1 1
 
Nº 707 - 11 de septiembre de 2006
 
Hemeroteca Esta semana

Anson y el femenino del pollo

Barruntábamos hace una semana en El Siglo que el muy ilustre periodista y académico de la Lengua Luis María Anson acabaría a la vera de Pedro José Ramírez, después de haber roto sus relaciones profesionales con Julio Ariza, receptor de favores múltiples. Buena parte de tales favores se los ha otorgado Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid e insigne aspirante a suceder en el PP al sucesor del sucesor de don Manuel Fraga Iribarne. En la casa común de la derecha, que es El Mundo, ha encontrado al fin Luis María grata y confortable hospitalidad. Recordemos: Luis María es hermano de Rafael, conocido éste en determinados ambientes de Madrid y de más allá de Madrid como el recaudador. Ahora Luis María vuelve a escribir en el periódico de Pedro José Ramírez sus añorados, por los lectores de La Razón, comentarios titulados Canela fina, en los cuales el veterano periodista, ¡maestro, maestro!, le llaman los aduladores de turno y los fachas de Serrano, vertía su mala leche, sus filias y sus fobias y, de cuando en cuando, surgía el viejo verde con sus ensoñaciones sentimentales o eróticas.

En el rotativo de Pedro José Ramírez, Anson se ocupa ya, aparte de tareas culturales, de escribir Dos en la carretera, sección dominical compartida a través de epístolas con la joven y agraciada periodista Cayetana Álvarez de Toledo, que se ha convertido en los últimos tiempos en un valor inequívocamente emergente dentro del universo periodístico de la derecha más radical. Cayetana es una chica fina, prototipo de las jóvenes generaciones del PP, adornada con títulos universitarios, niña de casa bien, paseada por el mundo mundial y convencida de que su irrefrenable ambición personal será saciada de manera adecuada porque ella está predestinada, desde que nació, a transitar por el paraíso del poder y de la gloria. Acaba de ser contratada por Ángel Acebes como jefa de gabinete. Compartirá estas funciones con sus apariciones mediáticas. Cayetana va a por todas y se mueve espléndidamente en el holding fáctico que forman el PP, El Mundo y la cadena de los monseñores católicos. Anson con este encuentro, codeándose periodísticamente con Cayetana, ha rejuvenecido. Aparece en las fotos feliz y satisfecho, y, como siempre, encantado de haberse conocido.

Ha regresado Anson a la literatura pícara, que tanto le complace. Sus años de presidente del jurado de Miss España no están tan lejos. ¡Oh, qué época tan feliz para Anson, haciendo de perejil de todas las salsas, revoloteando como un gallo entre gallinas jovencitas y hasta tiernas! Anson en alusiones sexuales acentuadas es un clásico. No se corta un pelo y prodiga su vertiente de enfant terrible entre las mujeres. A sus preferidas, más de pensamiento que de obra, les ha dedicado descripciones de su atractivo cuerpo de una calidez extraordinaria. Fueron muy celebradas, hace aproximadamente una década larga las relativas a Isabel San Sebastián, cuyas piernas parecían enloquecer al maestro. Estaba entonces Isabel en ABC de periodista principiante y empezaba su despegue hacia la fama. Representaba Isabel lo que representa en la actualidad Cayetana. Anson mimaba a Isabel y la elogiaba por escrito. Hace mucho, también en El Siglo, ya me referí a los arrebatos eróticos del antaño admirador político de Charles Maurras, es decir, de la monarquía no parlamentaria, del absolutismo para entendernos. Mencioné alguna vez su canela fina, probablemente no apta para menores, en torno a doña Ana Botella, a la sazón consorte del presidente del Gobierno.

En su primera aparición en Dos en la carretera ya el maestro se adentraba por el sendero del placer y subrayaba ciertos pasajes de elevado contenido erótico. Nunca se sabe si amaga y no acaba de dar, pero la indefinición o la ambigüedad, al respecto, podrían ser sus señas de identidad. En El Mundo del 5 de septiembre arremetió contra la ley que permite el matrimonio entre homosexuales, sean gays o lesbianas. Provocaba con el título de su comentario: “Demasiado arroz para tan poca polla”.  Frase que se sustenta en este párrafo: “!Qué ridículo para el Gobierno! Torrentes de tinta en los periódicos, espacios preferentes en la radio y la televisión, largos debates parlamentarios, tertulianos en despendole, extrema tensión en ocasiones, copiosas manifestaciones callejeras, todo ello como si nos estuviéramos jugando la unidad de España, la sociedad democrática, la educación libre, el destino de millones de personas. Zapatero I el de las mercedes ha provocado una colosal tormenta en una copita de oporto. Al final del estruendo sólo unos centenares de parejas afectadas. Demasiado arroz, en fin, para tan poca polla”. (Femenino de pollo, por supuesto, maestro cuartelero).

Luis G. del Cañuelo

Hemeroteca Esta semana