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Nº 701 - 26 de junio de 2006

El sistema es similar al que existe en varios países europeos

Que llega el carné por puntos!

A finales de esta semana –el 1 de julio– entrará en vigor el nuevo sistema de carné por puntos que tanto se ha aireado durante los últimos meses. Varias naciones de la Unión Europea llevan tiempo aplicándolo con unos buenos resultados que, en el caso de Francia y Reino Unido, consiguieron desde su irrupción disminuir el número de accidentes y la tasa de mortalidad en más de un 20 por ciento. La Dirección General de Tráfico espera alcanzar resultados similares en un primer momento y, además, se ha propuesto que la disminución de los accidentes y sus consecuencias terribles desciendan un 40 por ciento en los próximos cinco años. La medida ya ha encontrado sus primeras resistencias en forma de recurso ante el Tribunal Supremo por parte de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), con el argumento de la indefensión, al no ser recurribles las sanciones de pérdidas de puntos –y el Alto Tribunal lo ha admitido a trámite–. Pero lo cierto es que la altísima tasa de siniestralidad de nuestras calles y carreteras requería la adopción de medidas claras y contundentes. Probablemente ésta no sea la última.

Por P. A. N.

22 millones de conductores en España se verán afectados por la inmediata aplicación del sistema de carné de conducir por puntos que, a imagen de lo que ya sucede en otros países europeos, añadirá a las sanciones económicas tradicionales a las infracciones de tráfico, la pérdida de unos puntos tasados que podría provocar la pérdida de la licencia de conducción en caso de reincidencia o de infracciones muy graves.

El sistema, o parecidas aplicaciones con conceptos semejantes han dado buenos resultados en algunos países de nuestro entorno. Reino Unido –que fue el primero, al ponerlo en marcha en 1982-, Francia, Alemania, Italia, Irlanda y Luxemburgo ya han probado esta receta con éxito, consiguiéndose notables reducciones de la siniestralidad, en torno al 20 por ciento, e incluso disminuciones mayores en los casos de Francia y Reino Unido.

El sistema es relativamente sencillo, La nueva Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial establece que cada conductor contará con un crédito de 12 puntos –ocho, en el caso de conductores noveles con menos de dos años de antigüedad, del que podrán ir descontándose determinadas cantidades en función de la gravedad de las infracciones cometidas. Si se perdiese todo el monto inicial, el infractor perdería la licencia por un periodo de seis meses. En caso de reincidencia, es decir, volver a perder los 12 puntos, no podría optar a recuperar el permiso hasta un año completo después. Además, el endurecimiento administrativo contra las malas prácticas en la conducción también apunta a inmediatas reformas del Código Penal, apuntándose como muy posible la consideración de delito circular a grandes velocidades. Los primeros Globos-sonda han situado en 90 kilómetros por hora en las ciudades y los 190 en carreteras, autovías y autopistas, el límite máximo a partir del que intervendrían los juzgados de lo penal.

Además se establece una sistemática para la recuperación de puntos perdidos. Aquéllos que, sin llegar a la desaparición total de su crédito inicial, deseen recuperar, al menos una parte, podrán realizar un curso de sensibilización y reeducación vial –sólo una vez cada dos años- para que les sean devueltos cuatro puntos. Otro modo de recuperarlos queda fijado en la no comisión de infracciones durante un periodo de tres años, lo que comportaría, de modo automático, el retorno al estatus inicial, alos 12 puntos. Si el caso fuese el de un conductor al que no le ha sido retirado crédito, tras esos tres años podría contar con 15 puntos.

En el lado opuesto, quienes se hayan quedado a cero deberán esperar seis meses para recuperar su liciencia. Para ello tendrán que someterse obligatoriamente a un curso de reeducación vial y aprobar un nuevo examen teórico, y con cargo a su bolsillo. Además, su nuevo carné no contará con los 12 puntos iniciales, sino con ocho, como los principiantes. La excepción será para los profesionales del volante. Parten con el mismo número de puntos que los demás, pero, por un lado, las exigencias en materia de alcoholemia y sustancias estupefacientes son superiores para ellos, aunque también superiodo de privación del permiso de conducción será menor, estableciéndose en una primera ocasión en los tres meses.

