| Hemeroteca | Esta semana |
Nº701 - 26 dejunio de 2006 |
![]() |
Cataluña en la España contemporánea (II) por Carlos Berzosa Cataluña inició su despegue industrial en la segunda mitad del siglo XVIII con una industria textil algodonera de tipo moderno y con una burguesía industrial vinculada a ella. Historiadores relevantes, como Pierre Vilar, Vicens Vives, Jordi Nadal y Josep Fontana, han dado cuenta de este proceso y su desarrollo posterior. Me baso en las muchas lecturas que he hecho de estos autores, pero, como estudioso del desarrollo que soy, las ideas aquí mantenidas son de mi exclusiva responsabilidad. Los pasos iniciales de la industrialización se sustentaron en el mercado regional en expansión, donde había una determinada comercialización de la agricultura, y en el mercado colonial, pues no había un mercado nacional articulado y además éste era muy débil. Ese mercado cercano y, sobre todo, el mercado colonial hicieron posible que pudiese crecer una actividad industrial moderna, aunque fuese modestamente. El viejo régimen se preocupó de mantener el monopolio colonial a los fabricantes de tejidos, y éstos aceptaron apoyarlo. Se evitó de este modo que la burguesía industrial entrase en conflicto con las clases privilegiadas del antiguo régimen. Esta situación cambió al perderse los mercados coloniales y al observar la burguesía catalana que el mercado interior de España poco le podía ofrecer debido a su escasa articulación y su agricultura atrasada. Se vivió una fuerte crisis en la industria en 1918-1920 y esta vivencia condujo a la burguesía catalana de aliada a enemiga del antiguo régimen. Este es el comienzo de la formación del mercado nacional español, que durará más de un siglo. Du-rante este período siguió habiendo enfrentamientos entre la burguesía industrial y los grupos conservadores vinculados a la agricultura tradicional, pero también alianzas. Emergió en escena una nueva clase social: el proletariado industrial. Hubo un desarrollo industrial en España, pero que se dio en Cataluña y en el País Vasco, preferentemente. Se produjeron períodos de expansión y de crisis, pero en todo caso el crecimiento industrial se encontró restringido por la existencia de un mercado interior limitado, lo que hizo que nuestro país no adquiriese la potencialidad económica que se estaba dando en otras naciones europeas. Los cambios que se fueron dando en España en el siglo XIX en la agricultura fomentaron ese crecimiento industrial, debido a que las mercancías de la industria catalana tuvieron el mercado interior como su principal destinatario, pues se fue incapaz de competir en el mercado internacional, entre otras cosas por el retraso que se llevaba con relación a otros países europeos, principalmente Reino Unido. La burguesía catalana siempre defendió el proteccionismo para asegurar un mercado interior, que aunque fuese estrecho le aseguraba beneficios. El poder político se lo concedió buscando una alianza como la hubo en el pasado. De este modo, Cataluña se convirtió en uno de los polos más importantes del desarrollo industrial y los logros obtenidos en el crecimiento y en progreso se deben en gran parte a esta región. Pero, a su vez, el desarrollo catalán se sustentó en el resto de España, en su mercado interior, y en una mano de obra barata que procedía cada vez másde las regiones agrícolas atrasadas. Este mecanismo proteccionista, si bien beneficiaba a la industria catalana para que ésta no se quedase desarticulada frente a la competencia de otras industrias de los países más avanzados, limitó su crecimiento y capacidad competitiva como consecuencia de un mercado interior que, aunque estuviese en expansión, siempre fue débil. Se daba así un círculo vicioso en el crecimiento. Barcelona fue testigo a lo largo del siglo XIX y principio del XX de una gran conflictividad social. La clase obrera, influida sobre todo por las ideas anarcosindicalistas, fue muy combativa, entre otras muchas razones por las bajas condiciones salariales y de nivel de vida que tenían y padecían los trabajadores y trabajadoras. La intensificación de la lucha social la refleja Engels en 1873 cuando escribe en Los bakuninistas en acción: "Los trabajadores de Barcelona, la ciudad industrial mayor de España, ciudad cuya historia registra más luchas de barricadas que ninguna otra villa del mundo...". Todo ello nos da una idea de la lucha social que tenía lugar y que tenía como protagonista a la nueva clase social emergente, como era la obrera. Lo que explica también que, ante este peligro, la burguesía industrial pactara con la oligarquía castellana en diferentes momentos. Así pues, el proceso industrial estuvo lleno de restricciones y limitaciones, y se sustentó en la España del interior pobre, que no había iniciado el camino de la industrialización, y de una intensa explotación a la clase trabajadora. El surgimiento de las ideas regionalistas y nacionalistas las abordaremos en el siguiente artículo. |
| Hemeroteca | Esta semana |
