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Lista Apuntes
Nº 703
10/7/2006

Lluvia de verano

Por José María Benegas


La ONU no existe para Israe . Sus gobiernos pueden hacer lo que quieran contra el pueblo palestino sin que Naciones. Unidas se pronuncie o tome alguna decisión al respecto.
La operación "lluvia de verano" (hace falta tener mala uva buscando nombres), está claramente dirigida contra la población civil. Los bombardeos sobre generadores eléctricos, infraestructuras, depósitos de agua, industrias básicas, etc. están dirigidos a desabastecer y empobrecer la zona para que sufra la población. La utilización de las llamadas bombas de "ruido" son instrumentos de tortura psicológica de poblaciones indefensas. La acción de Hamas secuestrando a un soldado israelí es deleznable tanto desde un punto de vista humano como en sus efectos políticos, buscando la provocación y la reacción del nuevo gobierno israelí que no se ha hecho esperar. Demuestra una vez más la incapacidad del pueblo palestino para dotarse de un gobierno estable que se convierta en interlocutor creíble de un proceso de paz. Pero la respuesta es totalmente desproporcionada, ineficaz en la lucha contra el terrorismo porque favorecerá la reacción de los más radicales, y es penosa porque contribuye a aumentar el odio y a alejar cualquier posibilidad de Paz. Merece la más clara condena de los Organismos Internacionales y de la Unión Europea.
Desde hace tiempo vengo insistiendo que el conflicto de Oriente Medio no tiene solución salvo que la Paz sea impuesta a las partes por Naciones Unidas, o por la Unión Europea con la participación o el beneplácito de U.S.A. Muchas veces me dicen que no es posible. Me reconforta leer a Abraham B. Zehosthera inspirador del movimiento Paz Ahora que escribe en La Vanguardia (2/6/06) lo siguiente: "Como Catón, el censor, hace años que vengo repitiendo obstinadamente lo mismo: la Unión Europea debe asumir con valor y determinación la iniciativa de terminar con la ocupación y la violencia. Dispone de poder económico y militar suficientes para imponer al menos una tregua a las partes (...) Esta es la misión sagrada de Europa, una misión difícil, pero posible". ¿Por qué no, al menos intentarlo?

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Después de años de haber sido denostado y maltratado en los medios de comunicación, condenado de antemano sin derecho a la presunción de inocencia el ex ministro socialista Julián García Valverde ha sido absuelto en lo que se ha dado en llamar caso AVE relativo al cobro de comisiones ilícitas, en relación con el tren de alta velocidad Madrid-Sevilla. Cuantas injurias y mentiras vertidas en torno a su personalidad. Pues bien, la sentencia no sólo le absuelve, sino como se recoge en diferentes informaciones periodísticas, constata la fama de García Valverde de "buen gestor"y asegura que no recibió ninguna dádiva en relación con las obras del AVE y que tampoco aceptó promesas ni ofrecimientos en beneficio personal".
¿Quién reparará el daño causado a García Valverde, a su persona y a su familia? ¿Alguien rectificará con titulares de prensa similares a los que en su día sirvieron para su difamación sin pruebas? El asunto será despachado con dos renglones en los medios escritos. Éste es un tema mal regulado en nuestra democracia, sobre todo cuando la justicia tarda años en pronunciarse, ¿cómo se repara el mal causado por la imputación de una supuesta conducta delictiva y al cabo del tiempo la persona no sólo resulta absuelta sino que obtiene una sentencia en la que se elogia su comportamiento? Al final sólo queda el afecto de los que te aprecian, querido Julián.

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José Ramón Recalde en un reciente artículo en El País establece la siguiente clasificación que no jerarquía de las víctimas:
El que, por no haber sobrevivido al ataque dejó de poderse manifestar como víctima.
El que ha sufrido en su persona el ataque criminal y ha sobrevivido. El familiar que ha sufrido en su persona daños psicológicos o morales por el ataque a víctimas de los apartados anteriores.
El amigo (compañero) que ha sufrido la pérdida del amigo (compañero)
El que ha sido sometido al ataque de los violentos, o a su presión o amenaza.
El ciudadano que rechaza el crimen y se siente agraviado.
En todos estos apartados menos en el primero me siento incluido, concluye Recalde.

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