. Ese factor externo no existía cuando Sanjurjo se subleva en Sevilla y fracasa. Pero en 1936, el Eje Berlín-RomaTokio había tomando la iniciativa en la política internacional y era una fuerza determinante de los acontecimientos que se producían en Europa y Asia.
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