| Hemeroteca | Esta semana |
Nº707 - 11 de septiembre de 2006 |
![]() |
¡Vaya verano! por Carlos Berzosa E l verano es para nosotros, hombres y mujeres del mundo rico, un período de descanso, de diversión, de turismo, de lecturas, de deporte, e incluso de holgazanería, pero este año nos ha traído demasiadas malas noticias. La peor, la invasión del Líbano por Israel con todo lo que ha supuesto de destrucción, de muertes, y lo terrible que era contemplar .sas imágenes gráficas de niños y adolescentes muertos por la acción bélica. Pero, además de este conflicto sin fin, hemos sufrido la llegada de los cayucos a las Canarias y la muerte en el camino de tanta y tanta gente pobre, que cuánta desesperación debe tener para salir en esas condieiones de riesgo en busca de lo que ellos suponen un mundo mejor, aunque en muchos casos, por desgracia, no siempre es así. El terrorismo internacional sigue causando estragos. Muchas mujeres mueren, asimismo, víctimas de la violencia de género. También los innumerables incendios de Galicia, con muertes a su vez, y lo que significa de destrucción del medio ambiente. Así que, mientras nosotros disfrutábamos tranquilamente en el descanso estival sin pensar más que en divertirnos de la mejor manera posible, otra gran parte del mundo seguía prisionero de las grandes plagas de nuestra época: guerras, hambre, pobreza, desigualdad y destrucción del medio ambiente. Todo ello no es sino reflejo del mundo tan desigual en el que vivimos y de las posiciones tan diferentes que en él ocupamos los distintos seres humanos que habitamos este planeta que también nos hemos empeñado en destruir progresivamente. El autor polaco Kapuscinski, Premio Príncipe de Asturias, con la lucidez que le caracteriza, nos dice en el libro El mundo de hoy: "La gran desigualdad está inscrita en la estructura de la humanidad. En estos momentos no tenemos medio –y tardaremos mucho en tenerlos– para superarla. Nadie lo reconoce en voz alta, pero la gente no cree que todo el mundo pueda alcanzar un nivel de vida mínimamente digno. La experiencia histórica demuestra que sólo una parte de la humanidad puede permitirse el lujo de llevar una vida desahogada. Así que nadie se llame a engaño: sabemos que entramos en el siglo XXI mano a mano con esta injusticia". Esto es lo que resulta verdaderamente terrible, esta situación histórica que no se corrige con el paso de los años, a pesar de tanto avance científico y técnico, y que hace que realmente todos, incluidos los que tenemos una vida desahogada, nos encontremos sentados encima de una bomba. No ser conscientes de esto, y no intentar poner los remedios a los hechos, aunque no tengan solución a corto plazo, a lo único a lo que puede conducirnos es a estar ciegos ante la cruda realidad a la que nos enfrentamos día a día. Una de las mayores tragedias encuanto hambre, pobreza, guerras, es sin duda la de África. La situación social que allí se tiene es la que produce la salida de tantas gentes que tratan de llegar a las costas de lo que consideran El Dorado. La afluencia de los cayucos a Canarias no es el resultado del efecto llamada, como tanto le gusta repetir a los conservadores, que siguiendo fieles a su tradición piensan que todo se arregla con mayor rigidez y dureza, sino de unas condiciones sociales, políticas y económicas que son las que promueven el efecto salida. El efecto llamada no es la ley la que lo provoca, sino el enorme contraste entre la riqueza y la pobreza, así como el hecho de que lleguen a Canarias no es responsabilidad del Gobierno, sino de otro efecto que es el de la frontera. Como quiera en todo caso que, siguiendo el argumento de Kapuscinsky, no hay solución a corto plazo acerca de las causas profundas y estructurales que generan tanta desigualdad y que a su vez es la que está motivando este desplazamiento tan considerable de personas, no debe hacerse demagogia de un problema que se encuentra estrechamente relacionado con el mundo dividido en el que nos encontramos. En consecuencia, aunque se tomen
medidas parciales para aliviar una situación tan tensa, la verdadera política se
tiene que hacer a escala
global para afrontar la desigualdad tan tremenda
que padecemos. Solución
de momento inviable con
el actual orden internacional hegemonizado por
Estados Unidos y con su
política actual. |
| Hemeroteca | Esta semana |