Hemeroteca
Lista Punto de vista
Nº 702 - 5 de julio de 2006
Terrorismo de Estado

por Santiago Carrillo

P arece que algunos círculos político-financieros de este mundo han llegado a la conclusión de que el terrorismo de Estado es el instrumento ideal para extender la democracia al conjunto del planeta. Los modelos más aparentes, de momento son Iraq y Afganistán. Bush invadió Iraq asegurando que sólo pretendía arrebatar a Sadam Hussein unas armas de destrucción masiva que luego de poner a base de bombardeos patas arriba a este país resultó que no existían. Al fallar el pretexto se dio con otra explicación: la invasión se producía para exportar la democracia a Iraq. Haber depuesto a Sadam abría automáticamente un proceso democrática. Tras lo que parecía una victoria militar, todo iría sobre ruedas. Surgieron algunas contrariedades. El Ejército norteamericano empezó a tener más bajas quien tiempo de la guerra declarada; la Resistencia clandestina era más efectiva que el Ejército regular derrotado. Simultáneamente se desencadenó una guerra civil entre chiles y suníes. Entraron en juego diversas organizaciones árabes calificadas de "terroristas", en atención a sus métodos de acción. Iraq ardía por los cuatro costados. Y para ahorrar vidas de soldados estadounidenses el Gobierno de EE UU utilizó sin tasa su aviación y su artillería lanzando misiles, destruyendo pueblos y barrios, aniquilando a barullo familias enteras, al albur de que entre las víctimas haya algún terrorista. Esto, hábilmente combinado con prisiones en las que se tortura, forma un conjunto que no merece otro nombre que el de "terrorismo de Estado". Lo mismo está sucediendo en Afganistán, donde la situación se ha agravado. En Palestina, el día en que escribo estas líneas, el Estado israelí lanza un ataque en la zona de Gaza con los medios militares más modernos para recuperar a un soldado israelí hecho prisionero.

El escándalo de los aviones de la CIA, que han utilizado pistas europeas con el fin de trasladar prisioneros árabes a cárceles donde se puede torturar ofrecidas por Gobiernos también europeos: la detención ilegal llevada a cabo poragentes americanos en territorios extranjeros, que da idea de que la CIA funciona como una policía imperial como si Europa y el mundo entero fueran territorio propio; todo este conjunto de hechos, que han creado verdaderos dramas, muestran que en nombre de la extensión de la democracia se están generalizando métodos de terrorismo de Estado, que son justamente la negación más radical de ese sistema.

En esta situación aparecen como plausibles las iniciativas del Parlamento Europeo para esclarecer hechos que enturbian las relaciones internacionales. Menos claros resultan los comportamientos de gobiernos europeos que dan la impresión de estar mediatizados por la influencia de Washington.

Lo que resulta cada día más evidente es que el camino iniciado por Bush con el pretexto de extender la democracia y combatir el terrorismo ha puesto en marcha una maquinaria de terrorismo de Estado que está traduciéndose en lo contrario de lo que pretendía ser: en la reducción de las libertades y de los derechos civiles que amenaza todo el orden internacional.

Este es el momento en que Europa debería de aparecer con una política autónoma, como una garantía de la democracia y del orden pacífico internacional, con iniciativas que ayuden al mundo al salir de esta grave dificultad.

Hemeroteca
Lista Punto de vista