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La mayoría de los candidatos no sufrirá el desgaste
de la consulta a los militantes
LAS PRIMARIAS PASAN
A LA HISTORIA DEL PSOE
Los meses previos a las elecciones municipales y autonómicas de la próxima
primavera no serán recordados por las grandes batallas internas en pos de una
candidatura en el seno del Partido Socialista. La Comisión Federal de Listas —dirigida por el secretario de Organización, y hombre cada vez más fuerte en la
formación, José Blanco— y buena parte de las Ejecutivas regionales se han puesto
de acuerdo para suprimir el tradicional proceso de primarias y, de este modo,
ahorrar desgaste a sus candidatos para que lleguen en las mejores condiciones de
cumplir sus objetivos: arrebatar un buen número de alcaldías (y alguna comunidad
autónoma) al PP. Aunque esta decisión no ha caído bien en algunos sectores, que
reclaman un derecho recogido en los estatutos del partido.
Por P.A.N
L os estatutos del Partido Socialista Obrero Español disponen la celebración de procesos de elecciones primarias para escoger a sus
candidatos en aquellas ciudades de más de 20.000 habitantes, donde la formación no esté en ese momento, al frente del gobierno local. Sin embargo, en esta ocasión, la norma no será aplicada en muchos casos. La situación política y los sondeos de opinión revelan que los socialistas tienen muy serias opciones de arrebatar al Partido Popular cerca de una docena de ciudades importantes y alguna comunidad autónoma, por lo que la maquinaria electoral de Ferraz se ha puesto a trabajar a plena potencia. En el seno de la organización se considera arriesgado convocar elecciones primarias internas en varias de esas circunscripciones, por el posible desgaste que podría acarrear a sus candidatos. Por eso, desde la pasada primavera se tomaba la decisión de suprimir estos procesos en diversas autonomías y en un buen número de municipios.
En ocasiones, a petición de las propias Ejecutivas regionales, y siempre con el acuerdo de la Comisión Federal de Listas, a cuyo frente se sitúa el hombre fuerte del partido, su secretario de Organización, José Blanco, se ha alcanzado el acuerdo de no convocar estas consultas internas en varias federaciones, al igual que en multitud de municipios. Ya en el mes de abril, la citada comisión anunciaba esta medida para las comunidades de Madrid, Murcia, Baleares, La Rioja y Valencia. Por su parte, la Ejecutiva socialista de Andalucía –donde no se celebrarán elecciones autonómicas, aunque sí municipales- solicitaba la supresión de las primarias en las ocho capitales de provincia de la autonomía, así como en las localidades de El Ejido (Almería) y Marbella (Málaga). Algo similar ocurría con Extremadura, donde tampoco habrá proceso interno para las tres principales ciudades, Badajoz, Cáceres y Mérida. En esta región, hasta conocerse la reciente renuncia de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, tampoco se preveía la realización de esta consulta para la candidatura a la presidencia de la Junta. Ahora, pese al sensible vacío que deja la figura de quien ha ejercido el cargo durante 23 años ininterrumpidamente –ha sido el único presidente que ha conocido Extremadura-, todo hace pensar que su sustituto será el actual consejero de Sanidad de la Junta, Guillermo Fernándeaz Vara, y sin necesidad de proceso interno, puesto que cuenta con el respaldo de la dirección federal.
En la ciudad de León tampoco habrá consulta interna previa. Tanto la ejecutiva regional, como la federal están de acuerdo en volver a presentar a Francisco Fernández, quien ya ejerció como primer edil, aunque fue objeto de una moción de censura por el cambio de "chaqueta" de los concejales de Unión del Pueblo Leonés, con quienes gobernaba en coalición. Otras ciudades de Castilla-León, como Soria, Zamora o Valladolid, tampoco tienen previsto consultar previamente a sus bases, aunque en este último caso, ha sido la propia candidata propuesta por las direcciones regional y federal, Soraya Rodríguez, la que ha reclamado la convocatoria de primarias. La diputada en el congreso y secretaria federal de Medio Ambiente ha pedido la ejecución de este trámite, aún en el caso de que no se presenten candidaturas alternativas a la suya.
