Hemeroteca Lista Mundanal ruido
Nº 703
10/7/2006

Montenegro, Presevo, Kosovo, etc...


Cronológicamente después de Montenegro viene el VaIle de Presevo y, un poco más allá, está Kosovo. En. este año la caminata política por los restos de la antigua Yugoslavia y una Serbia que nadie sabe hasta dónde encogerá, no ha llevado físicamente muy lejos pero el trecho ha sido muy largo en la cultura y la historia. Tan lejos estamos de lo que hace poco tiempo eran los Balcanes que nos hemos visto obligados a hacer de cartógrafos para poner al día nuestros mapas, a caminar en el tiempo y en el espacio. Bueno, en realidad no hemos actualizado mapas, lo que hemos hecho es desempolvar los mapas antiguos, como poco los otomanos o los del Imperio Austro Húngaro y del Sacro Imperio Romano Germánico incluso, cuanto más viejos mejor, que ahora vuelven a ser actuales, en los que destacaban Montenegro y Kosovo y el Valle de Presevo que tenía más realce. Lo perdió y ahora lo recupera, en la perspectiva de lo que ocurriría en Kosovo de aquí a fin de año yen mayo ocurrió en Montenegro. Los albaneses, la mayoría en el Valle de Presevo, casi prestan más atención a Pristina que a Belgrado.

Es probable que Kosovo obtenga la independencia, también lo es que Belgrado pretenda su partición. Los albaneses del Valle de Presevo parecen haberse conformado hasta ahora en desarrollar su cohabitación con los serbios, aunque en el sur de Serbia no faltan tendencias favorables a la unión con un futuro Kosovo independiente y albanés en su mayoría, posible preámbulo de una Gran Albania. Que estos albaneses permanezcan dentro de Serbia depende de manera muy directa del abandono por parte de Belgrado de toda voluntad de partición de Kosovo. Pero a nivel local se representan todas las opciones, y por supuesto las extremadamente nacionalistas, con virulentos sentimientos anti serbios o anti albaneses. Con frecuencia Belgrado ve las cosas del Valle de Presevo a través de las gafas de Kosovo, tratando a los albaneses como a una población hostil, y los políticos albaneses a menudo se quejan de las promesas incumplidas, sobre todo en cuanto al desarrollo económico, las dificultades de integración con los serbios y la desconfianza manifiesta de Belgrado.

De momento, una firme y constante presión internacional ha permitido el control de las tensiones étnicas, con un respeto a los derechos humanos y unas actuaciones de los servicios policiales que se han mantenido a niveles internacionales aceptables. El pasado 4 de junio las elecciones en los tres municipios, Presevo, Bijanovac y Mevdedja, proporcionaron indicaciones bastante claras sobre las actitudes de serbios y albaneses en el Valle, así como sobre la posibilidad de que el destino de Kosovo tenga efectos desestabilizadores de alcance regional. En el Valle de Presevo se ha instalado todo un microclima político que ciertamente se relaciona con Pristina y Belgrado pero que de alguna manera ha cobrado una entidad propia. Todas las opciones se manejan y quedarán revueltas si predominan las intenciones políticas orientadas a atizar ilusiones, deseos de revancha y rencores comunitarios diversos, que pueden galvanizarse en torno al destino de Kosovo, para desatar los proyectos de la Gran Albania , con la unificación de las zonas albanesas que actualmente se encuentran en Macedonia, en Kosovo y el sur de Serbia.

Como consecuencia de Kosovo, y sin olvidar Montenegro, puede registrarse en el Valle de Presevo un creciente antagonismo entre facciones albanesas, o entre serbios y albaneses. Por eso conviene fijarse en ese valle tan pequeño y hermoso que hasta ahora no había llamado especialmente nuestra atención, pero que tiene una potencial carga política explosiva y es un posible caudal de rivalidad étnica para la misma zona pero incluso también para Kosovo y Macedonia. Ya lo advirtió en 2001 el enviado especial de las Naciones Unidas, Carl Bildt. Pero lo que suceda en el Valle de Presevo dependerá quizás menos de la actitud de sus albaneses que de la respuesta de las autoridades serbias a la eventual independencia de Kosovo. Esta respuesta puede ser mucho más visceral y violenta que la registrada ante la independencia de Montenegro, recibida con estupor y confusión por Belgrado. Sin que falten armas y grupos paramilitares, hay un escenario a evitar de renovada limpieza étnica, venganza y derramamiento de sangre por la pérdida de otro territorio, o por la búsqueda de la partición de Kosovo, que generaría la enésima guerra balcánica y enajenaría de manera muy dolorosa a serbios y albaneses, todos dedicados otra vez a la cartografía política, sin excluir la violación y el asesinato, étnicamente correctos para algunos.

Ignacio Rupérez

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