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Nº
706 - 4 de septiembre de 2006 |
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Del tanga de Briatore Sin mediar explicación pública alguna,
Luis María Anson, el académico de
Nadie disipa estas dudas. Nadie conoce el
futuro inmediato de Anson. No parece que su vanidad sin medida y su insaciable
apetito en relación al vil metal se sacien con los textos que le publica
Ramírez en las páginas de opinión. Se ignora hacia dónde encaminará sus pasos
el viejo camaleón, que acabó tarifando también con José Manuel Lara Bosch. Pero
ahí sigue
En El Mundo, dejando de lado las
obsesiones conservadoras y los delirios de grandeza de su director, se pueden
leer algunas cosas altamente interesantes. El 21 de agosto, Carmen Rigalt
dedicaba parte de la contraportada al siguiente título: “Ibiza, territorio
Agag”. Al verlo me vino a la memoria, que todavía resiste aunque con crecientes
dificultades propias de mi avanzadísima edad, EL SIGLO fechado entre el 3 y el
9 de julio del corriente año. En portada, a Aznar y su yerno les acompañaba esta impactante frase: “Los Aznar se lo
montan”. Por lo visto, se lo han montado por todo lo grande en la isla de
Ibiza. Advertía Rigalt: “Cada uno va a su bola, menos los Aznar, que van a la
de todos. Desaparecido Berlusconi del horizonte, José María Aznar se deja
querer por su yerno y por Abel Matutes.”. ¡Vaya por Dios, Nuestro Señor
Jesucristo, Matutes continúa en forma, quizás porque los caciques nunca mueren,
por evocar de paso aquella radionovela de los años cincuenta o sesenta del
siglo XX, que difundía
Retorno a Carmen Rigalt: “El verano es claramente territorio Agag. El yerno toma la iniciativa de muchas actividades vacacionales. Tiene más idiomas que él, más labia, más conocimiento del medio, o sea. El otro día, Agag dio su cena de verano. El toque castellano lo puso su suegro. El cosmopolita, Tasha de Vasconcelos. El toque marbellí, las hermanas Lapique y sus respectivos (Alfonso Cortina y Carlos Goyanes). Y el decontracté, Neal Taylor. El catering era multicultural (cocina thai junto a cuscús y platos españoles) y la música, grabada pero sublime. Agag es un musiquero feroz (…) La sensación de la noche fue Alonso Aznar, que tiene 20 años y es el más guapo de la familia. Pero tampoco pasó inadvertida la presencia de Nieves Álvarez (muy aznarista ella) o de los hermanos Cano, que cada vez parecen menos hermanos y más primos (…) Los Aznar mostraron un bronceado discreto, muy en línea con el que inauguraron cuando eran inquilinos de Moncloa y en vacaciones llenaban la maleta de libros (…)”. Días más tarde, Rigalt obsequiaba a sus lectores con un menú sabroso. Primer plato: Gema Ruiz Cuadrado. Escribe: “Estuvo casada con el doberman de la derecha nacional, un picha loca que la dejó tirada. Aquella desgracia aupó a la esposa del ex (la que le aguantaba la caña cuando iban a Asturias a cazar salmones: cría dobermans para eso). Segundo plato: Manolo Prado y Colón de Carvajal: “Come marisco en las proximidades de Sotogrande. La buena vida del manco con la mano más larga de España no está sujeta a bronceado. Circula una maldad según la cual Manolo Prado es el español que pela langostinos a mayor velocidad”. Postre: Flavio Briatore. Foto del amigo de Agag y de Aznar en tanga. Escribe Rigalt: “Agag podría aconsejarle que sustituya el taparrabos por un bañador tipo Acebes, largo hasta la rodilla y con orquídeas estampadas. El pepé siempre ha sido guardián de la estética”. Hace un año, Briatore invitaba a la familia Aznar en su yate prodigioso, como se vio en múltiples fotos de las revistas del corazón. ¿Quiénes llevarían tanga en cubierta? ¿Alguien se imagina a Anson en tanga? Sí es imaginable, en cambio, el tal Moreno en tanga. Ariza no lo sé. Julio es como Acebes. Luis G. del Cañuelo |
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