Nº707
11/9/2006

Javier Arenas, director de Radio Nacional de España


"TODAVÍA HOY, EL RUIDO INFORMATIVO VENDE"SOY UN


Javier Arenas ha desarrollado.su labor profesional casi íntegramente en RNE donde se responsabilizó, durante quince años, de coordinar la información electoral; en su etapa de corresponsal diplomático cubrió en numerosas ocasiones los viajes oficiales de los Reyes de España y de los presidentes del Gobierno, fue corresponsal en París y jefe de los Servicios Informativos y, en enero de este año, aceptó el cargo de director de Radio Nacional de España. "Los años de corresponsal en París y de corresponsal diplomático han sido épocas en las que he sido muy singularmente yo, porque ha sido cuando he estado más en el escaparate solo; entre los millones de recuerdos,ésos forman parte del podio". Le gustaría no obstante ser recordado por toda su trayectoria y por su forma integral de hacer radio.


Por Karmen Garrido

—En la etapa Piqueras se recuperó la pluralidad informativa y de opinión, plasmada en los programas, cuya credibilidad ha sido reconocida públicamente", según una nota emitida por RTVE. El listón ha quedado alto. ¿Hay novedades para esta temporada?
—Somos un eslabón entre el pasado y el futuro y, desde ese punto de vista, queremos dejar claro, que la estrella tiene que ser la radio y que debe hacerse en equipo y sustentada por los profesionales de esta casa, lo que no significa que no quepan también profesionales de fuera. Cuando se habla de Radio Nacional, suele hacerse sólo desde el concepto ideológico pero esta casa debe ser también reflejo de la pluralidad profesional porque la creación y la capacidad de aportar cosas a la radio debe responder a lo que es el conjunto de sus trabajadores. Y eso será lo que se escuche en esta temporada.

—¿Cuáles son las principales dificultades que entraña la reforma de un público de las dimensiones de RNE?
—Todo lo que ha tenido que ver con la negociación del acuerdo de la empresa con los sindicatos han sido momentos de especial dureza, no porque hubiese un enfrentamiento sustancial porque siempre ha existido la buena voluntad de todas las partes, sino por el volumen, la importancia y la incertidumbre de lo que se estaba fraguando. Pasados los momentos más duros del primer semestre, entramos en este último tramo del año en los momentos más difíciles de la gestión porque hay que hacer realidad lo que se ha pactado y, desde el punto de vista administrativo, son los momentos más complicados.

—¿Y eso implica una mayor complejidad para llevar a la práctica la programación que debe llegar al ciudadano?
—Sin duda, porque lo que nos diferencia de otras reconversiones en empresa, es que no podemos parar la maquinaria, no podemos dejar de fabricar "barcos", tenemos que fabricarlos todos los días y a cada minuto y, a la vez, tenemos que llevar a cabo la transformación sobre la marcha y eso, lo está haciendo todo lo difícil que era de prever, no es que nos sorprenda, pero con el trabajo de muchos, se está consiguiendo y, esperamos dejar un legado, como mínimo, tan digno como la herencia que hemos recibido.

—¿ Novedades para la nueva temporada en Radio 1?
—Olga Viza pasará a conducir de 9 a 12 "Las mañanas de Radio 1" y contará en la primera hora con la presencia de Julián Salgado; de 12 a 1, se crea una banda de servicio público en la que los lunes hablaremos de salud, los martes de ciencia y tecnología desde el punto de vista práctico y doméstico, los miércoles de consumo, los jueves de tolerancia cero en violencia de género y los viernes de Reserva Natural; de 4 a 6 de la tarde se incorpora Beatriz Pecker, a quien seguirá el Navegador de Julio César Iglesias que llegará hasta las ocho. Raul Heissman pasa a Radio 1 para pilotar el informativo de las ocho y el Ojo Crítico cambia su horario a las 12 de la noche con el fin de acercaren vivo y muy en directo los estrenos y la cultura; para abrir la participación a otros centros, escucharemos 3 a 5 de la madrugada desde Barcelona a Silvia Tarragona y, en el fin de semana, para abrir el abanico a la plu. ralidad religiosa, los domingos de 6 a 7 de la mañana en el espacio Fe y convivencia participarán evangélicos, judíos y musul. manes y el programa Frontera proseguirá si andadura en su horario habitual.

—¿Las presiones que sufren los directores de informativos son mayores en los medios públicos que en los privados?
—No veo por qué razón tienen que sei menos independientes los medios públicos que los privados. No creo que haya sido as durante muchos años en esta casa y, desde luego, a partir de ahora y con la nueva ley, la voluntad de todos los que formamos par te de Radio Televisión Españolan es que nc sea así en el futuro. Existen muchas más, nc sólo presiones y vinculaciones directas, sino directrices, en un medio privado; perc por no hablar de los demás, nosotros hemos defendido esa independencia y creo que he. mos podido trabajar en ella durante muchas épocas y, en el futuro será irreversible que así sea.

