Hemeroteca Esta semana
Nº 703
10/7/2006

Joan Puigcercós, secretario general de ERC

"MONTILLA ES PEOR CANDIDATO QUE MARAGALL"

Después de poco más de dos años en el Congreso de los Diputados, los de esta legislatura como portavoz del grupo de Esquerra Republicana de Catalunya, su secretario general, Joan Puigcercós, regresa a Cataluña como número dos de la candidatura de ERC a las elecciones del próximo otoño formando tándem con Josep [luís Carod-Rovira. A pesar de que ya se ha empezado a hablar de él como sucesor, asegura que Carod "aún tiene cuerda para muchos años", y aunque echará de menos el alto voltaje político de la Cámara baja, se va "con ganas". Sobre la posibilidad de pactos de Gobierno asegura que ERC tiene las puertas abiertas para alcanzar "acuerdos con unos o con otros" y que tratará de evitar "un pacto CiU-PP". De José Montilla dice que, aunque es mejor gestor que Pasqual Maragall, es peor candidato, pero reconoce que "es una persona con la que se puede trabajar".

Por Virginia Miranda

—Se marcha como número dos de la candidatura de ERC a las elecciones catalanas del próximo otoño. ¿Se va con ganas o se va obligado por las circunstancias?
—No, voy con ganas. La política catalana evidentemente es mi política. Lo que pasa es que en Madrid se hace mucha política que desgraciadamente no podemos hacer en Cataluña porque faltan competencias en temas como la política energética, la laboral, la internacional, la reforma fiscal... Y a quien le gusta la política le gusta estar, debatir, argumentar y aprender. En Cataluña es de otro tipo, pero vuelvo con ganas porque estaré más con los míos y eso también es una ventaja.

—Dicen que con el tandem Carod-Puigcercós se unifican dos sectores que conviven en ERC porque hay división.
—En todo partido político y en toda comunidad hay distintos acentos personales, afinidades... Lo que no hay es un problema de carácter ideológico, ni programático, ni estratégico. Y lo que hay es un partido plural. Como todos los partidos. No se trata de sumar para cohesionar. Al contrario. Lo que se ha intentado es poner toda la carne en el asador, al presidente y al secretario general, porque creemos que en estas elecciones tiene que haber una mejor distribución de cargos dentro del Gobierno, el grupo parlamentario y el partido para que, si alguien está en el primero, los otros dos tengan también un peso estratégico y político.

—¿Va a ser el sucesor de Carod-Rovira? Ya se está diciendo que en la próxima legislatura catalana podrá sustituirle.
—La sucesión en un partido es un hecho natural porque hay relevos generacionales. Pero yo creo sinceramente que Carod aún tiene cuerda para muchos años. No es el caso de Maragall, que estaba por encima de los 60 años y formaba parte de la generación de la transición y del antifranquismo. Carod es mucho más joven y aún falta para la sucesión en Esquerra porque las personasque están al frente todavía tienen cuerda para rato.

—¿Volverá a haber un pacto de Gobierno con el PSC?¿El PSC podría pactar con CiU? ¿Incluso ustedes podrían pactar con CiU? ¿Cuál será el equilibrio de fuerzas?
—El esquema no es el esquema de 2003. Tenemos un Estatuto muy insuficiente pero legitimado por una mayoría de los electores catalanes, con lo cual estamos en un escenario muy diferente al de entonces. La idea que presenta Esquerra es que PSC y CiU no tienen tantas diferencias programáticas, lo hemos visto en el desarrollo final del Estatuto de Cataluña, de modo que la única propuesta genuinamente de izquierdas y catalana es ERC. En este lema nos presentaremos con las puertas abiertas para establecer pactos o acuerdos con unos o con otros. En todo caso, repito, el esquema de 2003 que era de bilateralidad, es decir, o ganaba Maragall o ganaba Mas, se ha roto; ahora podríamos ver perfectamente al señor Mas con los votos del PSC para hacerle presidente. Estamos por tanto en una especie de multilateralidad donde todos los acuerdos son posibles. Pero Esquerra trabajará básicamente para una cosa; para que el Gobierno sea de izquierdas y más catalanista. Y esto implica que tenemos que trabajar contra un pacto CiU-PP.

—Qué opina de José Montilla como candidato del PSC? ¿Su candidatura es buena o mala para un pacto con ERC?
—Creo que Montilla es peor candidato que Maragall pero mejor gestor. Y creo que el PSC se ha equivocado con la sucesión. Tenía que haber hecho lo que en Esquerra; Maragall como candidato y Montilla como gestor. —Han jubilado a Maragall siendo un buen candidato, mientras Montilla tiene que demostrarlo. Está por ver cuál es su autonomía frente al PSOE y frente al Gobierno central; ese va a ser su talón de Aquiles. La sensación que hay en Cataluña es que la defenestración de Maragall ha estado marcada desde La Moncloa y este es uno de los elementos en el que todos los partidos van a incidir durante en la campaña.

—¿Personalmente cómo se lleva con Montilla?
—Muy bien. José Montilla como ministro, como primer secretario del PSC, es una persona práctica, flexible, con la que se puede hablar y que cumple sus compromisos. Con lo cual, en aras de un buen Gobierno, es una persona con la que se puede trabajar.

