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Nº 701 - 26/6/2006

El Centro para el Diálogo Humanitario podría estar presente en los contactos

UN 'HOMBRE BUENO' PARA EL DIÁLOGO CON ETA

A finales de 2004, la policía francesa incautaba un documento interno de ETA en el que se mencionaba a una nstitución que estaría actuando como "facilitadora" en la apertura de un proceso de diálogo entre ellos y el Gobierno español para conseguir la pacificación definitiva del País Vasco. Fue la primera ocasión en que se tuvo conocimiento de la mediación de una institución independiente. Sin embargo, las actuaciones del Centro para el Diálogo Humanitario Henry Dunant—su nombre completo— se han prodigado por medio mundo. Es más que probable que cuando comiencen de verdad los primeros e inminentes contactos entre ETA y el Ejecutivo presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, esta entidad con sede en Ginebra (Suiza) continúe desarrollando un papel fundamental.


Por Pedro Antonio Navarro


Casi todo el mundo da por hecho que esta semana el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, vaya a anunciar el inminente inicio de los contactos directos con ETA con los que arrancar de modo formal el proceso de paz que se ha venido incubando desde hace casi dos años, y que tuvo su punto de inflexión en la declaración de "alto el fuego permanente" decretado por ETA el pasado 22 de mayo.
Pero, aunque éstos vayan a ser los primeros contactos "oficiales", ahora se sabe que han venido produciéndose ya algunos de modo indirecto. En mayo de 2004, mediante conversaciones entre personajes relevantes del Partido Socialista de Euskadi y de la izquierda abertzale, ETA hacía llegar al Gobierno su intención de iniciar un diálogo definitivo para la pacificación total del País Vasco y la normalización política. Tras una reacción inicial prudencia en el seno del Gabinete, utilizando la misma vía se solicitaba que esa propuesta se realizara por escrito.

El 23 de agosto de 2004 llegaba La Moncloa una carta de la organización, que habría sido entregada por el cardenal francés Roger Etxegaray, de origen vasco-francés yque en otras ocasiones también había actuado como enviado del Papa en otros conflictos. Se conoce también la presencia de expertos españoles en Reino Unido invitados por el Gobierno británico para familiarizarse con la experiencia del proceso de paz entre el IRA y la Administración inglesa, del mismo modo que ha existido una participación directo o indirecta del sacerdote irlandés Alec Reig, que desempeñó un importante papel en las conversaciones de El Ulster.

Pero lo más llamativo ha sido conocer, a través de una incautación realizada por la policía francesa a un activista de ETA, la implicación desde el inicio de los primeros contactos de una institución con sede en Ginebra, en la mediación entre las partes. El Centro para el Diálogo Humanitario Henry Dunant (CDH) entraba en escena por la intercesión de un miembro del Gobierno suizo. El papel del CDH podría haber resultado determinante para conseguir la declaración de "alto el fuego permanente". Sus mediadores se habrían reunido con los portavoces de ETA, entre los que se encontraba su número uno, Josu Ternera, en diversas ocasiones, no sólo en Ginebra, sino también en Zürich y en Noruega. Esta organización se habría ocupado fundamentalmente de organizar el desplazamiento de los negociadores y facilitarlos lugares de encuentro, proporcionando una absoluta confidencialidad y preservando el secreto de las reuniones. En otros intentos de diálogo anteriores entre distintos gobiernos españoles y ETA no se había tenido constancia de la presencia de mediadores internacionales, aunque sí la ayuda de otros gobiernos en la facilitación de los lugares de encuentro y proporcionando la necesaria seguridad. Hasta ahora, algo se sabe de la participación del CDH, pero no sobre cuál va a ser su papel en el arranque de los contactos directos, aunque podría ser de gran importancia.

Pero, ¿qué es el Centro para el Diálogo Humanitario Henry Dunant? A finales de 1998, y como reforma del preexistente Instituto Henry Durant, un grupo de especialistas multidisciplinares se reúnen para promover una nueva entidad que enfrente lo que denominaron "nuevos desafíos planteados por la evolución de las condiciones de la acción humanitaria", para lo que consideran necesaria una "plataforma de diálogo profundo sobre cuestiones humanitarias de actualidad". De este modo nace el CDH, con el propósito de promover un diálogo intercultural y pluridisciplinar en aras de soluciones duraderas a los problemas humanitarios. El centro ha organizado diversos seminarios y mesas redondas, además de su conocida participación mediadora en conflictos por todo el planeta. En ellos han intercambiado experiencias protagonistas directos de conflictos y personas y organizaciones interesados por las cuestiones humanitarias. Su actividad formal arranca el 27 de enero de 1999.

En su nacimiento, el Centro contó con un denominado Consejo de Fundación. Su presidente es Abdul G. Coroma, juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya. El vicepresidente es el doctor Ernst A. Brugger, mientras que su director ejecutivo es el británico Martin Griffiths, abogado y diplomático que desempeñó sus funciones en UNICEF y otras agencias de Naciones Unidas. De hecho, éste es el perfil tipo de la mayoría de los integrantes del Consejo de CDH. Han sido definidos como una "red de mediadores" en conflictos, independientes de cualquier gobierno u otra institución nacional, aunque existe una colaboración casi permanente con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Noruega.

