Nº703 - 10 de julio de 2006
Hemeroteca
Esta semana
Lista Tribuna
Castro, sin sucesores dignos

por Miguel Ángel Aguilar

C uenta Mauricio Vicent en una crónica para el diario El País que el Partido Comunista de Cuba, en adelante PCC, anuncia nuevas medidas y nombramientos para "fortalecer" su trabajo y elevar su influencia social. La cuestión es si de ahí deberíamos deducir que el PCC haya detectado con sus afinadísimos sensores la existencia de una demanda en ese sentido. Lo que es indiscutible es que el eterno comandante Fidel Castro cumplirá en unas semanas sus primeros ochenta años en un estado de salud que siempre se presenta como un verdadero asombro, conforme al ritual de los autócratas que se perpetúan en el poder. Recordemos a Mao Tse Tung atravesando a nado el río Yang Seng o al general Franco pescando cahalotes en el yate Azor como si fueran truchas o haciendo cada mañana de julio los 19 hoyos del Club de Golf de la Zapateira a las afueras de La Coruña. La leyenda de Castro es menos fluvial o deportiva y se concentra en la duración prolongada de sus discursos cara al público o ante las cámaras de televisión.

Cómo andará el ambiente que en rigurosa exclusiva el diario Granma informa de la reaparición del Secretariado, órgano auxiliar del Buró Político suprimido hace 15 años por las mismas inexplicadas razones que ahora se recrea. Nadie se alarme porque la composición del citado órgano está, como todos los demás del Estado y del Partido, encabezado por Fidel Castro y su hermano Raúl a quienes flanquean otros incondicionales seleccionados en una franja de edad intermedia. Además, se han producido otras promociones en el aparato del PCC a cuyo Comité Central se incorporan siete nuevos miembros entre los que figura Francisco Soberón, presidente del Banco Central que ya gozaba de la condición de ministro, a quien se considera artífice del actual proceso de re-centralización económica que vive la isla. Un proceso tanto más admirable cuanto que en absoluto hay memoria de de ningún otro en dirección contraria, es decir de descentralización económica.

Parece que han debido reunirse en conferencia analistas y diplomáticos para concluir que con la resurrección del Secretariado y los nombramientos en el Comité Central se busca revitalizar el papel del PCC, de cuyo decaimiento por otra parte nunca se había dado anterior noticia. Los zahoríes más avispados sostienen que el propósito es el de asegurar aún mejor la continuidad del sistema político para cuando Castro muriera o muriese. Se estima muy significativo que hace apenas dos semanas Raúl, el ministro de las Fuerzas Armadas, asegurara en una arenga aplaudida de modo ensordecedor que el único heredero "digno" y capaz de sustituir a Fidel era el PCC. Los castrólogos mas reputados subrayan que las afirmaciones de Raúl de una parte declaran incapaces e indignos a todos los componentes de la dirigencia de relevar a Castro. Al mismo tiempo que la suma resultante que darían todos ellos adquiere la condición de única heredera. O sea, que al gobierno personal de Fidel Castro vendría a reemplazarlo una dirección colectiva o, para decirlo con más exactitud, asamblearia.

Semejante vaticinio es una versión al uso cubano del sueño sucesorio acuñada por los franquistas de adhesión inquebrantable, que se empeñaban en responder al después de Franco ¿qué? con el lema invariable según el cual después de Franco, las instituciones [se sobreentendía que franquistas]. Pero después de Franco llegó la desfranquización y cuando Castro desaparezca tendremos la descastrización, o como acabe llamándose.

Hemeroteca Lista Tribuna