Los mencionados cursos tendrán diferente duración si se trata de recuperaciones parciales -15 horas- o totales -30 horas-. Esta “reeducación” será impartida en 199 centros que han sido autorizados por la Confederación Nacional de Autoescuelas, y su precio estrá entre 170 y 320 euros. La Dirección General de Tráfico garantiza que en el 90 por ciento de los casos, los conductores no tendrán que desplazarse de su domicilio habitual para realizar los cursos más de 30 kilómetros.

Junto a estas espectaculares medidas también se incluirá iun notable incremento en las cantidades de las sanciones económicas que, atendiendo a la gravedad de la infracción irán desde 90 a 600 euros. La nueva normativa introduce igualmente algunos cambios más con respecto a la anterior, como , por ejemplo, que los menores de tres años que viajen en los asientos traseros, utilicen a partir de ahora un sistema de retención homologado.

Aparte de la publicidad aportada por el debate social que ha tenido lugar en los últimos meses, la Dirección General de Tráfico ha desplegado un gran esfuerzo de difusión de la nueva normativa. Con la campaña “Con el permiso por puntos vamos a conducir mejor”, se está efectuando un mailing masivo con un tríptico en el que se informa de todos los cambios, que llegará a 16 millones de hogares españoles. Se han contratado múltiples pases de anuncios de sensibilización en cinco cadenas nacionales y en las autonómicas; se han financiado 264 inserciones de anuncios en prensa diaria nacional y más de 1.400.000 encartes en revistas, además de la publicidad en Internet, la modificación de la propia página de la dirección General de Tráfico (www.dgt.es) y la edición de folletos y carteles.

En el Ministerio del Interior calculan que durante el primer año de aplicación, cerca de 6.000 conductores perderán su permiso de conducir, y que diez veces más, unos 60.000 pasarán por los cursos de sensibilización para recuperar puntos perdidos.

Expertos en seguridad vial calculan que en el primer año de aplicación de la nueva normativa el número de accidentes podría descender entre un 10 y un 15 por ciento, que en términos absolutos equivale a entre 450 y 700 muertes menos por año en nuestras carreteras.

Pero la iniciativa ya cuenta con sus primeros enemigos declarados. Una asociación de usuarios del coche, Automovilistas Europeos Asociados (AEA), ha interpuesto un recurso ante el Tribunal Supremo contra la ley. Se amparan en el hecho de que, mientras la sanción económica puede ser siempre objeto de recurso, la sanción de pérdida de puntos no lo es, lo que a su criterio provoca la indefensión del usuario. Según su presidente, Mario Arnaldo, “la pérdida de puntos no se ha considerado en España como una sanción, sino como una pérdida de los requisitos necesarios para conducir, dándole el mismo tratamiento que a un conductor que, por ejemplo, perdiera la vista o sufriera un trastorno psicológico después de haber obtenido el carné de conducir”. También argumentan que la aplicación de esta norma implica un efecto retroactivo para la mayoría de los conductores, ya que cuando se obtuvo el actual permiso no se establecía una condición de no perder unos puntos que ni siquiera existían. Por eso, en esta asociación creen que la norma no puede aplicarse hasta la renovación de los carnés, lo que para algunos que lo hayan renovado recientemente implicaría una “prórroga” de la actual situación de casi diez años.

Pese a la admisión del recurso por parte del Supremo, la norma entrará en vigor el 1 de julio. Esta vía jurídica podría tardar hasta dos años en pronunciarse, y mientras tanto, la norma continuaría vigente. El problema podría venir en caso de una sentencia desfavorable para la Administración, en cuyo caso, el presidente de AEA avisa de que aquellas personas que se hubieran visto afectadas podrían llegara a “exigir indeminizaciones por los daños ocasionados”.

