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Lista Apuntes
Nº 706
4/9/2006
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Dolor por el Líbano

Por José María Benegas

Este verano he vuelto a ver la película Múnich. Extraigo de la misma un diálogo que tiene plena actualidad. El comando israelí encargado de vengar la matanza de las Olimpíadas de Múnich de 1972, en el transcurso de sus operaciones decide además, fuera de lo programado, asesinar a una mercenaria holandesa que había actuado contra ellos. Esta es la conversación de uno de los miembros del comando con el jefe del mismo cuando se niega a participar en la operación:
Así que vais a matarla. Toda esa sangre recaerá sobre nosotros.
Al final lo conseguiremos. Aunque nos lleve años, venceremos.
—Somos judíos, Avner. Los judíos no hacen el mal porque el enemigo lo haga.
—No nos podemos permitir ser tan decentes.
Creo que nunca hemos sido tan decentes. Soportar el odio miles de años no te hace tan decente. Pero se supone que somos justos y eso es hermoso. Eso es lo que yo sabía, eso es lo que me enseñaron y ahora estamos perdiendo, y si pierdo eso... Pierdo todo lo que tengo en mi alma.
Necesitas descanso, concluye el jefe del comando.

Para vencer en los conflictos hace falta razón, autoridad y fuerza bien utilizada. Si la fuerza se utiliza mal, se ganan batallas pero los problemas siguen vivos. El odio generado por la mala utilización de la fuerza genera inercias sustitutivas de las que han sido coyunturalmente destruidas. La lucha contra el terrorismo tiene que estar guiada por el principio de precisión. La respuesta no puede incluir poblaciones civiles e infraestructuras que afecten a todo un pueblo. Debe estar dirigida exclusivamente contra los terroristas. Tiene que ser selectiva. La destrucción de Beirut constituye un drama humano inaceptable. Caná es ya una nueva vergüenza para la humanidad. Sí, no me olvido de las acciones terroristas de Hezbolá. Sólo pueden estar guiadas por una locura estratégica que consiste en prender la mecha para que el enemigo tenga una reacción fulminante. Con la acción / represión mantendremos las banderas en alto. Más destrucción, más militantes por la causa. Ahora han de clarado, a modo de arrepentimien to, que si hubieran sabido cuál lba a ser la respuesta no habrían se cuestrado a los dos soldados israelí es. A buenas horas. El gobierno de Israel, dirigido por primera vez en mucho tiempo por civiles, abandonó sus responsabilidades políticas y dio carta blanca en el asunto a los militares. El resultado está a la vista. La situación es tan convulsa que, a pesar de la destrucción causada, al gobierno de Olmert, paradojas de la sociedad judía, le acusan de débil por no haber ganado la guerra. La doctrina Bush de "resolución de los conflictos por la fuerza" está fracasando en todo el mundo. Iraq continúa con una media de sesenta muertos diarios. Estamos ganando.

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Resulta bastante decepcionante que dos partidos, el PSOE y el PP, que ya han tenido la experiencia de gobernar durante períodos amplios, utilicen todavía los accidentes como elemento de confrontación política, intento de desgaste del adversario y fundamento de petición de dimisiones. Constituye un triste ejemplo de inmadurez política. Me da igual se trate de Valencia o Galicia. Los accidentes le pueden pasar a cualquiera. Le sucedieron al PSOE en su anterior etapa y los sufrió también el PP durante sus años de gobierno. ¿Por qué empeñarse en tratar de degradar al adversario partiendo de hechos que pueden ocurrir independientemente de quien gobierna y que además en la mayoría de los casos se traducen en dolorosas pérdidas humanas? En general, en casi todos los accidentes hay un fallo personal que no es ideológico, sino que obedece a la flaqueza y limitaciones del ser humano. Hay que investigar por qué se han producido los fallos y determinar responsabilidades si las hubiere, entre otras cosas para que no vuelva a ocurrir. Ahora bien, de ahí a organizar una batalla política hay un trecho. El que la desencadena lo que se está ganando es que cuando le toque afrontar una desgracia se le pague con la misma moneda. Deberíamos entender que ante las desgracias producto de un accidente lo que procede es ser muy cautos.

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En relación con el debate sobre la memoria histórica se argumenta que durante la guerra los dos bandos cometieron atrocidades deleznables y que su reclamación conduciría inevitablemente al "tú también". Aceptémoslo, teniendo claro que el detonante fue un golpe militar mal ejecutado contra un gobierno legítimo que se convirtió en una Guerra Civil de tres años. Pero no fue así durante la posguerra. En este período sólo fusilaba una parte y fueron miles los muertos.

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Jordi Pujol: "Desde 1977 hasta la fecha, España es una historia de éxito" (Universidad Menéndez Pelayo, Santander).

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