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Lista Punto de vista
Nº 706 - 4 de septiembre de 2006
Los caminos de la democracia

por Santiago Carrillo


Mosaddeg, Sukarno, Nehru, Bhutto, Nasser, Ben Bella, Lumumba... He aquí una serie de nombres que al día siguiente de la Segunda Guerra Mundial sonaron con fuerza en los medios de comunicación del mundo entero y que hoy parecen olvidados o desconocidos para las nuevas generaciones. Y, sin embargo, un día fueron la gran esperanza de sus pueblos respectivos y la imagen viva del proceso de descolonización iniciado tras la derrota del fascismo. Sin duda no eran personajes idénticos, cada uno poseía su historia propia, su personalidad, pero tenían un rasgo común fundamental: intentaban transformar antiguas colonias de los imperios occidentales en Estados libres, independientes, políticamente plurales y situados al margen de los bloques de poder existentes entonces. Fueron casi todos sustentadores del movimiento mundial de los "no alineados" que entonces gozó de enorme importan cia por lo cual representaban un factor de paz en el planeta. En general, eran movimiento laicos, alejados del fundamentalismo religioso, o bien con un enfoque progresista de los valores religiosos.

Golpes de Estado militares acabaron con la mayoría de los gobiernos promovidos por esos movimientos, creo que con la sola excepción de la India, donde el Movimiento del Congreso liderado por Gandhi poseía viejas y profundas raíces.

Tras esos golpes militares estaban potencias occidentales, generalmente los EE UU, que habían pactado con jefes militares muy conservadores y ambiciosos.

En el fondo, los EE UU y algunos gobernantes de países occidentalesno deseaban el desarrollo de movimientos democráticos en el mundo colonial, temerosos de que las fuerzas de izquierda alcanzaran posiciones hegemónicas. La responsabilidad de Occidente en la inexistencia de democracia en dichos países es clara y directa.

De Occidente partió en varios casos la ayuda al fundamentalismo religioso contra esos movimientos que contenían valores democráticos. En el caso de Bin Laden y Al Qaeda la relación original de estas organizaciones con la CIA norteamericana ha quedado suficientemente probada. Bin Laden originalmente es un producto de los servicios norteamericanos de inteligencia que entrenaron a sus seguidores para combatir la invasión soviética en Afganistán, aunque después decidieran volverse contra sus patrocinadores.

Debo reconocer que el bloque soviético consideró siempre con gran desconfianza al Movimiento de los No Alineados, precisamente por suindependencia, que chocaba con la inclinación hegemonista.

Por todo ello nadie puede tomar en serio las frases de Bush, intentado justificar sus campañas militares en Oriente Próximo como el deseo de democratizar esos países. La democracia no se exporta por medio de misiles, tanques y bayonetas, ni de bombardeos tan brutales como los que hemos visto este verano en el Líbano. Eso lo sabe muy bien Bush, que hablando de democracia se refiere en realidad a petróleo.

La democracia real en esos países solo puede originarse el día de mañana en los movimientos de resitencia contra el invasor. Y quién sabe si no serán movimientos como Hezbolá o Hamas los que, a través de mutaciones hoy difíciles de imaginar, la promuevan, sin duda, no sólo contra los invasores, sino contra las oligarquías árabes corruptas sostenida por éstos. A la democracia tiene que llegar cada pueblo por sus propios caminos.

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