No sólo esta asociación se ha mostrado contraria. La patronal de los transportistas, FENADISMER, se ha dirigido al Defensor del Pueblo para que promueva un recurso de inconstitucionalidad contra la nueva Leyde Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Consideran que existe un trato discriminatorio por la existencia de un apartado de la ley que prevé sanciones que afectan exclusivamente a este colectivo, como la que hace referencia al exceso en más del 50 por ciento del tiempo de conducción, o la disminución del tiempo de descanso establecido en igual proporción, pudiendo, en ambos casos, perder seis puntos por ello.

El pasado año 4.500 personas perdían su vida en accidentes de tráfico en España. Atendiendo al parque móvil circulante y al número de licencias, nuestro país se sitúa en un altísimo índice de siniestralidad vial, muy por encima de la media comunitaria y, desde luego, mucho más aún que los promedios de países como Reino Unido, Holanda o Francia. La asunción de medidas drásticas se presentaba como una necesidad para atajar la sangría anual de unas estadísticas que ya sitúan al asfalto como la principal causa de fallecimientos entre jóvenes de 18 a 24 años. La implantación del carné por puntos es una práctica contrastada en varios países de nuestro entorno que viene avalada por los buenos resultados que ha ofrecido en estos Estados pertenecientes a la Unión Europea. Como toda iniciativa novedosa, tal vez requiera de algunos ajustes legales y, sin duda, de un periodo de adaptación, pero esta decisión, al menos, transmite una intencionalidad clara, una voluntad política determinada a hacer frente a uno de los principale sproblemas de nuestra sociedad, por su disparatado coste en vidas humanas, en heridos con secuelas de por vida y también, por qué no decirlo, en recursos sanitarios y asistenciales.

Habrá que observar con atención y seguir la evolución de su implantación para comprobar si se deja notar su efecto en las terribles estadísticas anuales de Tráfico. También es cierto que aunque el cambio en las infraesteructuras viales españolas ha sido espectacular en los últimos años, todavía quedan muchas carreteras en un estado manifiestamente mejorable, al igual que la señalización. Del mismo modo, la mayor instalación de radares y el aumento de la dotación de agentes de tráfico, parecen medidas de sentido común y de aplicación complementaria a este interesante giro en la normativa vial.

Otra de las cuestiones que tiene su importancia en los altos índices españoles de accidentes radica en el envejcimiento del parque de automóviles nacional, con muchos más años de media que el de nuestros vecinos franceses, alemanes o británicos, aunque este caso, depende mucho más de la economía que de la acción inmediata de Gobierno.

Cómo funciona el modelo en Europa

El sistema de carné de conducir por puntos no constituye una novedad en nuestro entorno. Varios países de la Unión Europea lo pusieron en funcionamiento desde hace años y, al menos al comienzo de su aplicación, los resultados positivos fueron inmediatos. Alemania, Francia, Italia, irlanda, Luxemburgo y Reino Unido –el pionero, donde está en marcha desde 1982- ya introdujeron este sistema.

En España se han “copiado” muchas de las medidas y de los criterios de nuestros vecinos, aunque también existen muchas particularidades propias, como por ejemplo que, mientras que en Francia las sanciones que llevan aparejada la retirada de cuatro puntos o más, también conllevan una sanción administrativa o penal en los tribunales, mientras que en España, pese a los anuncios de las últimas fechas en los que se está proponiendo que una velocidad superior a 90 kilómetros por hora en ciudad o que exceda los 190 en autopistas sea considerada delito, aún no está incluido en el Código Penal.

Otras diferencias radican en las infracciones que suponen la retirada de puntos. Lo que se define como conducción temeraria no está contemplado en las normativas de Francia, Italia o Reino Unido, del mismo modo que tampoco se pierde puntuación en estos países por estacionar en el carril bus o conducir sin cinturón de seguridad. Además, en Europa no se han estandarizado los límites de velocidad permitida ni las tasas de alcoholemia límite.

Sí es cierto que tras la implantación de este controvertido sistema, en todos los países que lo utilizan se produjeron drásticas reducciones de la siniestrabilidad, que en algunos casos, como el de Reino Unido, alcanzaron el 20 por ciento, aunque al pasar el tiempo, estas estadísticas parecen haberse estancado.

