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Pedro Zerolo, responsable de Inmigración del PSOE
"LOS TRASLADOS SON
ADECUADOS Y NECESARIOS"
Pedro Zerolo, responsable de Inmigración del PSOE, asegura que los traslados de
inmigrantes llegados a Canarias son necesarios y se están llevando a cabo
adecuadamente. Y advierte que las migraciones no son una cuestión coyuntural, sino
un fenómeno estructural con el que vamos a tener que convivir durante este siglo.
Por Virginia Miranda
—¿El drama humanitario de los subsaharianos que llegan cada día en
cayucos a Canarias está teniendo
consecuencias sociales y políticas en España de gran calado. ¿Cómo valora el PSOE la metodología de los traslados desde las islas al resto de Comunidades?
—Creo que la sociedad canaria está viviendo este fenómeno sin alarmismo pero con mucha preocupación, con una madurez ejemplar. Lo mismo puede decirse del resto de españoles, de la sociedad civil, del Gobierno y de todos los partidos políticos menos el PP, que es un partido que no deja de construir enemigos: ahora le toca a los inmigrantes, antes fuimos otros, mañana puede ser cualquiera.
Respecto a los traslados, creo que se están llevando a cabo adecuadamente y que además son necesarios porque, como señala el artículo segundo de la Constitución, el principio de solidaridad entre Comunidades Autónomas está directamente vinculado a la unidad del Estado. Eso es algo que la derecha española no ha comprendido todavía, siguen anclados en el nacionalismo, muy lejos del patriotismo constitucional. Por eso son capaces de decir que España se rompe, mientras dan la espalda a las Islas Canarias.
—Y la reacción del Partido Popular y en concreto de las autonomías que gobierna, que acusan al Ejecutivo de hacer un reparto desigual y negativo para sus regiones?
—El sistema denunciado por los Gobiernos autonómicos del Partido Popular fue diseñado y puesto en marcha por Mariano Rajoy –cuando era Ministro del Interior–, porque el PP canario enviaba a la península, sin procedimiento ni control, sin comunicación alguna, a quienes deambulaban por las islas. Esos son los hechos.
—No sé si habrá alguien que, a estas alturas, no se haya sorprendido por esta reacción del Partido Popular. Yo desde luego sí y tengo la sensación de que la mayoría de la ciudadanía también. Uno no puede acostumbrarse nunca al cinismo, a las mentiras, es necesario escandalizarse y actuar, movilizarse.
—Existe como dicen un efecto llamada provocado por la regularización del Gobierno?No. Subirse en un cayuco no es un viaje de placer, no hay efecto llamada, hay efecto huida. Huída del hambre, la pobreza y la guerra. Por eso hay personas dispuestas a arriesgar su vida, porque ya sólo les queda la esperanza. Por eso están entrando ilegalmente 900.000 personas en Estados Unidos cada año y, créame, me cuesta imaginarme a los dirigentes del Partido Popular acusando a Bush de generar efecto llamada.
—¿Es suficiente el esfuerzo de la Unión Europea para controlar la entrada de inmigrantes irregulares? ¿Cuál es su responsabilidad?
—Se han logrado algunos avances importantes pero el esfuerzo no es suficiente. Y no lo digo ni como canario, ni como español, lo digo como europeo y como europeísta. Europa se la juega, el futuro de la Unión depende de una buena gestión de los flujos migratorios. Articular una política migratoria común es imprescindible. Ése es el objetivo, el compromiso de nuestro Gobierno, confió en que seguirá honrando la palabra dada. Ya hemos asumido una posición de liderazgo y hemos recogido los primeros frutos. Lograremos articular un esfuerzo que esté a la altura del reto que todos los europeos tenemos por delante.
—¿Cree posible que finalmente habrá un pacto de Estado sobre la inmigración?
—Desde 2004 hay un pacto cuasi de Estado, articulado por los agentes sociales, las ONG y todos los partidos menos el PP. Lo que creo es que dos no pactan si uno no quiere. Lo que sé es que tanto el Gobierno como el Partido Socialista van a seguir haciendo todo lo posible para alcanzar el consenso. Y lo que tengo claro es que ese pacto sería bueno para el PP y para España, porque la responsabilidad beneficia a uno mismo y a todos los demás. Las migraciones no son una cuestión coyuntural sino un fenómeno estructural con el que vamos a tener que convivir durante este siglo. Pueden ser una fuente de riqueza social, cultural y económica, pero para que puedan serlo es necesario que estas políticas adquieran el rango de políticas de Estado.
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