Nº 702 -3 de julio de 2006
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Cataluña: paisaje después del referéndum

por Juan Antonio Barrio


Una abstención alta, un sí contundente. Este podría ser el resumen de los resultados del referéndum catalán del 18-J. Una participación diez puntos inferior al referéndum de 1979. La jornada de votación en domingo, las encuestas pronosticando un sí claro, y, no nos engañemos, un cierto hastío por las vicisitudes del largo proceso llevaron a estas bajas cifras. A última hora, el regreso de las playas colapsó las carreteras y dejó a algunos sin votar. Aun así, la participación de 18 horas a 20 horas fue una de las más altas que se recuerdan, quizás por un último cargo de conciencia de algunos electores.

Con todo, el sí resultó claro y contundente –74%– y reconocido como tal por ERC y nada por el PP. Rajoy, con una intervención patética, intentó demostrarnos que el perdedor era... Zapatero.

Pero como la actualidad va a toda máquina, todo esto es ya el inmediato pasado. Referente, pero pasado. Tras un rápido sondeo de sus posibilidades, Maragall decidió que era hora de pasar página y anunciar que no será candidato. Algunos hubiéramos cambiado unos puntos más de no por unos puntos de participación, pero no cabe duda de que la alta abstención (uno de cada dos catalanes con derecho a voto) no es la única, ni siquiera la principal causa del adiós de Maragall.

Aun entendiendo muchas otras razones, algunas internas del PSC ("Maragall resulta imprevisible", "toma decisiones sin consultar, o casi", "no medita suficientemente las consecuencias de determinadas tomas de posición...") y otras relativas al PSOE, creo que con mayor perspectiva se valorará mejor la aporta-ción de Maragall: su contribución a la búsqueda de un federalismo auténtico, la necesidad de "convencer" de esto en vez del simple "conllevarse" orteguiano, implicarse en la gobernación del Estado, etc. ¿Será capaz Montilla de incrementar los votos de la periferia metropolitana de Barcelona hasta niveles próximos a las de las elecciones generales? ¿Y retener a la vez suficientes votos más específicamente catalanistas logrados por Maragall? Ese es el reto, sin duda, del PSC.

En cuanto al PP, pocas variaciones se esperan. Aparentemente, su posición tremendista deberá llevarle a perder votos en Cataluña, pero su nivel (15 de 135 escaños) ya es bastante bajo como para esperar mucho más castigo.

Iniciativa per Catalunya puede oscilar un escaño arriba o abajo sobre los actuales, su aspiración de adquirir parte del voto mas catalanista del PSC no parece muy probable.

ERC, es, en principio, el más posible perdedor de estas elecciones.

Sus 23 escaños podrían reducirse significativamente, dicen las encuestas. Rechazada la posibilidad de un Congreso extraordinario, se confirma la alternativa de un tándem Carod-Puigcercós. Aunque las posiciones de uno y otro tienen numerosos matices diferentes, ambos se enfrentan a la amenaza de una posición más "de base" y "radical" representada por el conseller Carretero. El riesgo puede ser pérdida hacia el PSC (no olvidemos que gran parte del éxito anterior de ERC fue ir mas allá de sus feudos catalanistas tradicionales) y conseguir mejoras significativas en zonas de la periferia de Barcelona, pero, sobre todo hacia CiU y aquí llegamos al análisis de las posibilidades del partido con más escaños (que no con más votos). En principio, la campaña de CiU es de las fáciles para cualquier experto en estrategias electorales ("seriedad y solvencia" frente al "caos" del tripartito; "papel decisivo" en la solución satisfactoria del Estatuto, etc.). En mi opinión, el riesgo puede estar en el exceso de confianza y en una campaña demasiado sobrada y/o agresiva.

Mucho más aventurado sería opinar ahora sobre el gobierno más probable después de las elecciones. Es demasiado pronto. Sin duda, la reedición del tripartito tendría que ser sobre nuevas bases. Hay mucha gente que piensa que un tripartito con Montilla al frente estará mucho más engrasado y contribuiría a resolver casi definitivamente el engarce de los dos sectores de población. La aritmética limitará mucho las posibilidades. Una posible clave limitativa: según la suma de ERC+CiU arroje 68 o más escaños (es decir, la mitad más uno)... Continuará.

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