La metodología de su labor es clara y sistemática. En primer lugar se realiza un análisis en profundidad del conflicto sobre el que ha sido solicitada su mediación, y también de las personas que van a participar en las conversaciones, en caso de que, finalmente, éstas lleguen a producirse. Con esta finalidad se realiza un trabajo de campo que incluye entrevistas personales con los actores del conflicto. Por último, se elabora un detallado informe de carácter interno que es estudiado con detenimiento por el Consejo, que deberá deliberar si el Centro accede finalmente a relaizar las labores de mediación que han sido solicitadas por, al menos, una de las partes. Una de su normas es la de la exclusividad en su papel de intermediario, por lo que no acceden a prestar sus servicios si ya existen otras mediaciones en marcha, o si, una vez iniciada la suya, entran en escena nuevos facilitadores.

La financiación de CDH tiene diversas fuentas. Se conoce que el Estado noruego aporta el 31,4 por ciento, mientras que Suiza otorga una suvbención por el 25 por ciento, aunque también reciben ayudas de Estados como Suecia, Canadá, Dinamarca y Reino Unido. Otras aportaciones llegan de determinadas agencias de Naciones Unidas, como la de Ayuda a los Refugiados o el Programa de Ayuda al Desarrollo (PNUD), y también de la Agencia norteamericana para el Desarrollo Internacional. Ni el Gobierno ni ninguna otra institución española están entre sus donantes de fondos.

En su declaración de intenciones tras su constitución se definen como una organización independiente e imparcial cuya motivación fundamental es reducir el sufrimiento de las personas en la guerra, y que para ello, la forma más segura de conseguirlo es la prevención y la resolución de los conflictos armados. Para conseguir su objetivo pretenden actuar en el mayor número posible de proyectos de resolución de conflictos en todo el mundo, promoviendo y facilitando el diálogo entre los beligerantes, y proporcionando investigaciones y análisis que conduzcan a una política en la que se mejorenlos esfuerzos de la comunidad internacional para asegurar la paz.. Su apoyo sólo será ofrecido a aquellas soluciones que ofrezcan la mejor erspectiva para una paz justa y duradera en cualquier conflicto, y siempre de acuerdo a las leyes internacionales. Consideran, además, que su mediaciómn particular puede resultar un complemento útil a los esfuerzos de la diplomacia oficial.

En lo concreto, su ayuda se concentra en la facilitación de los encuentros y diálogos, en asegurar que todas las partes pueden participar efectivamente en las negociaciones, movilizar a nivel internacional respuestas humanitarias, diplomáticas y políticas. También, en algunos casos ofrecen financiación de mecanismos y ayuda logística, sólo en caso de que les sea directamente requerido, al igual que se ofrecen a compartir su experiencia y aprendizaje adquiridos en los múltiples conflictos en los que aportan su labor mediadora.

En sus publicaciones, entre las que destaca "The New Prevention" –que constituyeuna verdadera guía de actuación para la organización- explican que su intención es impulsar un nuevo concepto de diálogo humanitario, en el que diálogos discretos puedan tener lugar entre aquellos que están en condiciones de incidir de modo directo en la política y la práctica humanitaria, y entre los que pueden condicionarla. También explican su propósito de crear espacios para las actividades humanitarias en los esxcenarios de los conflictos. En su página web (hdcentre.org) argumentan que "en algunos conflictos olvidados otros actores no tienen la oportunidad de contribuir a los procesos de paz porque no son considerados por las partes beligerantes como alternativas aceptables". En el desarrollo de su trabajo a lo largo de estos años han diseñado técnicas de formación para aplicar en conflictos, que abordan cuatro espacios específicos: las técnicas de mediación, la protección de la población civil, la reconstrucción postconflicto del sector de la Justicia y las negociaciones de desarme.

Mediadores de todo el mundo

Desde su fundación hace siete años y medio, los diplomáticos y expertos que constituyen el cuerpo fundamental del Centro para el Diálogo Humanitario Henry Dunant dejaron clara su voluntad de extender su actuación y su ideario a lo largo de cuantos conflictos armados que se producen en el planeta les fuera posible: En tan breve tiempo han construido una sólida organización sustentada por la labor de centenares de expertos multidisciplinares, y en la que desarrollan su trabajo y sus habilidades decenas de negociadores "profesionales". Además de la investigación teórica sobre conflictos, el descubrimiento de nuevas técnicas y la celebración de seminarios internacionales y mesas redondas con expertos y también con actores en conflictos pasados y presentes, la labor mediadora directa del CDH ha estado presente en muchos de los conflictos más calientes de la actualidad.

Sus negociadores han intervenido –o todavía intervienen- en Aceh, entre el Gobierno indonesio y la guerrilla. Han facilitado encuentros entre fracciones enfrentadas en Burundi, han mediado en el conflicto balcánico, al igual que lo han hecho entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) y el Ejecutivo colombiano. Su labor también ha estado presente en la República Democrática del Congo, en Myanmar, en Nepal, entre la guerrilla maoista –que tras los acontecimientos de las pasadas semanas se integrará en el futuro Gobierno provisional que dará lugar a una nueva constitución, tras décadas de enfrentamiento armado- y el Gobierno monárquico. También su esfuerzo de mediación se ha desarrollado en Filipinas, entre la guerrilla comunista y el Gobierno de Manila. CDH he realizado tareas de intermediación igualmente en la zona de Darfur, en Sudán y en Uganda.


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