Otras ciudades importantes, como Logroño, Vigo o Alicante también obviarán la consulta interna.
Pero, aunque en la mayoría de los casos parece existir un consenso bastante amplio acerca de la conveniencia de no iniciar disputas en el seno del partido, en aras de la conquista de estas importantes alcaldías, en otros municipios, la contestación de importantes sectores de la militancia se ha hecho notar.
Uno de los casos más llamativos es el de la ciudad de Valencia. Junto con Madrid, uno de los bastiones del poder municipal de la derecha, que está en el punto de mira de la estrategia socialista por recuperar grandes ciudades desde hace tiempo. Más allá del alcance local, el triunfo en esta plaza adquiere una dimensión simbólica y de política nacional. La elección de la candidata –Carmen Alborch-, entra de lleno en el ámbito de decisión de Moncloa. Su elección venía determinada por la necesidad de un perfil de peso en todo el Estado (como también pretenden que sea el del candiato o candidata que, finalmente, sea designado por Madrid) para hacer frente a la figura de Rita Barberá. Sin embargo, el sector de militantes de la corriente Izquierda Socialista (IS), que aún conserva –al igual que en Madrid- una notable influencia en la Comunidad Valenciana, deseaba plantear a su propio candidato, Manuel Mata, portavoz de la Comisión Ejecutiva Nacional del PSPV-PSOE. De todos modos, la corriente ha decidido no forzar la máquina y aceptará la solidez y la popularidad de Alborch sin exigir el proceso de primarias.
No ocurre lo mismo en Córdoba, donde, de nuevo Izquierda Socialista, esta vez sí reclama la convocatoria de una consulta interna para elegir al candidato a la alcaldía. La dirección regional ha presentado a Rafael Blanco, director general de Deportes del Ministerio de Educación, como cabeza de lista al ayuntamiento del Califato, aunque IS pretende que lo sea el actual portavoz municipal socialista, Antonio Hurtado, quien no se ha manifestado públicamente su deseo de ser candidato.
Más calientes están aún las cosas en la Comunidad de Madrid. El Comité Federal de
Listas suprimió las primarias en las localidades de Leganés y Alcalá de Henares, a petición de las direcciones locales. Sin embargo, el concejal de Personal de Leganés, Santiago Llorente, calificaba la medida como "cacicada y antidemocrática", puesto que el Comité local había adoptado esa decisión por sólo un voto de diferencia. El sector que representa Llorente entregaba hace dos semanas en la sede federal del Partido Socialista 651 firmas de militantes de su localidad –sobre un total de 1.042-, reclamando un proceso de elecciones primarias. Esos avales suponen el 63 por ciento de toda la militancia de la localidad, lo que deja a las direcciones regional y federal en una difícil posición. El actual alcalde, el también socialista, José Luis Pérez Ráez, no se presenta a la reelección, y todo parecía indicar que Rafael Gómez Montoya, el hombre de Rafael Simancas en Leganés, sería el designado, pero la presentación de estas firmas deja, por el momento, en el aire la decisión final.
Menos problemática parece la situación en el municipio de Alcobendas. La federación del PSOE de Madrid, PSM, ha expresado su criterio favorable a que repita candidatura el actual primer edil, José Caballero, como, además suele ser norma en el partido. Sin embargo, el secretario general de la agrupación socialista de la localidad, Manuel Aragüetes, ha iniciado una recogida de firmas entre los militantes, al igual que en Leganés, para exigir la celebración de un proceso de consulta interna a la militancia.
Lejos parece haber quedado el momento de incertidumbre y vacío de poder en el PSOE que dejó la marcha de Felipe González. En aquellos días los procesos de elecciones primarias marcaban el pulso de la organización y revelaban la carencia de unas manos firmes al frente del timón de un partido desconcertado, como puso de manifiesto la "sorpresa" del triunfo de Josep Borrell en las importantes primarias que habían de decidir el candidato a la presidencia del Gobierno, frente al "oficialista" Joaquín Almunia. Hoy se percibe una unidad de criterio que no se cuestiona –salvo excepciones menores-, y una estrategia común y compartida bajo una dirección cada vez más indiscutible.
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