—¿Cuál será el programa de ERC para estos comicios?
—ERC va a trabajar en una idea muy clara; sólo Esquerra puede garantizar que Cataluña tenga un buen ascensor social. En sociedades como la nuestras que son complejas, con procesos como la inmigración, con una complejidad social en aumento, con un proceso de deslocalización industrial en marcha... se requiere una política de economía productiva y la garantía, como decía, de un ascensor social. Y que quien trabaje duro, tenga una oportunidad. Esto es lo que ha caracterizado a la sociedad catalana durante muchos años y lo que en estos momentos está en peligro. Por eso va a ser nuestra propuesta. Paralelamente, y esto lo sabe la gente, somos el partido que más defiende a Cataluña, que más trabaja a favor de que Cataluña tenga más poder y decisión. Y también sabe la gente que, aunque nosotros no estuviéramos de acuerdo con el Estatuto tal y como ha quedado, somos los que vamos a defender y a sacar más jugo al texto estatutario.

—Retomarán la reivindicación del derecho a la autodeterminación?
—Vamos a insistir en las políticas públicas, pero es que el derecho de autodeterminación está ahí, nunca vamos a renunciar a él. Aunque va a ser más una reivindicación de partido que de grupo parlamentario o de un hipotético Gobierno. Porque son dos ámbitos que no deben confundirse. Una cosa es un partido que cree que Cataluña tiene el derecho a la autodeterminación, siempre y cuando sus ciudadanos democráticamente lo decidan, y otra cosa es la gestión del díaa día de la política educativa, sanitaria, de infraestructuras, medioambiental... Son cosas que no hay que mezclar. Y haremos un esfuerzo por definir estos dos ámbitos.

— La Fiscalía de Cataluña dice ver indicios de delito en las cartas que el ex secretario de finanzas del partido, Xavier Vendrell, envió a funcionarios y cargos de la Generalitat nombrados por ERC para financiar a la formación.
—Nosotros ya hemos dicho que teníamos muchas ganas de comparecer ante el fiscal, que en 24 horas tenía toda la información que se requirió a Esquerra. Hemos sido transparentes, claros, creemos que el nuestro es un sistema mucho mejor, más honrado, como el de otros partidos de izquierda. En todo caso no se puede juzgar por el hecho de que de los 1.500 cargos de Esquerra que contribuyen a la financiación del partido, haya unos pocos casos en los que se ha cometido algún tipo de error.

—El presidente Zapatero acaba de anunciar el inicio de las conversaciones con ETA. El PSE también se ha reunido Batasuna. ¿Cómo valora el proceso?
—Era un proceso necesario desde hace muchos años, la sociedad vasca precisa del fin de la violencia para entrar en un proceso de normalización política. Pero a nuestro parecer hay dos condiciones que deben darse de forma clara. Primero, que ningún ciudadano de Euskadi o de fuera de Euskadi vea amenazada su seguridad y su libertad personal. Esto implica que se de un paso más allá de lo que hasta ahora ha sido el alto el fuego de ETA. Y en segundo lugar la legalización de Batasuna. Se puede avanzar en estas dos premisas y se puede buscar el marco definitivo para llegar al fin de la violencia.

—¿Y la actitud del PP?
—Es la actitud que ha tenido siempre. Utiliza temas importantes, me atrevería a decir de Estado, para intentar sacar tajada electoral. Tengo la sensación de que el PP echó el resto con Cataluña porque tiene mucha aceptación el discurso anticatalán, pero el tema de ETA es más serio. La esperanza de paz tiene más fuerza que el anticatalanismo, con lo cual estoy convencido de que el PP va a sumarse al consenso. No ha empleado la misma intensidad contra el proceso de paz en Euskadi que la que utilizó en el tema de Cataluña. Y la prueba la tenemos en el hecho de que nadie del PP o de su entorno mediático ha pedido un boicot a la economía vasca como sí lo hizo con la economía catalana.

—¿Tiene algo que ver la postura de Aznar?
—Ya es hora de enterrar definitivamente el fantasma de Aznar. Como se ha visto, sus in- tereses ya son más espurios; le importa poco lo que le pueda pasar a los ciudadanos del Estado español porque lo único que le interesa son sus negocios. Hemos visto lo de Murdoch y, por lo que parece, hemos visto cómo ha conculcado la legalidad cuando tenía el compromiso de no trabajar para ninguna empresa utilizando sus conocimientos como presidente del Gobierno durante dos años. Creo sinceramente que Aznar ya es pasado. Quien tiene que responder es Rajoy y no nos vale el esquema de que Aznar manda y Rajoy es un elemento dirigido por el núcleo duro del ex presidente. Es Rajoy quien ha decido seguir esta estrategia, que es la misma de antes porque en el PP no ha habido ningún recambio. Acebes, Zaplana, Rajoy... siguen siendo los mismos. En ese sentido Aznar ya es pasado y aquí el presente es Rajoy. Y menudo presente.

—¿Echará de menos el Congreso?
—Hombre, claro. Como he dicho es un escenario de alta política y lo que me gustaría es que Cataluña tuviera tanto poder como para reproducir los debates del Congreso. Me gustaría que Cataluña decidiera sobre su política energética o sobre su política internacional. Hoy por hoy no puede hacerlo y evidentemente hay que defender Cataluña en el Congreso. Y este alto voltaje se echará en falta, evidentemente.

—¿Ha hecho buenas migas con políticos de otros partidos?
—Sí, casi con todo el mundo. Convivimos más de 350 diputados, funcionarios, letrados, personal de la casa, periodistas. Y se crea un clima que sí, se va a añorar, porque la buena gente no tiene ideología ni origen. Puedes tener relación con una persona aunque no tengas nada que ver políticamente con ella.

—Al grupo de ERC se queda en buenas manos con Joan Ridao?
—Sí, creo que va a ser posiblemente el candidato y un diputado excelente.

—¿Le va a dar algún consejo?
—Muchos.

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