Hemeroteca Lista sin maldad
Nº 702
3/7/2006

Un gobernador con carné por puntos

 No comprendo la razón por la que un individuo capacitado no pueda acceder a un cargo público por su condición de afiliado a un partido político. El nombramiento de un sin carné no garantiza la independencia respecto a quien lo ha nombrado, sino, a veces, todo lo contrario; en sentido contrario, un militante que ha desempeñado cargos públicos de alta responsabilidad puede actuar con impecable profesionalidad y sin el menor sectarismo en el gobierno de una entidad pública independiente. A la vista están numerosos ejemplos de comportamientos sectarios por parte de personas no afiliadas a un partido pero fuertemente ideologizadas en las instancias de gobierno judiciales, en los órganos de regulación sectorial como la Comisión Nacional de la Energía o de las Telecomunicaciones, en el Tribunal de Cuentas o en el de Defensa de la Competencia. También son evidentes las actuaciones impecables de dirigentes de ambos partidos en diversas instituciones independientes nacionales o internacionales, como la dirección del Fondo Monetario Internacional por parte de Rodrigo Rato, militante del Partido Popular y ex vicepresidente económico del Gobierno de Aznar.

El nombramiento de Miguel Ángel Fernández Ordóñez para el puesto de gobernador del Banco de España, que se producirá el próximo 12 de julio, tiene numerosos precedentes en los bancos centrales de la Unión Europea. Como recordó Pedro Solbes el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados, los gobernadores de los bancos centrales de Portugal, Holanda, Finlandia, Polonia, Francia, Países Bajos y Luxemburgo han sido ministros de Finanzas o directores generales del Tesoro, y el Banco Central Europeo está dirigido por Jean-Claude Trichet, que fue director del Tesoro de Francia. Son, sin embargo, discutibles e innecesarias las justificaciones del vicepresidente Solbes sobre las ventajas del alto perfil político de MAFO –las siglas del futuro gobernador– sobre otro más técnico, en razón del “complicado proceso de fusiones bancarias que se avecina en Europa y de internacionalización financiera”.

Sorprende un tanto la actitud del Partido Popular en este asunto. Emperrarse en el tema del carné de MAFO, más allá de las primeras posiciones maximalistas de toda negociación, es romper la baraja en lugar de poner a uno de los suyos –por ejemplo a José María Marín, un profesional de reconocido prestigio– en el importante puesto de subgobernador. Hay indicios de que Miguel Arias Cañete, portavoz económico del PP, y Mariano Rajoy intentaron llegar a un acuerdo pragmático.

Todo parece indicar que Rajoy ha encontrado resistencias entre los guardianes de la estrategia de confrontación a ultranza de su partido, que no reconocen legitimidad a este Gobierno. También me llegan indicios de que Zapatero reza todos los días a sus dioses laicos para que la escasamente leal oposición permanezca en el monte.

Creo que Miguel Ángel Fernández Ordóñez puede ser un buen gobernador o no tan bueno pero, desde luego, será independiente. Basta con recordar algunas manifestaciones suyas sobre el déficit de RTVE y la privatización de La 2 para confirmarlo.

MAFO tiene carné pero es un carné por puntos y la confianza que merece, de entrada, puede desvanecerse. Lo expresó muy bien en el Congreso de los Diputados Josep Sánchez-Llibre, de Convergencia i Unió, quien reconoció el perfil profesional y económico del futuro gobernador pero advirtió: “Estaremos muy encima de su trabajo para velar por su independencia”.

  José García Abad

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