Francia. Esta modalidad se implantaba en 1992, pero su efectividad vino combinada con la implantación masiva de radares, aunque según las autoridades galas, sólo un 20 por ciento de los accidentes están relacionados con el exceso de velocidad. Del mismo modo que aquí, los conductores parten con 12 puntos, aunque a diferencia de nuestro caso –en el que el número se eleva a ocho-, los noveles sólo tiene seis puntos. La disminución de los puntos tiene una gama más amplia. Se puede perder uno por un mal uso del alumbrado o pisar una línea continua, pero también se pueden descontar ocho de una sola vez por conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas. Como en España, al quedarse sin puntuación, se pierde automáticamente el carné, y el conductor debe esperar seis meses para pasar un examen teórico y someterse a un test psicológico para volver a obtener el permiso de conducción. También existen los cursos de reciclaje para recuperar puntos y el casillero en blanco de infracciones durante tres años.

En 2005, con 35 millones de carnés de conducir, se produjeron 5.235 muertes en las carreteras y vías francesas, donde, además hubo 108.727 heridos en un total de 82.736 accidentes. 52.000 conductores perdieron su licencia.

Alemania. Según las encuestas, el nivel de satisfacción de los ciudadanos germanos con este sistema es alto. A diferencia de lo que ocurrirá en España, la realización de los cursos de reciclaje es obligatoria antes de perder la licencia. Tampoco los puntos se pierden –o ganan, en este caso- del mismo modo, sino que se estudian las circunstancias concretas en cada situación. El permiso se pierde al alcanzar los 18 puntos, aunque, dada la obligatoriedad de los cursos antes de llegar al límite, se atenúa mucho este efecto. Cada infracción tiene una valoración de entre uno y siete puntos. Cuando los conductores han acumulado entre 8 y 13, reciben una comunicación en la que se ofrece la posibilidad de realizar uno de estos cursos. Si ya se encuentran entre los 14 y los 17, su cumplimentación es obligatoria. Existe la modalidad de seminarios de conducción que también permite restar puntos, pero sólo se pueden realizar cada cinco años. En caso de que definitivamente se llegue a la pérdida de la licencia, no puede optarse a conseguirla de nuevo durante un periodo de dos años. Si el motivo ha estado relacionado con una resolución judicial con un delito mediante, el periodo se extiende a los cinco años, y hasta los diez si ha sido por conducción bajo efectos del alcohol o drogas con una resolución penal. Además, para volver a optar al carné se hace imprescindible un certificado psicomédico que garantice la capacitación del conductor.

En 2004, en un país con 50 millones de permisos de conducción, perdieron la vida en las carretereas alemanas 5.842 personas, con un saldo adicional de 440.126 heridos en más de dos millones de accidentes. 76.000 conductores se quedaron sin licencia.

Italia. El sistema es similar al español, aunque su aplicación ocasionó múltiples problemas al comienzo, colapsando los centros de Tráfico. Una característica peculiar del modelo italiano es la progresividad económica de las multas. Los importes son mayores, a igual infracción, para aquellos conductores que tienen menos puntos, ya que se consideran reincidentes automáticamente.

Reino Unido. Fue el primer país en poner en práctica esta modalidad, en 1982. De su efectividad habla el hecho de haberse convertido en la nación europea con menor número de muertes por millón de kilómetros recorridos. Como en alemania, los puntos se suman, no se restan. Al igual que en España, el número total es de 12. La acumulación de puntos se aplica a un determinado tipo de infracciones, como el exceso de velocidad. Las faltas consideradas muy graves, como la conducción con mayor tasa de alcohol de la permitida, conlleva la retirada inmediata del carné durante un año. Otra clase de infracciones menores, como estacionamentos en doble fila, tienen una sanción económica, pero no afectan a los puntos. Los cursoso de reciclaje sólo son para los que ya han perdido la licencia. Para recuperarla, además es preceptivo un nuevo examen y un certificado médico.