—¿El acuerdo conseguido con todas las partes, ¿supone una renovación generacional completa?
—Es el cierre de un ciclo de la generación de la transición. Radio Nacional de España nació en el año 1937, en unos momentos muy marcados por la historia de España, como radio de una parte de los españoles. Después fue la radio oficial muy vinculada al régimen que había y, a partir de la transición y del nacimiento de la democracia, ha sabido crecer y evolucionar muy bien de la mano, en apoyo y apoyada por la sociedad española. Su contenido ha ido evolucionando muy de la mano de la democracia y de la sociedad pero, en este amplio recorrido, no se había abordado la reforma del continente es decir, de la propia gestión de RNE. Para lo que nació como una radio casi castrense nunca se habían acabado de sentar unas bases de empresa pública, eso es lo que se ha llevado a cabo en este 2006 y le va a dar las raíces para su viabilidad en el futuro y, aunque eso tenga que suponer algunos traumas, el momento que vivimos no debe ser mirado como traumático y sí como de saneamiento real. Yo no podría estar aquí si pensase otra cosa.

— Ha dicho, «los periodistas hemos dejado de ser intermediarios para ser partidistas".
—Y no sólo lo pienso yo, ése es uno de los males que se viene produciendo en España desde hace más de diez años y que no sólo afecta a la radio, sino al periodismo en general. Hemos acabado demasiado etiquetados y al servicio de unos intereses concretos ideológicos, económicos, políticos, religiosos, empresariales o si no al servicio, identificados como si lo estuviésemos. Por eso creo tanto en la apuesta de lo público, sobre todo desde la base que se ha querido impulsar ahora. Es imprescindible que exista al menos un bloque de voces que puedan responder a ese sentimiento plural de la sociedad española porque, de no ser así, algunos grupos se van a ir quedando sin voz porque nunca estarán cerca de los grupos de poder que tienen los altavoces.

—¿Ese partidismo informativo siembra confusión y malestar entre los ciudadanos?
Todavía hoy, el ruido informativo vende, pero tengo la sensación y me gustaría tener muy pronto la convicción, de que esa tendencia se está invirtiendo. La diversidad de voces y de opiniones es enriquecedora pero es muy importante que se identifiquen; los ciudadanos han aprendido a descodificar y, a estas alturas, saben a quien leen, quien ven o a quien escuchan.

—¿Están los medios de comunicación haciendo llegar a los ciudadanos la esencia de la información en el tema de ETA?
—En España es posible que hayamos vuelto a quedarnos en el debate estrictamente político partidario, casi al margen de la cuestión de fondo. Ha ocurrido con leyes sociales donde nos hemos quedado sólo en la espuma de la confrontación de partidos y no hemos entrado en lo que la ley suponía de transformación de la sociedad. Puede ocurrir también que en el debate sobre ETA, no estemos profundizando en el tema, que es absolutamente trascendental y nos estemos quedando más en el cruce de posiciones en torno a ello pero estoy convencido de que en este asunto nos hallamos en un camino sin retorno, con muchísimo trabajo por hacer en el que los medios de comunicación debemos aportar mucho acompañamiento y luz; tengo la sensación de que los ciudadanos están en el fondo de la cuestión y creen muy mayoritariamente en la necesidad de alcanzar el fin del terrorismo que todos hemos venido buscando desde hace tanto tiempo, naturalmente, no a cualquier precio, cosa que no se tiene intención de hacer. Dejando claros cuáles son los principios, este es un camino sin retorno.

—¿La actuación de la Unión Europea está siendo eficaz frente al problema de la inmigración?
—La inmigración, problema o solución que de las dos cosas tiene, es la gran cuestión que tenemos planteada por delante porque de ella, se derivan otras grandes cuestiones que forman parte de las preocupaciones diarias: la seguridad, y no estoy estableciendo una relación causa efecto directa, aunque indudablemente en algunos casos puede estar ligada a bolsas de marginación y de no integración, la vivienda, la educación y la organización social de todo tipo. La inmigración será, sin duda, la gran cuestión de las próximas décadas y en ese debate que mantenemos sobre qué es España, no podemos imaginarla, con esa nueva población que se multiplica muy por encima de nuestro propio índice de natalidad. Por otra parte, tendemos a mirar a la Unión Europea como si fuese unos señores trajeados que están en Bruselas, cuando la Unión Europea somos todos y no estamos haciendo lo que debiéramos, ni en el plano de la justicia, ni en el de la inmigración, posiblemente porque no hemos dimensionado adecuadamente lo que se nos viene encima; pero si no reaccionamos pronto, el problema aumentará hasta ser relativamente inabordable y lo que ahora son centenares de personas llegando a nuestras costas, en cualquier momento del siglo XXI, se convertirán en miles o millones, volcadas sobre Europa. Si no dejamos de ser egoístas e invidentes de esta situación, el futuro de Europa va a ser muy complicado.


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