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Lista Pensamiento
Nº 703 -10 de julio de 2006

“La Faz de la Eternidad”, ambiciosa restauración y extraordinaria exposición de arte sacro en Alicante

LA CARA DE CRISTO A LO LARGO DE LA HISTORIA

L as edades del hombre”, una iniciativa de la Junta de Castilla y León en colaboración con la Iglesia de la región  han creado escuela. La Generalitat Valenciana ha dicho: ¿Por qué no aquí?. Y le sobraba razón pues no será porque falten en esta tierra de Dios iglesias, curas, obispos, cardenales y hasta papas. Con 41 cardenales - y 2 papas - la región valenciana es la primera de España en purpurados. Alejandro Font  de Mora, consejero de Cultura, Educación y Deportes,  un peso pesado en la Generalitat Valenciana ha desarrollado un programa sumamente ambicioso por medio de una fundación ad hoc denominada “La luz de las imágenes”. La idea fuerza consiste en llamar la atención urbi et orbe sobre la riqueza artística de esta comunidad. Hasta ahora se han celebrado cinco ediciones que arrancaron en 1999 en Valencia y siguieron en años sucesivos en Segorbe, Orihuela, Sant Mateu y este año en Alicante bajo el rótulo de “La Faz de la Eternidad”.

Alicante, 2006 responde a un leit motiv de una fuerza sublime no exenta de interés incluso para los no creyentes: la Santa Faz, la representación del rostro de Cristo a lo largo de la historia; cómo imaginaban los artistas la imagen de Dios hecho hombre. Para esta representación, los organizadores del evento han traído de distintos puntos de España obras que enriquecen esta visión humana de Dios a lo largo de la historia. Son especialmente interesantes los iconos rusos, las obras de El Greco y de Zurbarán  así como los cuadros, documentos, tapices   y orfebrerías traídos del Vaticano, Italia,  Nueva York  así como de ciudades españolas como Barcelona, Bilbao, Jaén, Madrid o Sevilla.

Es un itinerario artístico que recuerda el del Santo Grial que tanto juego ha dado en la historia y que arrasa en los best seller narrativos de hoy. La Santa Faz tiene más fuerza y es doctrinalmente más ortodoxa; es el rostro de Cristo que la tradición señala que quedó grabada milagrosamente en el paño que la Verónica colocó en el rostro del hijo de Dios para enjugarle en sudor. El núcleo fundamental de la exposición se sitúa naturalmente en el Monasterio de la Santa Faz, a pocos kilómetros de la capital alicantina que disputa a otros centros religiosos el honor de poseer la auténtica reliquia. No puede verse directamente el rostro del Nazareno que al parecer fue expuesto al público en el siglo XIX pero se encuentra en el interior de un bello relicario situado en el altar que preside un camarín con las muestras pictóricas más bellas del Seiscientos valenciano.

La iniciativa nace de cuando el actual presidente de la Generalitat Francisco Camps era conseller de Cultura. El gobierno valenciano  ha realizado una fuerte inversión no solo para la restauración y exposición de muebles, objetos, esculturas y pinturas  religiosos sino también en lo que a la restauración de templos y de su entorno urbano se refiere: plazas, calles y edificios privados colindantes. En cada una de las cinco ediciones han trabajado del orden de 30 arquitectos y unos cien restauradores   y van invertidos más de 40 millones de euros. Ya han visitado esta exposición más de millón y medio de personas. La quinta edición – la alicantina – en la que ya se han invertido 14 millones de euros, se han expuesto 300 piezas artísticas  de las que unas 200 son  restauradas para la ocasión.

La exposición transcurre sobre un trípode espectacular: la Basílica de Santa María, la concatedral de San Nicolás y el referido Monasterio de la Santa Faz. La Basílica de Santa María es el templo más antiguo de la ciudad levantado sobre la mezquita mayor del Alicante árabe. La restauración permitió recuperar la totalidad de las fachadas del templo que estaban muy deterioradas, mostrar el color primitivo de la nave central y de todas las capillas. La restauración de la concatedral es espectacular, era completamente oscura y se ha recuperado con la restauración del primigenio blanco deslumbrante de las canteras alicantinas.  Todos los retablos distribuidos en las diferentes capillas han sido restaurados, las piezas han recuperado su esplendor y policromía original pudiéndose contemplar tal como las concibieron sus creadores.

La exposición culmina en el Monasterio de la Santa Faz, lugar de encuentro con la reliquia. Según la tradición, este antiguo icono es uno de los tres velos con que la Santa Verónica limpió el rostro de Cristo. Procedente de Constantinopla, la tela fue ofrecida en 1453 por familiares del emperador de Bizancio al papa Nicolás V. En 1483 fue llevada a Venecia desde donde volvió de nuevo a Roma. Mosén Pedro Mena, cura por aquel entonces del termino municipal de San Juan lo llevó a Alicante tras habérsela regalado un cardenal italiano agradecido por las atenciones mostradas hacia él cuando visitó la ciudad. La leyenda cuenta que en ese mismo año y con motivo de una de las severas sequías que sufre el campo alicantino, se hicieron rogativas y se sacó el lienzo en procesión. El padre Villafranca que llevaba la reliquia, sintió repentinamente tal peso que creyó que se le caía la santa reliquia solicitando auxilio de inmediato. En este instante una lagrima brotó del ojo de la santa faz y a continuación la lluvia se hizo presente.

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