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Nº 704 - 17 de julio de 2006

Tráfico, Interior, Medio ambiente, Industria, partidos catalanes...

Políticos sin vacaciones

Durante los meses del caluroso verano español y, especialmente, en agosto, salvo para muy concretas situaciones, la actividad política y de la Administración suele pasar por un proceso de aletargamiento. Sin embargo, este año han coincidido en estas fechas algunos asuntos de capital importancia que amenazan con dejar sin descanso estival a buen número de representantes políticos en diversas administraciones públicas, que tendrán que quedarse a hacer los deberes. El arranque de las negociaciones de paz en el País Vasco, la convocatoria de elecciones autonómicas anticipadas en Cataluña, las diversas Operaciones Salida y la aplicación del nuevo carné de conducir por puntos, o la vigilancia de incendios forestales y los dispositivos especiales para casos de olas de calor, van a provocar que la playa, la montaña y la plácida lectura de libros tengan que esperar mejor ocasión en el caso de aquéllos sobre los que recaen responsabilidades directas en estas cuestiones.

Por P. A. N.

Las terceras vacaciones estivales de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno español pueden resultar más cortas e inquietas que las de hace un año. A la reciente crisis internacional desatada por Israel con sus ataques en Gaza y contra el Estado libanés, se suma la incertidumbre por el inicio de los primeros contactos entre representantes gubernamentales y de ETA para las negociaciones del proceso de paz. Todo apunta a que la segunda quincena de agosto será el momento en que se produzca el pistoletazo de salida.

Zapatero, coordinado en todo momento con la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, tiene confirmado que pasará sus días de descanso –todavía no se sabe cuántos- en Canarias. El último Consejo de Ministros prevacacional tendrá lugar el 28 de julio y, al menos hasta esa fecha, no se marchará. La importancia de los asuntos que han de ventilarse este atípico mes de agosto van a provocar que su atención y coordinación con su equipo sean aún más acusados. Lo que está claro es que el primer Consejo de Ministros tras las vacaciones se desarrollará el 25 de agosto, por lo que debe estar de regreso antes de ese momento.

Por su parte, la vicepresidenta aún debe encontrarse de vuelta en Madrid antes, puesto que el 24 de agosto ha de presidir la Comisión de secretarios de Estado y subsecretarios, preparatoria del Consejo de Ministros.

El Gobierno suele dejar cada año una especie de retén durante el mes de agosto. Además de un buen número de secretarios de Estado, subsecretarios y directores generales, en cuanto a los “mandos”, el año pasado les tocó “apechugar” al ministro de Industria, José Montilla, y a la ministra de Sanidad, Elena Salgado, pero para este año, aún no está decidido..

En el Ministerio del Interior no reconocen un comportamiento especial debido a que agosto tenga todas las papeletas para que el arranque de las negociaciones con ETA se produzca en este mes. Afirman que, dadas las características de su departamento, en el que se cubren áreas estratégicas que no se pueden desconectar, el ministro nunca está de vacaciones, propiamente dichas; “más que vacaciones, son escapadas”, nos aseguran. Ni antes su titular, y hoy al frente de Defensa, José Antonio Alonso, ni ahora Alfredo Pérez Rubalcaba se permiten “escapadas” de más de una semana. Además, en el ministerio se organizan turnos de guardia cubiertos por secretarios de Estado, subsecretarios y directores generales.

Lo que sí aseguran es que Rubalcaba no se marchará “el 1 de agosto, ni en esa semana y, desde luego, estará en Madrid mucho antes de la celebración del Consejo de Ministros –el 25 de agosto-. No estará en la ‘operación salida’, sino muy pendiente de ella”. Para el resto de los altos cargos del departamento, las condiciones serán muy similares.

Y, hablando de “operación salida”, la Dirección General de Tráfico también habrá de estar muy atenta al test de fuego para el nuevo carnet de conducir por puntos que suponen los millonarios movimientos circulatorios de agosto por las vías y carreteras españolas. Como todos los años, el director general, Pere Navarro, estará coordinando las operaciones de salida y de regreso. Nunca se ha tomado el mes entero de vacaciones y está en coordinación permanente con el Ministerio del Interior. Los días que se tome de asueto estará “cubierto” por el secretario general. De todos modos, Pere Navarro tiene experiencia directa en lo que significan unas vacaciones “chafadas”. En agosto de 2004, al poco de tomar posesión de su cargo, tuvo que regresar precipitadamente a Madrid cuando le sorprendió la huelga de las grúas, que se prolongó por varias semanas. Dentro del organigrama de la Dirección General de Tráfico, donde peor lo pasan en estas fechas es en la Subdirección de Circulación. Casi nadie se toma vacaciones porque coincide con la época del año de mayor cantidad de trabajo.

