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Nº 673 - 10 de julio de 2006

Zapatero pide calma: ni crisis de Gobierno ni adelanto electoral

Presi... Zen

“Calma, calma”, les dijo a los periodistas el presidente del Gobierno cuando hace un par de semanas le acosaban en el Congreso para que dijese cuándo anunciaría los contactos con ETA. Ahora, después de realizado el esperado anuncio, a quienes ha mandado un mensaje reclamándoles sosiego ha sido a sus compañeros del PSOE. Fiel a su pausado estilo, calificado de “zen” por la revista Time, Zapatero ha asegurado que no remodelará el Gobierno para lo que queda de legislatura más allá de la sustitución puntual de Montilla, que esta semana será proclamado candidato del PSC a las elecciones catalanas, o de López Aguilar, si termina de convencerse que ha de ser el candidato en Canarias. Tampoco adelantará las elecciones. En el PSOE, donde se clama desde hace tiempo por un relevo de los ministros más quemados, han encajado el anuncio como una “oportunidad perdida” aunque confían en las autonómicas y municipales y en que el proceso de diálogo con ETA no descarrile antes de las generales. El presidente, de nuevo, es el que controla los tiempos. Y no le gusta el estrés.

Por Inmaculada Sánchez

Hay que desdramatizar las crisis de gobierno. Se acabaron los cuadernos azules  o los cuadernos rojos... Simplemente se sustituye a alguien cuando es necesario, y ya está. Esa es la nueva doctrina de Moncloa”. Quien la explica es un diputado socialista bien relacionado con el Palacio presidencial.

Zapatero ha arrojado un jarro de agua fría, con deliberada intención de relajar sus expectativas, a sus compañeros de partido que comenzaban a ponerse nerviosos mirando al calendario. Y no es que en Moncloa no lo miren, pero el presidente lo ve de otra manera.

En Ferraz y en las principales sedes territoriales del Partido Socialista llevan ya meses preparándose para la crucial cita de las elecciones autonómicas y locales de mayo de 2007, última convocatoria previa a las generales que, caso de concluir la legislatura, tocan en marzo de 2008. En los cálculos de los estrategas electorales socialistas este verano de 2006 se presentaba, pues, trascendental para encarar el tramo final de la legislatura, aún más, si cabe, después de los malos momentos pasados durante la tramitación del Estatut de Cataluña, felizmente superados tras el referéndum.

El presidente ya había realizado una primera mini-crisis con motivo de la salida de Bono del Ministerio de Defensa y, sobre todo, para ubicar a Pérez Rubalcaba al frente de Interior, que incluyó la “sorpresa” de relevar a San Segundo al frente de Educación para alegría tanto de Ferraz como del mundo universitario.

Ahora “tocaba”, pensaban tanto en el grupo parlamentario como en el partido, remozar el Gabinete para que el año y medio largo que resta hasta las generales transcurriera sin la rémora de ministros como los titulares de Vivienda, Maria Antonia Trujillo, Cultura, Carmen Calvo, e,incluso, Exteriores, Miguel Angel Moratinos, los peor valorados según los sondeos. La perspectiva, como es lógico, había animado el banquillo.

Otras fuentes socialistas también sopesaban otro escenario: que el presidente tuviera en mente adelantar las elecciones para “aprovechar” el impacto positivo en la población de las expectativas del proceso de paz abierto en el País Vasco antes de que alguna eventualidad lo echara a perder. En tal caso, se entendería que no quisiera tocar el Gabinete para unos pocos meses (ese posible adelanto haría coincidir las generales con  las autonómicas y municipales de la primavera del año próximo).

Finalmente, ni lo uno ni lo otro, les ha dicho el presidente desde Nueva Delhi, poco antes de embarcar para asistir a los funerales por las víctimas del accidente del metro de Valencia. Ni crisis, ni adelanto electoral. Las cosas, en la cabeza de Zapatero llevan otro ritmo y otra lógica. Ahora, dicen desde Ferraz, ya estamos todos en manos del proceso de paz.

Quienes intentan acuñar para sí el calificativo de “zapaterólogos”, si es que así pueden llamarse quienes estudian el porqué de los pasos del presidente, señalan que con esta inmovilidad del Gabinete Zapatero se ha lanzado a jugar casi todas sus bazas en el “frente de Euskadi”. La paz, pues, pasa a convertirse, si no lo era ya, en el eje del final de  la legislatura.

