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La edad y la lengua
por Miguel Ángel Aguilar
Hay que ver cómo viene la prensa. A veces dan ganas de leerla todos los días. Para unos porque ya saben de antemano lo que van a encontrar; para otros porque siempre están dispuestos a la sorpresa. Veamos, por ejemplo, las páginas del cuadernillo Los domingos de Abc donde el pasado día 10 se insertaba entre otras una columna con la firma y la fotografía de M. Francisco Reina. Figuraba bajo el epígrafe "Cultura" y llevaba el título de "Alatriste y la gripe del pollo".
El texto arrancaba con el reconocimiento de que vivimos "tiempos muy complicados para hacer pedagogía cultural". A continuación señalaba la "zafiedad ambiente" que impregna "incluso a los que se supone más sesudos, como es el caso de académicos y escritores y lamentaba el parecido con un patio de vecindonas impropio de próceres intelectuales. Alababa después los valores pedagógicos de la película Ala-triste por la claridad con la que se exponen las luces y las sombras de nuestra historia.
Citaba también algunas de las figuras indispensables de nuestras letras pertenecientes al período histórico de Alatriste como Lope de Vega, Luis de Góngora o Quevedo. Reivindicaba la modernidad y riqueza de las fuentes literarias del Barroco que tomó a su cargo la Generación del 27. Se sumaba a Rosales para quien "la labor social más importante del escritor es el cuidado y mantenimiento del espíritu de comunidad".
Pero sobre todo M. Francisco Reina hacía gala más adelante de un valor temerario al escribir que "no estaría mal que recordase eso (del cuidado del espíritu)cierto miembro de la Real Academia que esta semana se despachaba (en el diario El mundo) con un artículo bajo el título: "Demasiado arroz para tan poca polla". Añadía que en absoluto le asustaban las procacidades, tan del Barroco, pero sí que "un señor tan reputado haga demostraciones apasionadas de mal gusto y homofobia".
El columnista de Abc añadía que no iba a entrar en los contenidos del artículo que consideraba contradictorios "quizá por alguna contradicción propia del académico Luis María Ansón" pero se aplicaba a subrayar "las formas facilonas, de un guardián de la lengua". A continuación escribía que su interlocutor "ya talludito para ser niño terrible, quiere ser lo más atrevido de los concursos de misses". Y concluía: "no se preocupe, señor Ansón, el sexo oral, que debe ser lo que un académico de la lengua de su edad debe practicar, no contagia la gripe del pollo, ni nada parecido. Tampoco el buen gusto".
Así las cosas, ¿responderá el señor Ansón al guante que le lanzan desde el que fue su periódico? ¿Lo hará en su nombre su pareja de la sección Dos en la carretera, Cayetana Álvarez de Toledo? ¿Se organizará una nueva trifulca en el turbio planeta del periodismo? ¿Preferirán obsequiar al osado con el silencio? ¿Será retirado Ansón del jurado del concurso de las misses?¿Se verá obligado el director de la Real Academia, Víctor García de la Concha, a salir en defensa de la práctica del sexo oral o escrito de los inmortales? ¿Implantará la Federación de Asociaciones de la Prensa de España el control anti doping para los columnistas? La solución, en el próximo número. |