Otros ministerios, como el de Medio Ambiente o el de Sanidad, también tienen tareas específicas coincidiendo con la canícula. En este último departamento, pese a que las competencias sanitarias están transferidas a las comunidades autónomas, se establece un sistema de turnos para el subsecretario, el secretario general y los directores generales. Además de las habituales “olas de calor”, en esta ocasión toca estar muy pendientes de la aplicación por parte de las autonomías de los protocolos generales sobre la gripe aviar, de la que ya se ha detectado un caso en territorio nacional. En cuanto a operativos y necesidades, se da la circunstancia de que durante agosto, las comunidades autónomas con costa se convierten en receptoras de pacientes de otras y de ciudadanos extranjeros, por lo que se transforma en el mes con más trabajo del año y, por tanto, las vacaciones brillan por su ausencia.

El sistema de turnos se repite en Medio Ambiente. La proliferación de incendios forestales suele dar mucho trabajo y quebraderos de cabeza a sus responsables como, lamentablemente, pudo comprobar Cristina Narbona el año pasado con la tragedia de Guadalajara.

Otro que, prácticamente se ha despedido de sus días libres es el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos. El estallido de la crisis bélica por los ataques del ejército de Israel a su vecina Líbano y a los territorios palestinos de Gaza, han provocado la intensificación de la actividad diplomática, donde, en este caso, además, España ha comenzado a jugar un papel importante y diferenciado del de sus socios comunitarios, siendo la única nación occidental que ha condenado dichos ataques y reclamado mayor contundencia de la comunidad internacional para frenar la escalada y la pérdida de vidas inocentes. Junto a él , buena parte de su “plana mayor” deberá esperar mejor ocasión para relajarse junto al mar.

También será un agosto especial para la mayoría de los políticos catalanes, que, casi al finalizar el verano deberán afrontar una convocatoria electoral fijada para el 1 de noviembre. El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha acortado su periodo vacacional, precisamente por el incremento de actividad provocado por la convocatoria electoral. Sólo se marchará dos semanas al Ampurdán y mantendrá un contacto especial y permanente. Otro tanto sucederá con el consejero de la Presidencia, Joaquim Nadal, que verá acortado su descanso anual para hacer frente a los preparativos de la inminente cita con las urnas.

El consejero de Relaciones Institucionales de la Generalitat, Joan Saura, recortará sus días libres a sólo diez, y en su departamento aseguran que “estará yendo y viniendo si es necesario, y permanentemente localizable”. Esas vacaciones serán en la primera quincena, puesto que el 15 de agosto estará de regreso para asistir a las fiestas del barrio de Gracia de Barcelona, de donde es originario, y ya no se volverá a marchar.

Otro tanto va a suceder en los partidos catalanes. El dirigente de Convergencia i Unió Artur Mas no tendrá más de un par de días sueltos. El resto del mes lo pasará acudiendo a diversos actos por todo el territorio catalán y visitando poblaciones, en lo que constituirá una auténtica precampaña electoral. Josep Antoni Duran i Lleida “no va a salir del país”, según nos comentan en la sede de Uniò Democrática de Catalunya. Tiene previsto acudir a las fiestas mayores de los barrios de Gracia y de Sans en Barcelona, los días 17 y 21 de agosto y todo el tiempo estrá pendiente para coordinar la precampaña. Estas serán unas vacaciones diferentes alas que tuvo el año pasado. El secretario general de UDC, Josep María Pellegrí, tendrá un programa similar. Aunque en agosto no hay programados actos políticos propiamente dichos, ambos tendrán mayor presencia en eventos y fiestas por todo el territorio de Cataluña.

En Esqerra Republicana de Catalunya “estamos con las pilas puestas”, según aseguran a El Siglo. Josep Lluis Carod Rovira no dispondrá de más de diez días de vacaciones, y además, los pasará en la costa catalana. Por su parte, Joan Puigcercós ya disfrutó de sus vacaciones escalando –una de sus actividades favoritas-, aunque sólo durante una semana. Ya está plenamente reincorporado a la actividad política y no volverá a marcharse. Durante todo el mes asistirá a gran cantidad de actos y encuentros con su militancia. Mientras, en el PSC no reconocen haber adoptado disposiciones especiales este año. Se respetarán, como siempre, los turnos de vacaciones habituales y se mantendrá la coordinación que siempre se emplea en estas fechas.