Consciente de ello, y de lo que valen los gestos y las imágenes, el presidente quiso dejar, en su reciente visita relámpago a La India, un significativo mensaje en el libro de visitas del mausoleo de Mohatma Gandhi. “Paz. Vivir en paz. La más grande utopía universal. Con emoción y admiración... a Gandhi, de España, un país en paz, un país para la paz”. La frase fue recogida por todos los medios de comunicación que le acompañaban. Pese a su escaso interés por las visitas internacionales y a lo corto de ésta Zapatero consiguió traerse algo del viaje.

La “crisis de Bono” no fue así. Quienes más cerca están del presidente ya habían detectado que sus intereses políticos iban reduciéndose cada vez más y casi en exclusiva a la búsqueda del final de ETA durante la anterior crisis de Gobierno.

Al contrario de como José Bono explicó su salida del gobierno, tal como Moncloa le permitió, la crisis, según fuentes solventes, habría tenido un detonante de mayor fuerza que la pactada marcha del titular de Defensa. “Es la necesidad de Zapatero de que Rubalcaba entre en Interior la que precipita los cambios, no Bono”, señalan las fuentes citadas.

De acuerdo con esta explicación, el ex ministro de Defensa habría negociado con el presidente su marcha para antes del verano, sin fijar fecha exacta. En ese momento entraría Rubalcaba en Interior y Alonso se haría cargo de Justicia ya que, para esas fechas, López Aguilar tendría asumido que “debía” ir de candidato a Canarias. Defensa quedaría en manos del segundo de Bono, el Secretario de Estado, Francisco Pardo.

Sin embargo, al presidente le urge la llegada de Rubalcaba a Interior. López Aguilar, en esa primera semana de abril, sigue resistiéndose a dejar de ser ministro y el presidente continúa siendo sensible a sus deseos, lo que “obliga” a que Alonso llegue a Defensa para continuar dentro del Gabinete. Como “compensación”, el ex ministro de Interior ha mantenido a Pardo en la Secretaría de Estado y a algunos de los principales colaboradores de la etapa-Bono.

Así las cosas, el próximo relevo de Montilla sólo ha podido movilizar a candidatos catalanes, dado que Zapatero ya ha hablado de que será “un catalán” su sustituto, dejando para un incierto futuro otras posibilidades, como la de Javier Fernández, secretario general de la Federación Asturiana del PSOE, ingeniero y ex consejero de Industria del Principado además de uno de los barones territoriales de confianza del presidente.

El nombre se conocerá la última semana de agosto, según ha dicho el propio presidente, y la lista de candidatos ha ido reduciéndose según han pasado los días. El anuncio de Zapatero de que será un catalán quien sustituya a Montilla ha sido un tácito reconocimiento de que será el PSC y su líder, el todavía ministro, quien tendrá “voz y voto” para sugerir su sucesor. De acuerdo con este argumento las posibilidades se reducen aún mas.

Según fuentes  solventes del PSC quien más posibilidades acumula es Joan Rangel, actual delegado del Gobierno en Cataluña.

Alcalde del municipio barcelonés de  Caldes d´Estrac durante más de veinte años en diferentes legislaturas, se le considera un hombre de confianza de Montilla ya que ocupó el puesto de secretario de  Organización del PSC cuando el ministro era primer secretario. Actualmente ocupa el puesto de responsable del área institucional del partido de los socialistas catalanes.

Fente a su candidatura han sonado otras aunque desde el mismo PSC se les resta posibilidades. La más solvente, la del actual conseller de Economía, Antoni Castells, se vería invalidada ya que el propio Montilla quiere contar con él como número dos de la lista a las autonómicas catalanas. “Montilla tiene a su favor como candidato no haber participado en el Tripartito pero llevar como segundo a Castells, que es el auténtico “padre” del sistema de financiación del Estatut y uno de los consellers que se “han salvado” del desprestigio del Govern es una garantía”, explican desde la sede de la calle Nicaragua en Barcelona.

