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Amor de alto voltaje Zapatero y la canciller Angela Merkel han brindado por un final feliz para Endesa en el idílico balneario de Meersburg. Es un final más feliz para la alemana E.ON que para la catalana, y no por ello menos española, Gas Natural. Los campeones nacionales han muerto –mañana alguien pujará por Repsol o por Iberdrola– como ha fallecido la teoría de los sectores estratégicos y las aprensiones en torno al interés general: garantía de suministros, control de nucleares o abastecimiento insular. ZP, que había menospreciado las posibilidades de Merkel, ha sellado con ella lo que puede ser el principio de una gran amistad. Sigue así los pasos de Felipe González con Helmut Kohl y de José María Aznar de la mano de Blair. Parece próximo el desenlace de este
culebrón cuyo primer capítulo se escenificó el 5 de septiembre de 2005 cuando
reinaba el Tripartito con Maragall en el gobierno de Cataluña; José Montilla,
al frente del PSC de la barcelonesa calle de Nicaragua y del Ministerio de
Industria en el madrileño Paseo de
Desde que Wulf Bernotat entrara en liza
el conflicto se elevó a internacional, en una lógica precomunitaria para la
mayor suspicacia de Bruselas, a la que el Gobierno acaba de dorar la píldora
haciéndole notar su propósito de enmienda; la olla se cuece en el terreno
bilateral y no en el patio interior de lo que quizás algún día sea una
auténtica comunidad supranacional. En el Lago Constanza no hubo explicaciones,
pero sí poesía. La retórica de ZP está alcanzando un virtuosismo sublime en el
encubrimiento de la realidad: “El Gobierno desea que esa resolución [la del
Gobierno rectificándose a sí mismo ] sea satisfactoria para los intereses
alemanes, para los intereses de E.ON y, ante todo, para los intereses de los
consumidores españoles y de nuestro modelo energético”. Se supone que con la
resolución de
ZP se ha dejado algunos pelos en esta gatera. El nuevo ministro Joan Clos se inicia con este marrón pues a nadie le gusta quedar mal en su pueblo. Mientras tanto, Miguel Sebastián, asesor económico del presidente, al que se le atribuye la inspiración de los relevos de la gente del PP se le adjudica también cierta depresión tras los intentos de desbancar a Francisco González del sitial del BBVA y ahora a Pizarro de la poltrona de Endesa. Sin embargo, ojo al parche, hay alguien muy bien situado que me asegura que el culebrón aún no ha terminado. José García Abad
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