El empeño de Pere Navarro

Desde su llegada al frente de la Dirección General Tráfico se dejaron notar los cambios de estilo y de lenguaje. La implantación de todo su equipo de confianza supuso una pequeña revolución en la sede de la DGT, de la que salieron altos funcionarios que llevaban muchos años, y más de un Gobierno al frente de su responsabilidades.

La figura de este ingeniero industrial con experiencia política y administrativa –había sido Gobernador Civil de Girona, Jefe de Equipo de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social en Barcelona y director del Servicio de Transportes y Circulación, y Comisionado de Movilidad, Transportes y Circulación en el Ayuntamiento de la Ciudad Condal- era la apuesta de un Gobierno que había dado una prioridad política evidente al problema de la seguridad vial en España, uno de los más arraigados cánceres nacionales. Prueba de ello ha sido la personal implicación y participación en la cuestión de los dos ministros que durante esta legislatura han ocupado esa cartera.

A su llegada, Navarro calificaba la problemática del tráfico en España como una cuestión de “salud pública” y aseguraba que el estado de la seguridad vial es un “síntoma del nivel de desarrollo” de un país, al tiempo que anunciaba su empeño en cumplir el compromiso electoral socialista de reducir la siniestralidad circulatoria en un 40 por ciento antes de 2010, marcándose incluso el horizonte de 2008 para conseguirlo.

En su primer año de gestión conseguía un apreciable descenso del 12 por ciento de los accidentes y sus consecuencias. Sin embargo, la mejora conseguida el año pasado fue sensiblemente inferior, por lo que desde algunos ámbitos arreciaban las críticas contra su gestión, pese que ya había avisado que no se podrían esperar resultados espectaculares en un solo ejercicio.

Ya entonces estaba muy avanzado el proyecto de la nueva Ley de Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial, que entre otras novedades, introducía una espectacular: el carné de conducir por puntos. A partir de ahora comprobaremos si su apuesta es la acertada.

Guía práctica para perder rápidamente el permiso de conducción

Para todos aquéllos que ya estén hartos de conducir sus vehículos por calles y carreteras españolas, o que simplemente necesiten un descanso tras años al volante y cientos de miles de tediosos kilómetros de asfalto, la implantación del carné por puntos puede suponer la solución a sus agobios, o la excusa perfecta para abandonar –al menos, durante seis meses- su aburrida actividad cotidiana y las tensiones de la hora punta. Si usted es uno de ellos, a continuación le facilitamos una cómoda guía con la que podrá elegir el modo y los plazos –queda a su criterio- para perder su licencia de conducción.

PERDERÁ DOS PUNTOS SI...

Excede los límites de velocidad establecidos en más de 20 kilómetros por hora, y hasta los 30.

Para o estaciona en curvas, cambios de rasante, túneles, pasos inferiores, intersecciones o cualquier otro lugar peligroso que constituya un riesgo para la circulación o los peatones, en los términos que se determinen regalmentariamente.

Para o estaciona en los carriles destinados para el transporte público urbano.

Conduce vehículos que tengan instalados mecanismos o sistemas encaminados a eludir la vigiliancia de los agentes de tráfico, o que lleven instrumentos con la misma intención, así como la utilización de mecanismos de detección de radares.

Circula sin alumbrado cuando sea obligatorio o utilizarlo sin ajustarse a lo establecido reglamentariamente.

Circula con menores de 12 años como pasajeros de motocicletas o ciclomotores con las excepciones que se dtereminen reglamentariamente.

PERDERÁ TRES PUNTOS SI...

Excede los límites de velocidad establecidos en más de 30 kilómetros por hora hasta los 40.

No mantiene la distancia de seguridad con el vehículo que le precede.

Conduce utilizando manualmente el teléfono móvil, auriculares o cualquier otro dispositivo incompatible con la obligatoria atención permanente a la conducción en los términos que se determinen reglamentariamante.

Conduce sin utilizar el cinturón de seguridad, el casco y demás elementos de protección o dispositivos de seguridad, en los casos y condiciones que se determinen reglamentariamente.

PERDERÁ CUATRO PUNTOS SI...