Si Castells se presenta a las autonómicas no puede ser ministro y algo parecido le ocurre al otro candidato con más posibilidades, el también catalán y Secretario de Estado de Economía, David Vegara. “Si Zapatero admite que el nuevo ministro de Industria sea catalán, y del PSC, obviamente, no vamos a “desplazar” a Vegara, porque perderíamos un puesto importante en el área económica del gobierno”, explican desde la calle Nicaragua.

Puede haber nombres ocultos de algún diriente más técnico dentro del mundo económico pactados entre Montilla y Zapatero pero en el PSC desconfían de que su todavía ministro, llevado por las circunstancias a ser cartel electoral sin garantía de victoria a los próximos comicios catalanes deje el nombre de su sucesor en manos de alguien alejado de su influencia.

Mientras en Cataluña dan por descontado que seguirán con “su” ministro de Industria, otras carteras respiran una inestable certidumbre. A pesar de que las palabras de Zapatero han dejado claro que no pretende mover más sillas del Consejo de Ministros la todavía abierta designación de candidatos en algunas alcaldías importantes y la mala imagen de algunos miembros del Gabinete aún permite “soñar” en algunas sedes socialistas.

Otros elementos imprevistos, como la salud de la titular de Cultura, la malagueña Carmen Calvo, que ha estado un mes de baja médica debido a una intervención ginecológica que tuvo que adelantarse  sobre la fecha prevista por problemas de última hora han dejado vía libre a especulaciones sobre su dedicación al cargo e, incluso, a su posible petición de relevo que han sido, por el momento, desmentidas desde el propio Ministerio.

En el PSOE el departamento que más preocupa es el de Vivienda, quizá el que alberga un mayor contenido de promesas electorales y del que menos resultados se tienen.

 Las recientes movilizaciones de jóvenes, con sentadas espontáneas en grandes ciudades como Madrid, convocadas vía mensaje de móvil sin la ayuda del PP, han puesto en alerta a las sedes socialistas. El voto jóven fue fundamental en el triunfo del PSOE en marzo de 2004 y la frustración que puede acarrear una política de vivienda sin resultados tangibles poco antes de las elecciones generales tiene “de los nervios” a los equipos  electorales del PSOE.

Como tantas veces ocurre en política, la pésima imagen de la titular del Ministerio, la extremeña Maria Antonia Trujillo, está jugando, al margen de su gestión, no sólo en su contra, sino en contra de todo el Partido Socialista que reclama a gritos un recambio aunque ya sin posiblidades de éxito, vistas las declaraciones del presidente.

En algunas sedes, sin embargo, no pierden las esperanzas al señalar la sorpresa del relevo de Maria Jesús San Segundo en la “crisis de Bono”, que nadie esperaba. Entonces fue la presión del mundo de la universidad y, en concreto, del lobby de los rectores, mayoritariamente progresistas y cercanos al PSOE, quien consiguió que el presidente sustituyera a la ministra de Educación. “¿Quién te dice que, si López Aguilar, finalmente, es relevado, no se vea acompañado por algún otro ministro”, argumentan en determinados foros socialistas. Si tal cosa ocurriera, en Ferraz lo festejarían ya que sus sondeos y estrategias de cara a las próximas citas con las urnas pasan por una mejora de la imagen del Gobierno en su conjunto. “No basta sólo con Maria Teresa”, argumentan en determinadas sedes conscientes del papel que el presidente viene reservando e incrementando cada día que pasa en la vicepresidenta como auténtica responsable del día a día del gobierno.

Zapatero, sin embargo, considera que el tiempo, como le ha ocurrido hasta el momento, le vendrá a dar la razón. El Estatut pasó, y ni del PSOE ni España se rompió. Ahora llega el turno del diálogo con ETA. Y si Rubalcaba no falla puede que ZP pase a la historia de este país. Por supuesto, con mayoría absoluta tras las próximas elecciones.

¿Convencerá a López Aguilar?

La única incógnita que ha dejado abierta el presidente del gobierno tras sus comentarios a los periodistas en su reciente viaje a La India es el destino final del ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.

“Tengo algunas contradicciones” en torno a López Aguilar, llegó a decir Zapatero. El presidente le ha concedido así un inusual espacio en el lugar donde habitan las decisiones monclovitas que tiene a José Blanco, secretario de Organización del PSOE, “de los nervios”.