En el terreno de la política nacional, los que más van a ver alterado su descanso estival son  la dirección del Partido Socialista, tal vez, porque sus responsabilidades de gobierno provocan que tengan más frentes abiertos. En la Ejecutiva Federal del PSOE quedarán de guardia algunos de sus pesos pesados durante el primer tramo del mes. Se quedarán en Madrid a plena disposición Diego López Garrido, Carme Chacón, Pedro Zerolo y Soraya Rodríguez. La parte central del mes estará cubierta, entre otros, por Álvaro Cuesta, Trinidad Jiménez, Alfonso Perales y Óscar López. La última semana verá el regreso de varios dirigentes, de todos los ministros, secretarios de Estado y subsecretarios, y también del secretario de Organización socialista, José Blanco, que pasará unos días libres en su Galicia natal.

En cuanto a los grupos parlamentarios, el portavoz socialista en el Congreso, Diego López Garrido, hará doblete y quedará al frente de las eventuales actuaciones en las Cortes durante la primer quincena. La segunda será responsabilidad del secretario general del grupo, Julio Villarrubia. En cuanto a las “guardias” en el Parlamento Europeo, quedará de retén la portavoz del Grupo Socialista en la Comisión de Derechos Humanos y portavoz adjunta de la Delegación Española, Elena Valenciano, que, con toda probabilidad, deberá hacerse cargo durante agosto de algunas sesiones relacionadas con asuntos migratorios y de la investigación de los vuelos secretos e ilegales de la CIA en Europa para el traslado de presos islamistas a cárceles ilegales y a la base de Guantánamo (Cuba).

En el principal partido de la oposición aún no se ha decidido quiénes se quedarán a cargo del Grupo parlamentario en el Congreso. En cuanto a la dirección del partido Mariano Rajoy y  Ángel Acebes permanecerán en contacto permanente, según informan en su sede, aunque todavía se desconoce el destino y la duración de sus vacaciones. La práctica habitual en el PP durante los agostos precedentes es el establecimiento de un turno de guardias por semanas en el que rotan todos los secretarios ejecutivos.

Con ‘agostidad’ y alevosía

Agosto es el mes en el que tradicionalmente se da la menor actividad política del año. Pese a que los hábitos vacacionales de los españoles están cambiando –y mucho- en los últimos años, con una distribución más escalonada de los tiempos de descanso a lo largo de todo el año, el octavo mes del calendario continúa concentrando la mayor parte del ocio anual y, especialmente en el funcionamiento de las distintas administraciones públicas y de los partidos políticos.

Es por eso que, en ocasiones, algunos gobiernos centrales, autonómicos o municipales, han aprovechado el menor nivel de atención pública sobre sus actividades, para poner en marcha determinadas disposiciones “impopulares”, o acometer obras, proyectos o decisiones que no gozan de la simpatía mayoritaria de los ciudadanos, o que pueden ir acompañadas de una cierta polémica no deseada.

Casualidad o no, o, tal vez, por imponderables, lo cierto es que el mes de agosto que se avecina también tendrá su ración de asuntos polémicos que escaparán en parte de la “vigilancia” mayoritaria. Uno de los ejemplos más claros lo constituye el inicio de las negociaciones formales entre el Gobierno del Estado y ETA. Pese al anuncio nítido del Ejecutivo en este sentido, efectuado, además, de modo solemne por el propio presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, también dejaba claro el inquilino de La Moncloa que en esta ocasión, por la prudencia que aconseja un asunto tan delicado, no se darían facilidades para un escrutinio de luz y taquígrafos. La frontal oposición del Partido Popular, acompañada de constantes descalificaciones, denuncias ante los tribunales y una retórica alarmista hasta el extremo, tampoco facilita demasiado la labor. En fuentes gubernamentales se confirmaba la pasada semana que el proceso se iba ralentizar, en parte por la prudencia ya mencionada, en parte por la necesidad de analizar las últimas aseveraciones públicas del entorno de Batasuna y de la propia ETA, en una línea alejada de la esperada por el Ejecutivo, y en parte también, para que el arranque de un proceso tan polémico que está siendo utilizado como arma arrojadiza por la oposición, no tenga demasiado impacto en la opinión pública.

