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Nº 709 - 25 de septiembre de 2006
 
Hemeroteca Esta semana

Del PP aznarista y de la prensa amarilla

ETA también estuvo allí”, continúa  asegurando el diputado de UPN-PP, Jaime del Burgo, el hombre que entrevistó a Zouhier, el moro confidente de la policía, encarcelado por el 11-M, con el fin de conocer de una vez por todas la verdad. Lo entrevistó hace algún tiempo, cuando el PP y Pedro José creían que el tal Zouhier les llevaría al oasis de las grandes revelaciones sobre la autoría de los atentados del 11 de marzo de 2004. ¿Pero ETA estuvo allí o no? Jaime del Burgo escribió en El Mundo el pasado 9 de septiembre un largo, interminable artículo. Lo tituló afirmativamente: “ETA estaba allí”.

Del Burgo, todo hay que decirlo, parece que ya ha renunciado  a Zouhier. En la actualidad, se decanta por Trashorras, un tipo que confesó a sus papás, ya en la cárcel, que si el periódico de Ramírez pagaba, él estaría dispuesto incluso a contarle la Guerra Civil. ¡Oh, Trashorras, otro atisbo de luz en el túnel negro y ominoso del juez Juan del Olmo, quien confía más en las versiones de las Fuerzas de Seguridad del Estado, qué ignominia, que en el testimonio de Trashorras,  especialista en ir cambiando sus relatos, como puede comprobarse en el proceso judicial en marcha!

El perspicaz Del Burgo, tras leer “la confesión de Suárez Trashorras al diario El Mundo”, se lanzó a la piscina: “Trashorras confirma algo que ya sospechábamos desde el comienzo de los trabajos de la Comisión del 11-M: que los contactos entre ETA y los asturianos se habían iniciado en 2001, tras el paso por la cárcel de Villabona de Antonio Toro, cuñado de Emilio”.  Apasionante reflexión del diputado: “Si el autor intelectual fue Jamal Ahmidan, El Chino, y este islamista era amigo de uno de los terroristas de Cañaveras, ¿por qué resulta “extravagante” deducir que ETA pudo prestar su colaboración para perpetrar el atentado, o que pudo haber sido ETA la que contratase los servicios de la banda de El Chino?”

Prosigue Jaime del Burgo con sus cábalas: “¿Dice la verdad Suárez Trashorras? No lo sabemos. ¿Estuvo ETA allí? Tampoco lo sabemos. En cualquier caso las declaraciones del asturiano demuestran la necesidad de abrir una investigación a fondo sobre la posible conexión etarra. ¿Lo hará el juez Del Olmo? Hay una cosa clara: el Ministerio del Interior no ha dicho la verdad ni al juez ni a la Comisión de Investigación al afirmar que lo ha investigado todo sobre ETA y que ésta no sale por ninguna parte”

Admirable conclusión de Del Burgo. “No lo sabemos”, escribe en su enrevesado comentario, lo que,  sin embargo, no le impide titular con esta frase contundente “ETA estaba allí”. Prodigioso narrador de fantasías. ¿Estuvo? ¿No estuvo? Da lo mismo, hay que mantener abierto el filón demagógico del 11-M.  El diputado Del Burgo brujulea como puede. En El Comercio de Gijón puso en idéntico nivel de credibilidad a Francisco José Lavandera, ex confidente de la Policía y  hombre clave, según El Mundo, respecto a la conspiración del 11-M, que  a la policía asturiana.

Estamos hasta la coronilla de las obsesiones de la derecha, que son enfermizas. Las obsesiones de Pedro Jota son patológicas en grado superlativo. Como lo es su egocentrismo. La paranoia de Jiménez Losantos resulta incurable. “El incumplimiento de (…) normas básicas del periodismo representa una distorsión en el funcionamiento del sistema democrático, agravado por la virulencia de las campañas, su duración en el tiempo y la coincidencia con la estrategia de un sector del principal partido de la oposición. Estas prácticas vulneran el papel que deben ejercer los medios de comunicación en las democracias. Por ello, el Colegio de Periodistas de Cataluña hace una llamada a todos los periodistas a asumir los principios éticos de la profesión y recuerda a la sociedad que campañas como las iniciadas por las direcciones de El Mundo, la COPE y Libertad Digital no pueden considerarse periodismo”.

El párrafo transcrito corresponde, como puede leerse, a un documento elaborado y aprobado por el Colegio de Periodistas de Cataluña. En medio del huracán mediático/político impulsado por los medios citados y algunos otros más, los representantes de los periodistas catalanes han sido capaces de poner los puntos sobre las íes.  Meritoria tarea que los escépticos tildarán de estéril y los cínicos de inútil o, lo que es peor, de estar orientada en el fondo hacia la censura.

Pero el matonismo informativo y editorial de esos medios que prefieren decantarse en favor de las declaraciones de presuntos asesinos y no en favor de jueces, fiscales y policías, a los que denigran hasta la vejación, ha quedado aún más al descubierto gracias al coraje de los responsables del citado Colegio. También lo está siendo gracias a la firmeza del actual director de ABC, José Antonio Zarzalejos, quien ha roto la lógica perversa de seguidismo, tácito o explícito, en relación a Ramírez. Las cosas están, por fortuna, cambiando, aunque el fragor de la batalla nos impida todavía observar el bosque de la esperanza. Sea como fuere, muchos creemos que el 11-M puede acabar siendo la tumba política del PP aznarista y de la prensa llamada con razón amarilla. Que vienen a ser, al fin y a la postre, las dos caras de la misma moneda.

Luis G. del Cañuelo

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