El dirigente socialista y máximo responsable de la estrategia electoral del partido hace tiempo que se decantó, vistos los sondeos, por Juan Fernando López Aguilar como el mejor candidato para intentar arrebatar el gobierno de las islas a Coalición Canaria, que ha gobernado intermitentemente con el apoyo del PP o sin él en los últimos años.

“Ahora hay posibilidades de conseguir el gobierno, aunque sea pactando con CC e, incluso, solos”, aseguran desde Ferraz.

Es por eso que Blanco, en un también inédito ejercicio de presión, llegó a citar expresamente al ministro de Justicia hace ya casi un mes como “un magnífico candidato” para la presidencia canaria.

Sabido es, porque el propio ministro no lo disimula, que el titular de Justicia no tiene ninguna gana de abandonar su puesto en Madrid. Y sus pasos dados desde que Zapatero consiguió el liderazgo del PSOE hablan por sí mismos de su especial apego a la política nacional.

No sólo ejerció como uno de los miembros destacados del grupo aglutinado en torno a la candidatura de Zapatero a la secretaria general del PSOE antes de 2000, el llamado “Nueva Vía”. En los duros años de oposición fue el hacedor del denostado, dentro del PSOE, “Pacto por las Libertades” suscrito con el PP y que tantas veces ha sido transgredido por el partido hoy liderado por Mariano Rajoy.

 Zapatero ha demostrado desde entonces una especial “debilidad” por el canario casi sin paragón con ningún otro miembro de su equipo. Para empezar, su interés en ser el titular de Justicia “desplazó” al amigo personal de Zapatero, el leonés José Antonio Alonso, a la cartera de Interior, cuando el juez y miembro del Consejo General el Poder Judicial también aspiraba al cargo.

Para continuar, cuando, tras la victoria de 2004, Zapatero pudo confeccionar con total libertad su lista para la ejecutiva federal del partido en el 36 congreso y pretendía que no figurase en ella ningún ministro sus intenciones se fueron al traste por la presión de los catalanes, que pretendían que José Montilla, su líder, figurase en tan selecto club.

El ya presidente aceptó, pero no sólo hizo la “excepción“ con el titular de Industria, sino que incluyó también al ministro de Trabajo, quien había sido su mano derecha durante todos los años en la oposición, Jesús Caldera, y, para sorpresa de muchos, al canario Juan Fernando López Aguilar.

Zapatero ha dicho de él que es un “sobresaliente politico”, y que, dadas sus “extraordinarias cualidades políticas y humanas”, lamentaría perderle como miembro del Consejo de Ministros. Pero también que sería el mejor candidato de su partido para la presidencia de Canarias.

Las palabras de Zapatero están teniendo estos días diversas interpretacines. Hay quien entiende que han sido un nuevo ejercicio de presión sobre el canario para que se pliegue a los deseos del partido, y quien ha visto en ellas un tácito reconocimiento del “poderío” de López Aguilar sobre las decisiones del presidente quien le ha dejado una puerta abierta para continuar siendo ministro.

Caso de que, finalmente, Zapatero no logre convencerle durante sus vacaciones en la finca La Mareta, en la isla de Lanzarote, donde ha dicho que hablará con él sobre el asunto, otro candidato probable sería José Segura, actual delegado del Gobierno en el archipiélago y también miembro del grupo de diputados que apostó por Zapatero desde el primer momento. En su día figuró en las quinielas como posible ministro de Fomento, ya que era el portavoz del grupo socialista en el Congreso en los temas de infraestructuras y transporte pero la cuota andaluza y femenina le cerró el paso con Magdalena Álvarez.

Precisamente el nombre de la titular de Fomento había circulado como otro posible cambio del Gabinete para hacer frente a alguna candidatura en las municipales, en su caso la de la alcaldía de Málaga, pero las palabras del presidente han cerrado las puertas.

En el PSOE, pues, se afanan en las capitales en las que sólo un concejal les separa de la victoria frente al PP, aunque sea en coalición con IU u otras fuerzas locales.

Entre ellas se encontrarían Granada, Jaén y Almería, en Andalucía, Valladolid, Zamora y Soria, en Castilla y León, así como Santander, Logroño, Vigo o Alicante. Más difícil se presentan Valencia, aunque el partido ha conseguido a Carmen Alborch como candidata, o Madrid, donde es más que probable que repita Trinidad Jiménez.

Los líderes del PP se engañan a sí mismos, por Enric Sopena


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