Algunas voces habían fijado el final del presente mes de julio como el momento esperado para el inicio de las primeras rondas. Sin embargo, todo parece indicar que no será, al menos, hasta la segunda quincena de agosto cuando se pueda tener una primera toma de contacto entre los equipos negociadores de las dos partes. De hecho, aún no ha sido hecho pública la identidad de sus integrantes, pese a que en el Gobierno sí tienen decidido quiénes llevarán el peso directo en los contactos. Por parte de ETA parece que la decisión aún no es definitiva, puesto que, en caso de estar asignadas las personas, la práctica habitual de la organización suele pasar por hacerlo público de algún modo. Dado que el presidente del Gobierno también anunció que las primeras informaciones sobre el desarrollo y los avances negociadores serían comunicados a los grupos parlamentarios a través del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a finales de septiembre, la lógica invita a pensar que los primeros contactos deben producirse, precisamente entre agosto y septiembre.

Otra cuestión polémica que parece incomodar al Gabinete, y por la que han estado pasasndo de puntillas desde hace casi dos años, es el proyecto de ley para la Recuperación de la Memoria Histórica. Tras incumplir en tres ocasiones los plazos que el mismo Gobierno se había fijado para su presentación en el Parlamento, al cierre de esta edición, aún no se había decidido si se llevaría al penúltimo o al último Consejo de Ministros el asunto. La razón de esperar hasta el último momento y la llegada del mes de inactividad política para esta presentación estaría relacionada con la polémica que el Partido Popular pretende originar en torno a esta ley, acusando al Gobierno de “revanchismo” y de remover el pasado para reabrir las heridas de la Guerra Civil –que en estos días ha cumplido 70 años desde su comienzo-. Por lo que se ha ido conociendo a través de filtraciones sobre el texto final, éste tampoco complacería a los socios parlamentarios de izquierdas del Gobierno, IU y Esquerra Republicana de Catalunya, ni a las múltiples asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica que existen en nuestro país, que esperaban una redacción mucho más ambiciosa. Al parecer, el proyecto definitivo que será presentado ha sido muy suavizado en su elaboración final. Tras casi dos años de funcionamiento de una Comisión Interministerial para su redacción, presidida por la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, en la que se habrían estudiado más de 700 documentos y se habrían recibido las alegaciones de más de 40 de las mencionadas asociaciones, apenas va a dar satisfacción a las reivindicaciones de estas últimas. El proyecto tratará de hacer un reconocimiento a las víctimas de ambos bandos, hará apelaciones a la reconciliación, y no resolverá asuntos clave como la anulación de los juicios sumarísimos del franquismo o la desaparición de la simbología franquista de las calles de pueblos y ciudades españolas –asombrosamente, muy abundantes tanto tiempo después y tras casi 30 años de democracia-. En cambio, sí parece que se producirá un reconocimiento expreso a las víctimas y represaliados de los últimos años del régimen dictatorial, se apoyará la localización y exhumación de las fosas comunes y se reagruparán en un archivo público los documentos de la represión. Aunque la mayoría de las reivindicaciones de las asociaciones no se verán satisfechas en este texto –al menos, tal y como se va a presentar, aunque cabe la posibilidad de que otros partidos introduzcan enmiendas durante la tramitación parlamentaria, que sean aceptadas por el Grupo Socialista-, al menos han recibido recientemente cerca de tres millones de euros en subvenciones para sus actividades, como muestra de respaldo por parte del Gobierno.

Otro asunto importante que probablemente se ventilará durante el transcurso del mes de agosto es, nada menos que la decisión de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) acerca de la OPA del grupo E.ON sobre la compañía eléctrica Endesa. Todo parece indicar que el pronunciamiento de la CNE sobre la oferta de la empresa alemana podría producirse entre mediados y finales de agosto. Por lo pronto, la directora de este organismo, Maite Costa, habría dado instrucciones claras a los técnicos y a casi todos los trabajadores de la entidad para que no solicitasen sus vacaciones hasta que el expediente referente a la oferta de E.ON para la compra de Endesa quedase resuelto.

También parecen tener la misma intuición en todas las compañías afectadas por esta decisión tan importante. El presidente de Gas Natural –la compañía rival de E.ON por la adquisición de Endesa-, Salvador Gabarró, no se alejará del territorio nacional durante sus vacaciones, que pasará en la costa catalana. Tampoco se marcharán muy lejos para su ocio estival Manuel Pizarro, presidente de Endesa (quien prefiere nítidamente la opción de E.ON), ni Antoni Brufau, presidente de Repsol, y uno de los “cerebros grises” de la primera OPA por Repsol, presentada por Gas Natural. Ambos reducirán el tiempo de sus vacaciones y las pasarán también en territorio español.

El futuro, en parte, en sus manos, por Enric Sopena


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