Si al serle realizada la prueba de alcoholemia arroja una tasa, en valores mg/litro de aire espirado, superior a 0,25 hasta 0,50. Para profesionales y titulares de permisos de conducción con menos de dos años de antigüedad, si es superior a 0,15, y hasta 0,30 miligramos por litro.

Conduce un vehículo con una ocupación que suponga aumentar en un 50 por ciento o más el número de plazas autorizadas, excluido el conductor, salvo que se trate de autobuses urbanos e interurbanos.

Conduce un vehículo con un permiso o licencia que no le habilite para ello.

Arroja a la vía o en sus inmediaciones objetos que puedan producir incendios o accidentes de circulación.

Conduce de forma negligente creando un riesgo cierto y relevante para los otros usuarios de la vía.

Excede los límites de velocidad establecidos en más de 40 kilómetros por hora.

Incumple las disposiciones legales sobre prioridad de paso, y la obligación de detenerse en la señal de stop, y en los semáforos con la luz roja encendida.

Incumple las disposiciones legales sobre adelantamiento, poniendo en peligro o entorpeciendo a quienes circulen en sentido contrario y adelantar en lugares o en circunstancias de visibilidad reducida.

Adelanta poniendo en peligro o entorpeciendo a ciclistas.

Realiza la maniobra de marcha atrás en autopistas o autovías.

Aumenta la velocidad o efectúa cualquier clase de maniobras que impidan o dificulten el adelantamiento por parte del conductor del vehículo que va a ser o está siendo adelantado por otro.

No respeta las señales de los agentes que regulan la circulación.

PERDERÁ SEIS PUNTOS SI...

Conduce con una tasa de alcohol superior a la reglamentariamente establecida en valores miligramo por litro de aire espirado de más de 0,50. Para el caso de que sea un profesional de la conducción o que su carné de conducir tenga una antigüedad inferior a dos años, la tasa será de más de 0,30 miligramos por litro de aire espirado.

Conduce bajo los efectos de estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes u otras sustancias de efectos análogos.

Incumple la obligación de someterse a las pruebas de detección del grado de alcoholemia, de estupefacientes, psicotrópicos, estimulantes y otras sustancias de efectos análogos.

Conduce de forma manifiestamente temeraria, circula en sentido contrario al establecido y señalizado, o conduce su vehículo en competiciones y carreras no autorizadas.

Sobrepasa en más de un 50 por ciento la velocidad máxima autorizada, siempre que este hecho supnga que superar en, al menos 30 kilómetros por hora el mencionado límite máximo.

Siendo profesional del transporte, se excede en más del 50 por ciento sobre los tiempos de conducción que quedan establecidos o reduce en más de un 50 por ciento los tiempos de descanso que están establecidos en la vigente legislación sobre el transporte terrestre.

Como se puede comprobar, no resulta demasiado difícil conseguir dejar de conducir durante medio año. Para ello no hay más que repetir las acciones que con frecuencia, y a diario, observamos en nuestras calles y carreteras, a cargo de esos “enemigos” al volante de sus vehículos con los que cotidianamente nos topamos. Aunque también es probable que cualquiera de nosotros también haya sido contemplado y catalogado como “enemigo” cuando hemos dejado “un minuto” nuestro coche aparcado en pleno carril bus, cuando hemos contestado esa llamada “urgente” que no podía esperar mientras nos dirigíamos al trabajo en nuestro vehículo, o cuando en ese viaje tan largo de vacaciones, en ese tramo “infinito” de recta de la autopista, hemos decidido comprobar la potencia del motor de nuestro carro y ver si los números al lado de la agujita del velocímetro tenían algún sentido o estaban ahí simplemente de adorno.

A la vista está que las posibilidades para deshacerse de 12 puntos son múltiples y variadas. Pero si su caso no es el del conductor que necesita de un sano alejamiento de las carreteras por una temporada, si desplazarse en su vehículo diariamente constituye una necesidad o, simplemente, usted disfruta con la conducción y el uso de su coche, caminón o motocicleta, y además le resulta útil, trate de evitar las infracciones especificadas más arriba. Lo notarán las estadísticas sombrías y su permiso de conducir no se separará de usted en mucho tiempo.

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